Con la Copa Mundial de Fútbol en pleno apogeo, muchos en todo el mundo quedan atrapados con los partidos, puntajes y posiciones del juego, sin embargo el mensaje que recientemente compartió la hermana Reyna I. Aburto, Segunda Consejera en la Presidencia General de la Sociedad de Socorro, en Facebook nos recuerda la unidad que puede traer el campeonato de fútbol más grande del mundo.

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Ella también compartió un milagro que su esposo experimentó durante la Copa Mundial de Fútbol de 1990 que nos enseña que, aunque podamos sentir que cada juego tiene un impacto duradero, nuestra relación con nuestro Padre Celestial, nuestro Salvador y nuestras familias son verdaderamente las únicas cosas que tendrán un significado eterno.

En nuestra familia, la Copa Mundial de Fútbol es parte de nuestra historia como familia. Podemos hablar de muchos de nuestros momentos relacionados con las anteriores Copas del Mundo. La primera palabra de nuestro hijo menor, Carlos Enrique, fue ‘gooooool!’ debido a la Copa de 1998 e incluso medimos la edad de nuestro perro Tule por Copas Mundiales, no en años de perro.

Un milagro que apreciamos mucho ocurrió durante la Copa Mundial de Fútbol de 1990. En aquel entonces, mi esposo Carlos tenía 27 años, era soltero y vivía en San Francisco, California. En ese tiempo, él había estado inactivo de la Iglesia SUD durante muchos años, hasta que un día supo que necesitaba algo fuerte a lo que tenía que aferrarse. Luego recordó cómo se sintió cuando tenía nueve años y los misioneros llegaron a su hogar en México. Ese vívido recuerdo lo llevó a buscar la copia del Libro de Mormón que se había mantenido intacta durante años en el departamento que compartía con su hermano.

Cuando comenzó a leer, no pudo parar, y, a pesar de que tenía dos trabajos y la Copa Mundial estaba en pleno apogeo, la Copa Mundial de Fútbol no fue importante para él y pasó todo el tiempo libre que tenía leyendo el Libro de Mormón. Terminó de leer el Libro en dos semanas y quedó cautivado por él.

Mientras leía sobre Nefi y su firme deseo de obedecer a Dios, sobre el audaz testimonio de Abinadí sobre Jesucristo, sobre la transformación de Alma y su proceso de arrepentimiento, sobre el Salvador Amando ministrando a fieles creyentes en el Continente Americano, Carlos tuvo un poderoso cambio de corazón. Se convirtió en un hombre nuevo y sabía que había descubierto algo que trae verdadero gozo.

La Copa Mundial de Fútbol reúne millones de corazones durante los 90 minutos que dura cada juego. Al final, sólo un equipo gana el trofeo y muchos equipos son derrotados. De una manera gloriosa, nosotros como miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días somos bendecidos por el Evangelio de Jesucristo y por los convenios que hemos hecho, que nos unen con nuestro Padre Celestial, con nuestro Salvador Jesucristo, y con los demás a medida que seguimos las impresiones del Espíritu Santo.

Sé que si sobrellevamos las pruebas de la vida con fe, nuestras recompensas espirituales serán eternas y duraderas, y así todos ganaremos.”

Reyna Aburto

Este artículo fue escrito originalmente por LDS Living Staff, y fue publicado por ldsliving.org bajo el título: “Sister Aburto Shares a World Cup Miracle Her Family Experienced