Entre los hombres mormones, parece haber una obsesión con las camisas de vestir blancas. No sólo cada Elder en el campo de la misión luce una camisa blanca, sino que también lo hace cada miembro de la Primera Presidencia, el Quórum de los Doce y otros líderes auxiliares de la Iglesia.

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Esto nos lleva a la siguiente pregunta: ¿El uso de una camisa de vestir blanca es un estándar oficial de la Iglesia o es simplemente un elemento de la cultura Mormona?

Esto es lo que sabemos.

¿Por Qué Blanco?

Para los miembros de la Iglesia, el blanco se ha relacionado de una manera intrínseca con el concepto de pureza y bondad. Esta asociación se ha extendido a la ropa que usamos.

Algunas autoridades generales han comentado sobre esta conexión:

El Presidente David O. McKay, en la Conferencia General de Octubre de 1956, dijo:

“No somos personas que buscamos la formalidad,… pero sí creo que el Señor estará complacido con un obispado que instruye a los jóvenes que son invitados a administrar la Santa Cena a vestirse adecuadamente. Él no se molestará si vienen con una camisa blanca en lugar de una de color… creo que cuando todos están de blanco, contribuye a lo sagrado de [la Santa Cena].”

Años más tarde, en la conferencia general de 1995, el Elder Jeffrey R. Holland aconsejó a los jóvenes de la Iglesia:

“Permítanme sugerir que, siempre que sea posible, tanto los diáconos, como los maestros y presbíteros que administran la Santa Cena lleven camisa blanca. Para las sagradas ordenanzas de la Iglesia, con frecuencia utilizamos ropa ceremonial; por tanto, una camisa blanca se podría considerar un tierno recordatorio de la ropa blanca que utilizaron en la pila bautismal y un precedente de la camisa blanca que pronto se pondrán en el templo y en la misión.” (“Haced Esto en Memoria Mía”)

Los discursos de la conferencia de estas dos autoridades generales sugieren que los hombres jóvenes de la Iglesia usen el blanco como una forma de expresar lo sagrado de las ordenanzas, en este caso, la Santa Cena.

Aunque se fomenta el uso de blanco cuando se maneja la ordenanza de la Santa Cena, no es obligatorio. En el mismo discurso de 1956 del Presidente McKay, él expresó el deseo de que aquellos que todavía no tienen una camisa blanca “vengan con las manos limpias, y especialmente con un corazón puro… Cualquier cosa que haga sentir a los jóvenes que han sido llamados a oficiar en el sacerdocio en una de las ordenanzas más sagradas de la Iglesia.” (Énfasis añadido)

De igual manera, el Elder Holland habló sobre la invitación de vestir de blanco: “No deseamos que esta simple sugerencia tenga un tono farisaico ni formalista; no queremos diáconos ni presbíteros uniformados que se preocupen excesivamente por ninguna otra cosa excepto su propia pureza.”

El Manual 2: Administración de la Iglesia da la política oficial de usar camisas blancas para administrar la Santa Cena. Dice:

“Se recomiendan camisa blanca y corbata, ya que contribuyen a la dignidad de la ordenanza. Sin embargo, no se deben considerar como un requisito obligatorio para que un poseedor del sacerdocio participe.”

Aunque el blanco puede ser preferible para brindar y administrar la Santa Cena, no hay ninguna política o norma oficial de la Iglesia que obligue a los hombres en general a usar camisas blancas los Domingos, por lo que se da la libertad para que los individuos decidan por sí mismos, a través de la dirección del Espíritu, hacer lo que ellos crean que es apropiado.

Pero, ¿cómo podemos decidir qué es apropiado?

¿Qué Debería Vestir?

camisas de vestir

En Para la Fortaleza de la Juventud (Un gran recurso para miembros de todas las edades), dice:

“Demuestra respeto por el Señor y por ti mismo(a) vistiéndote de manera apropiada para las reuniones y las actividades de la Iglesia.”

