“Las etiquetas pueden ser divertidas e indicar su apoyo a muchas cosas positivas, pero si alguna de ellas reemplaza a aquello que los define de una manera más importante, los resultados pueden asfixiarlos espiritualmente”. – Russell M. Nelson

El término “therian” comenzó a circular ampliamente en redes sociales en febrero de 2026, cuando el fenómeno salió de comunidades digitales más cerradas y empezó a hacerse visible  en plataformas como TikTok.

Sin embargo, esta identidad no nació allí.

Su organización comenzó en la década los 90, cuando foros de internet reunieron a personas que describían una conexión interna con animales.

Imagen: Canva

En esos espacios surgió el uso moderno del término therianthropy como vivencia psicológica o simbólica. Con el tiempo, estas comunidades evolucionaron junto con internet, durante años, la identidad se desarrolló principalmente dentro de entornos como Reddit.

Así, prácticas antes compartidas en espacios reducidos comenzaron a formar parte de conversaciones más amplias.

Cuando otros deciden quién debes ser

Imagen: Más Fe

Alrededor del año 605 a.C., tras la conquista de Jerusalén, el imperio babilónico llevó cautivos a algunos jóvenes israelitas para formarlos dentro de su propia cultura y prepararlos para servir en la corte del rey Nabucodonosor.

Entre ellos estaba Daniel, quien fue preparado para servir como funcionario dentro del sistema del imperio.

“Yo, Nabucodonosor, estaba tranquilo en mi casa y próspero en mi palacio… Por lo cual yo di el decreto de hacer venir delante de mí a todos los sabios de Babilonia para que me dieran a conocer la interpretación del sueño…. Y vinieron magos, astrólogos, caldeos y adivinos; y les conté el sueño, pero no me dieron a conocer su interpretación… hasta que finalmente vino ante mí Daniel, cuyo nombre es Beltsasar, como el nombre de mi dios… Beltsasar, jefe de los magos, ya que sé que hay en ti espíritu de los dioses santos y que ningún misterio es difícil para ti, dime las visiones de mi sueño que he visto y su interpretación”. – Daniel 4:4-9

Como parte de su integración al reino, fue educado en las tradiciones babilónicas, y recibió un nuevo nombre: Beltsasar, un nombre ligado a las deidades del imperio que buscaba reflejar una nueva identidad dentro de la corte.

Cuando Nabucodonosor tuvo una visión que lo perturbó y ninguno pudo interpretarla, mandó llamar a Daniel. Esto ocurrió porque ya había demostrado su capacidad para interpretar sueños.

Imagen: Más Fe

A pesar del nombre que le dieron y del sistema que buscó integrarlo, Daniel no permitió que su identidad fuera definida por lo que otros decidieron sobre él.

Su posición en la corte, su educación y el rol que desempeñó no cambiaron aquello que sabía que era.

“Y Daniel se propuso en su corazón no contaminarse con la ración de la comida del rey ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligara a contaminarse” – Daniel 1:8.

Vivió en una cultura que intentó asignarle una nueva lealtad, una nueva historia y una nueva forma de verse a sí mismo, pero su identidad no dependió de la etiqueta que recibió, ni del lugar donde fue colocado, sino de la relación que eligió mantener.

En medio de presiones externas y expectativas impuestas, recordó que lo que realmente lo definía no era el nombre que llevaba, sino a quién pertenecía.

La diferencia entre lo que sentimos y lo que somos

depresión
Imagen: Canva

Hoy, muchos jóvenes atraviesan experiencias internas reales y profundas. Algunos sienten que hay aspectos de sí mismos que no encajan con lo que esperan o con lo que otros ven. 

En un mundo que responde rápidamente con etiquetas, puede parecer que la única forma de entender esas experiencias es redefiniendo quiénes somos. Pero vivir algo intensamente no significa que nuestra identidad haya cambiado. Las emociones son reales, pero no son el origen de nuestra existencia.

