“Reposó el día séptimo…” (Génesis 2:2).

Los domingos están destinados a ser un día de reposo, 24 horas sin las preocupaciones que nos atormentan el resto de la semana. Durante la mayor parte de mi vida, esto es lo que el domingo ha significado para mí: Un día para recargarme espiritualmente.

Sé que muchos de nosotros tendremos temporadas en las que no disfrutaremos mucho de la Iglesia a nivel espiritual por diferentes inconvenientes que solo nosotros conocemos. Sin embargo, independientemente del escenario, tu espiritualidad no se debe ver afectada porque la Iglesia ya no sea tan importante para ti como lo era antes.

Cuando sientas que tu tanque de gasolina espiritual esté bajo y, debido a circunstancias inalterables, la Iglesia ya no lo llene como antes, sigue los siguientes  consejos que te ayudarán a mantenerte conectado espiritualmente con los cielos.

1. Sumérgete en las Escrituras y “Ven, Sígueme”

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Estudia las escrituras, pero no lo hagas como si fuera un elemento de una lista que debas marcar. Considera el estudio de las Escrituras como el alimento que tu espíritu necesita para fortalecer tu relación con el Padre Celestial. Las Escrituras son el salvavidas que precisamos cuando las cosas se ponen difíciles.

A través de las Escrituras podrás tener las experiencias más conmovedoras, espirituales y edificantes en tu vida.

En su discurso de abril de 2015, “¿Sigue siendo maravilloso para ustedes?”, el obispo Gérald Caussé comentó:

Deberíamos sentir hambre y sed de conocimiento espiritual cada día. Esa práctica personal se basa en el estudio, la meditación y la oración. A veces, tal vez tengamos la tentación de pensar: “Hoy no necesito estudiar las Escrituras; ya las he leído todas antes” (…)

Pero el Evangelio es una fuente de conocimiento que nunca se agota. Siempre se puede aprender y sentir algo nuevo… en cada versículo de las Escrituras.

Una amiga mía me explicó cómo descubrió esto en su vida, especialmente cuando implementó “Ven, Sígueme” en su hogar:

“En la Iglesia, mientras estaba discutiendo [con mi hijo], me di cuenta de por qué ‘Ven, sígueme’ es importante para mi familia. A veces, no aprovecho como debería las reuniones de la iglesia, así que tomarme el tiempo durante la semana para estudiar el manual ‘Ven, sígueme’ como familia se convierte en mi alimento espiritual”.

2. Reconoce que la Iglesia puede no tratarse de ti en este momento

Después de luchar contra una enfermedad crónica durante unos años y faltar muchos domingos a la Iglesia, comencé a disfrutar más de mi estudio de las Escrituras, pero descubrí que mi deseo de ir a la Iglesia disminuía.

Cuando me sentía lo suficientemente bien como para asistir a la Iglesia, siempre iba porque quería tomar la Santa Cena y sabía que era algo que el Padre Celestial quería que hiciera. Pero, mi corazón realmente no estaba en eso.

Sentía que había escuchado las mismas lecciones de la Iglesia una y otra vez, y que no había sacado ningún provecho de ellas.

Después de un tiempo, la hermana Bonnie L. Oscarson, dio un discurso en octubre de 2017, que cambió mi perspectiva por completo y reavivó mi deseo de asistir a la Iglesia. Ella dijo:

De vez en cuando sus hijos preguntarán: “¿Por qué tengo que ir a la mutual? ¡En realidad no me beneficio en nada!”.

Si como padre tuviera un momento inspirado, respondería: “¿Qué te hace pensar que vas a la mutual por lo que puedas obtener de ella?”.

Mis jóvenes amigos, les garantizo que siempre habrá una persona en cada reunión de la Iglesia a la que asistan que estará sola, que esté pasando por desafíos y necesite un amigo, o que sienta que no encaja. Ustedes tienen algo importante que contribuir a cada reunión o actividad, y el Señor desea que miren a su alrededor, a sus compañeros y, luego, ministren como Él lo haría.

bondad

Tal vez, cuando asistes a la Iglesia, no se trata tanto de lo que recibas, sino de lo que das.