Apoyando aquella declaración, el Elder Robert D. Hales nos alentó a que recordemos que “Mi mejor ropa de Domingo” significa nuestro mejor atuendo. Vestirse adecuadamente es una forma de mostrar respeto por el Señor y por nosotros mismos. Él dijo: “Cuando asistimos a una reunión de la Iglesia,… es importante que nos vistamos de tal forma que demostremos estar preparados para adorar al Señor e indicar que mental y espiritualmente estamos listos para invitar al Espíritu a estar siempre con nosotros.” (“La Modestia: Reverencia Hacia el Señor” – Liahona, Agosto de 2008)

Estas declaraciones nos dan el por qué de vestirse bien para la Iglesia, pero no necesariamente nos dan el cómo. Si bien puede que no haya lineamientos específicos sobre qué debemos ponernos, sí hay algunos sobre lo que no debemos usar.

No vistas demasiado informal o descuidado. En el capítulo sobre la modestia de Leales a la fe dice: “En la vestimenta, el aseo personal y los modales, siempre se pulcro(a) y limpio(a); nunca seas descuidado(a) ni vistas de manera demasiado informal cuando no sea apropiado hacerlo.”

Según el Elder D. Todd Christofferson, “La ropa y la apariencia inmodesta, informal o desaliñada en momentos y lugares sagrados constituyen una burla de la casa del Señor y de lo que se lleva a cabo en ella.” (“La Percepción de lo sagrado” – Devocional de BYU, Noviembre de 2004)

No te vistas para llamar la atención. El Elder Hales dijo: “No nos vestimos para llamar la atención de los demás, distrayéndolos y haciendo que el Espíritu se retire… Cuando nos vestimos para llamar la atención del mundo, no estamos invitando al Espíritu a estar con nosotros y nos comportamos de forma diferente.” (La Modestia: Reverencia Hacia el Señor)

No te vistas con estilos alocados o provocativos. Mientras servía como obispo, el Elder Hales observó lo siguiente: “no podía entender qué razonamiento seguían los jovencitos que se vestían con colores llamativos y modas provocativas para demostrar su desafiante independencia de las reglas y tradiciones de la vestimenta modesta y conservadora.” (“La Modestia: Reverencia Hacia el Señor”)

Depende de cada individuo interpretar aquellas pautas. Un miembro puede sentir que una camisa de color o con diseños se ajusta bien a los límites de la modestia, mientras que otro puede pensar que una camisa blanca representa su mejor vestido. Lo que sea que la gente decida, esa decisión depende de ellos y no de los otros miembros de la congregación.

vestimenta

 

Entonces, ¿Qué Es Lo Que Debo Vestir En Realidad?

La ropa es una forma para que las personas se expresen, para mostrar un poco de quiénes son en el interior con el exterior.  Las declaraciones de nuestros líderes de la Iglesia han dejado espacio para la individualidad y el albedrío con respecto a lo que los miembros visten en la iglesia. Lo que sugieren sus pautas no es un color o estilo en particular, sino una reevaluación de por qué usamos lo que vestimos.

El Elder Hales propuso que antes de salir para la Iglesia, tomemos un momento para evaluar lo que estamos vistiendo:

“¿Qué sucede en su hogar cuando se preparan para las reuniones? Antes de salir, ¿hay un momento en que se detienen para mirarse en un espejo y le piden a un miembro de la familia que les diga qué aspecto tienen?” (“La Modestia: Reverencia Hacia el Señor”)

Al observar tus propias opciones de atuendos, he aquí algunas preguntas que puedes hacerte:

  • ¿Es lo que estoy usando particularmente llamativo? ¿Me distraerá a mí o a otros del Espíritu de la reunión?
  • ¿Siento que lo que llevo es una descripción precisa de quién soy en el interior y cómo me quiero presentar a los demás?
  • ¿Cómo afectará lo que estoy usando al honrar el Día de Reposo?
  • ¿Me sentiría cómodo con mi apariencia si estuviera en la presencia del Señor?

Ya sea que prefieras camisas blancas, camisas de colores o camisas con diseños, lo importante que debe recordar es que “si bien enseñamos y ejemplificamos la modestia, nunca condenamos… Siempre debemos ser un ejemplo de compasión y amor cristiano hacia la persona, al mismo tiempo que permanecemos leales a las normas que el Señor ha establecido.” (Carol F. McConkie, “Valor Para Escoger La Modestia” – Liahona, Octubre de 2014).

Este artículo fue escrito originalmente por Aubrey Zalewski y fue publicado por ldslivind.com el título: “White Dress Shirts: What the Church Has Actually Said