Bajar de peso.

Leer las Escrituras de inicio a fin.

Pagar tus deudas.

Ir al gimnasio.

Ordenar tu casa.

Asistir al templo todos los meses.

Pasar menos tiempo en Facebook.

Visitar a todas tus hermanas o hermanos asignados.

Terminar la universidad.

Sí. Todos tenemos metas a corto o largo plazo, todos deseamos mantenernos firmes hasta lograrlas, sólo que a veces es más fácil decirlo que hacerlo.

Desafortunadamente, según una investigación realizada en los Estados Unidos, más del 80% de las metas que la gente se traza se abandonan después de un promedio de seis semanas.

Una estadística muy dura… y deprimente

¿Pero sabías que hay un método garantizado para superar tal pronóstico?

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La fórmula secreta del Señor para lograr lo que te propones

Bueno, no es realmente una fórmula secreta porque puedes encontrarla en cualquier libro de las Escrituras… y el Señor no lo expresa exactamente en estos términos.

Sin embargo, no podrás negar que los siguientes seis principios tienen un gran potencial para ayudarte a volverte parte de ese grupo de 20% de personas que tienen éxito y logran sus objetivos.

Asimismo, esta fórmula es apoyada por Aquel que establece objetivos y los alcanza por excelencia: “Y dijo Dios: Hágase la luz. Y se hizo la luz”.

Por lo tanto, no renuncies a tus metas, trata de seguir estos seis consejos.

1. Establece metas alcanzables

“Y mirad que se hagan todas estas cosas con prudencia y orden; porque no se exige que un hombre corra más aprisa de lo que sus fuerzas le permiten. Y además, conviene que sea diligente, para que así gane el galardón; por tanto, todas las cosas deben hacerse en orden.” -Mosíah 4:27

Después de todo, es “por medio de cosas pequeñas y sencillas [que] se realizan grandes cosas” (Alma 37: 6). No intentes pasar de ser un adicto a Netflix a querer correr una maratón en menos de dos meses.

2. Pide la aprobación del Señor

cáncer

“Mas he aquí, os digo que debéis orar siempre, y no desmayar; que nada debéis hacer ante el Señor, sin que primero oréis al Padre en el nombre de Cristo, para que él os consagre vuestra acción, a fin de que vuestra obra sea para el beneficio de vuestras almas” -2 Nefi 32: 9

Podemos establecer mejores metas si tenemos en cuenta el hecho de que el progreso es un principio eterno, que determinará el destino de nuestra alma.

Y dado que Su mayor deseo es exaltar a Sus hijos, nuestro Padre Celestial está feliz de supervisar cada paso que damos en nuestro camino hacia nuestro progreso.

3. Cuando las cosas se ponen difíciles, más constante debe ser tu oración

ver a Dios

“Ora siempre para que salgas triunfante; sí, para que venzas a Satanás y te libres de las manos de los siervos de Satanás que apoyan su obra.” -DyC 10: 5

Si crees que Satanás no quiere obstaculizar tu progreso, piénsalo de nuevo. Este es tu sistema de defensa: mantente de rodillas y crea una línea directa hacia los cielos que preparará contra en enemigo.

4. Permítete no ser perfecto

valor individual

“Y si los hombres vienen a mí, les mostraré su debilidad. Doy a los hombres debilidad para que sean humildes; y basta mi gracia a todos los hombres que se humillan ante mí; porque si se humillan ante mí, y tienen fe en mí, entonces haré que las cosas débiles sean fuertes para ellos.” -Éter 12:27

Sé realista. No eres perfecto y no tienes que serlo. Sólo tienes que reconocer tus imperfecciones y tener fe en Cristo, quien tiene el poder para ayudarte a superarlas.

5. Agradece incluso del progreso más pequeño

temores

“Y el que reciba todas las cosas con gratitud será glorificado; y le serán añadidas las cosas de esta tierra, hasta cien tantos, sí, y más.” -DyC 78:19

Ser agradecido por los pequeños éxitos que alcanzas es la clave.

Cuando reconocemos que el Señor es el dador de toda buena dádiva, nos volvemos más dispuestos a continuar nuestro camino de crecimiento independientemente de lo difícil que pueda ser.

Después de todo, Él prometió que al recibir bendiciones con un corazón agradecido, se permitirá que los cielos nos otorguen aún más bendiciones (como la bendición para terminar la maratón que quieres correr).

6. No pienses en hacer las cosas solo

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” -Filipenses 4:13

Este último y esencial elemento de la fórmula secreta del Señor para alcanzar tus metas y objetivos es la piedra angular sobre la cual descansan todos los demás principios.

Porque sin el poder expiatorio y fortalecedor del Salvador, estaríamos verdaderamente condenados al fracaso. Él es el “camino” que nos permite alcanzar nuestras metas, a pesar de nuestra tendencia natural a rendirnos.

Dicho esto, ¡es hora de salir y demostrar que las estadísticas están equivocadas! Puedes alcanzar las metas que te propones. Con el Señor de tu lado, ¡puedes estar seguro de vencer las probabilidades!

Fuente: lachiesarestaurata.it