A medida que comencé a cambiar mi perspectiva de “¿en qué me beneficia la Iglesia?” a “¿cómo puedo servir a alguien en la Iglesia hoy?”, incluso las semanas en las que no me siento tan animada a nivel espiritual, se han vuelto más gratificantes.

Ahora, para aquellos que sufren de alguna enfermedad crónica, que ni siquiera pueden asistir a la Iglesia, hay buenas noticias: aún pueden servir a los demás y fortalecerse espiritualmente.

Incluso en las semanas en las que no me siento lo suficientemente bien como para ir a la Iglesia, encuentro alguien para servir. Por ejemplo, enviar mensajes de texto a una hermana ministrante en la que pensé, etc. Eso ha marcado la diferencia en mi adoración en la adoración y mi relación con el Salvador.

3. Prepárate antes del domingo

misioneros

Me puse en contacto con algunos amigos, especialmente con aquellos que tienen hijos pequeños y les pregunté cómo cultivaban la espiritualidad en sus vidas, incluso cuando el domingo ya no era el paraíso para ellos.

Todos tuvieron respuestas asombrosas. Pero, particularmente, me sorprendieron las respuestas de los amigos que hablaron sobre el papel que juega la preparación para el día de reposo en su adoración. Uno explicó:

“Tomarme el tiempo para reflexionar en cuanto a la Santa Cena antes del domingo [me ha ayudado mucho] a tener reverencia mientras no participe de ella y, cuando la tome, me sienta renovado”.

Prepararse para el día de reposo, estudiando su significado, la vida y las obras de Jesucristo, y una gran cantidad de otros temas relacionados con el Evangelio pueden ayudarnos a tener un día de reposo más significativo, ya sea en la Iglesia, o en casa, para aquellos que no puedan asistir.

4. Date un respiro

temores

Una de las escrituras más reconfortantes de todos los tiempos se encuentra en Alma 18:32 cuando Ammón enseña al Rey Lamoni:

“Su mirada está sobre todos los hijos de los hombres; y conoce todos los pensamientos e intenciones del corazón; porque por su mano todos fueron creados desde el principio”.

Dios conoce las intenciones y los deseos de nuestros corazones. Él sabe que estamos intentando tener experiencias espirituales, que estamos intentando ser un buen ejemplo para quienes nos rodean al ir a la Iglesia, incluso cuando no encontramos la satisfacción espiritual que anhelamos. ¡A Él le importa que sigamos intentándolo!

“[En abril], el Élder Holland dio un discurso sobre llegar temprano a la Iglesia. Hizo un comentario sobre cómo la gracia siempre se aplicará a las madres que llegan tarde a las reuniones dominicales con sus pequeños hijos. Eso me conmovió mucho e hizo que me diera cuenta de que Dios está al tanto de nosotros y de nuestros esfuerzos. No estamos solos. Si bien el Élder Holland habló específicamente de las madres jóvenes, también enseñó que la gracia se aplica a todo aquel que esté atravesando una temporada difícil: infertilidad, divorcio, etc. A todos se nos presentan inconvenientes para ir a la Iglesia, pero lo que importa es que vayamos”, dijo otro amigo.

Como dijo el Élder Holland en otro discurso:

“Lo bello del Evangelio es que se nos da mérito por esforzarnos, aunque no siempre lo logremos”.

El Señor conoce nuestros deseos. El Padre Celestial sabe que deseamos tener una buena relación con Él; que queremos sentir Su Espíritu en nuestras vidas en abundancia. Eso le importa mucho. Él nos bendecirá con Su Espíritu incluso cuando los domingos no sean el faro que solían ser y cuando sigamos intentando mantenerlo como una prioridad en nuestras vidas.

Cada temporada de nuestras vidas es diferente. Pero, cada temporada es hermosa a su manera, debido a las cosas que aprendemos de ellas.

Esta es una adaptación del artículo que fue escrito originalmente por Amy Keim y fue publicado en thirdhour.org con el título “4 Tips For When You’re Not Getting Much Out of Church Anymore”.