“Por ejemplo, ¿puede una creación alguna vez llegar a ser como su creador? ¿Acaso un edificio puede convertirse con el tiempo en un arquitecto? ¿Una pintura en un pintor? ¿O una invención en inventor? Si no es así, entonces quienes creen que somos creaciones de Dios, más bien que Su progenie espiritual, llegan a la inevitable conclusión de que no tenemos la capacidad de llegar a ser como Dios, nuestro creador”. – Élder Tad R. Callister

Imagen: Havenlight

Pero las Escrituras enseñan que nuestra identidad no comienza con lo que sentimos. Comienza con quién nos creó. El apóstol Pablo enseñó: 

“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios” – Romanos 8:16.

No dice que somos hijos de símbolos o que somos hijos de metáforas. Dice que somos hijos de Dios, literalmente. Por otro lado, también en el manual Para la Fortaleza de la Juventud lo reafirma con claridad

“Eres un hijo o hija amado de Dios con una naturaleza y un destino divinos”

Esta declaración no depende de lo que sintamos en un momento determinado. Describe lo que somos, lo que siempre hemos sido y lo que siempre seremos.

Cuando crees que no lo vales

Imagen: Más Fe

“Si solo comprendiésemos quiénes somos y lo que nos espera, nuestro corazón rebosaría de tanta gratitud y felicidad que iluminaría aun los pesares más sombríos con la luz y el amor de Dios…¡Les ruego que se miren en el agua y vean su verdadero reflejo!”. – Dieter F. Uchtdorf

Hay una antigua historia que se ha contado muchas veces. Un cachorro de león creció entre ovejas, vivía como ellas, comía como ellas y se comportaba como ellas.

Un día, un león adulto lo encontró, el cachorro estaba asustado, no sabía quién era. El león lo llevó hasta un lago y le mostró su reflejo.

“La fuerza vendrá cuando se acuerden de que tienen una naturaleza divina, una herencia de valor infinito”. – Russell M. Nelson

Por primera vez, el cachorro entendió que nunca había sido una oveja. Siempre había sido un león y no necesitaba convertirse en uno. Necesitaba recordarlo.

Imagen: Más Fe

Jesús relató la historia de un joven que pidió su herencia y decidió alejarse de su hogar, buscando una vida independiente que terminó llevándolo a perder todo lo que tenía.

“Y no muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.” (Lucas 15:13)

Cuando sus recursos se agotaron, terminó cuidando cerdos y deseando la comida que ellos comían, reflejando cuán lejos había llegado de la vida que conocía.

“Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos.” (Lucas 15:15)

El cambio comenzó cuando recordó quién era.

“Y volviendo en sí…” (Lucas 15:17)

Imagen: Más Fe

Entonces decidió levantarse y regresar.

“Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.” (Lucas 15:18)

Cuando volvió, su padre corrió a recibirlo, mostrando que su identidad no había desaparecido.

“Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello y le besó.” (Lucas 15:20)

El presidente Russell M. Nelson enseñó también

“Eres un hijo de Dios. Esa es tu identidad. Esa es tu naturaleza. Ese es tu destino”.

Eso significa que nuestra identidad no es algo que inventamos, sino que es algo que descubrimos y recordamos.

Lo más importante

Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

La pregunta más importante es, ¿quién eres? Y el evangelio responde esa pregunta con claridad.

“La comprensión de nuestra identidad divina nos ayuda a saber quiénes somos y por qué estamos aquí”. – Russell M. Nelson

Eres un hijo o hija de Dios, antes de cualquier etiqueta, duda o confusión. Esa identidad existía y sigue existiendo.

Porque nuestra identidad eterna no cambia, incluso cuando estamos tratando de entenderla.

“Vean más allá de sus imperfecciones y dudas, y reconozcan quiénes realmente son: hijos e hijas gloriosos del Dios Todopoderoso”. – Dieter F. Uchtdorf

Recursos: https://www.churchofjesuschrist.org

Video relacionado

@masfe.org Y tú, ¿ya lo conocías? #therian #biblia #cristianos ♬ som original – Shelby Company

También te puede interesar