Washington, D.C. – En medio de la Segunda Guerra Mundial, dos grupos pequeños de soldados (uno estadounidense y uno alemán) se perdieron y terminaron en la casa de la familia Vincken en la nochebuena de 1944.

“En un momento de diplomacia divina y caridad cristiana pura, esta madre alemana negoció lo que sólo se puede llamar un pacto de una sola mujer”, dijo el Élder Jeffrey R. Holland, del Quórum de los Doce Apóstoles, y explicó que Frau Vincken les dijo a los soldados que era nochebuena y no habría tiroteo.

Frau Vincken agregó que cada uno de los soldados podría ser su hijo y estableció tal tono de paz y hermandad que los soldados pasaron la noche en paz y trabajaron para atender a uno de los heridos estadounidenses. Al día siguiente, como en la historia de los hombres sabios que visitaron a Cristo recién nacido y luego, “partieron a sus propios países”, los soldados siguieron caminos diferentes.

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Niños participan en una ceremonia donde el Élder Jeffrey R. Holland, del Quórum de los Doce Apóstoles, y el embajador de la República del Paraguay, Germán Rojas, encendieron 650,000 luces que iluminaron los terrenos del Templo de Washington D.C., el 27 de noviembre.

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“Se nos llama a devolver la luz a la oscuridad,” dijo el Élder Holland en su mensaje de Navidad durante el Festival Anual de Luces en el centro de visitantes del Templo de Washington D.C. “Debemos hacer retroceder al miedo con la fe. Debemos extender el amor a amigos y enemigos por igual.”

El poder transformador de la luz de Cristo para cambiar vidas y fomentar la paz fue el tema principal del evento que se inauguró en el centro de visitantes, el 27 y 28 de noviembre.

Los invitados de honor, el Élder Holland y su excelencia Germán Rojas, el embajador de la República de Paraguay, examinaron las formas en que la luz puede vencer a la oscuridad y luego, expresaron ese concepto al encender 650,000 luces que iluminaron los terrenos del templo y se reflejaron en el cielo nocturno.

Desde la estatua del Cristo de mármol blanco y las exhibiciones de nacimientos internacionales y árboles de muñecos dentro del edificio hasta los misioneros que daban la bienvenida y una escena de Navidad afuera, los diseños de luces en la oscuridad y la paz reflejada a través de la hermandad impregnaron cada aspecto de la noche.

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Un nacimiento paraguayo se exhibió en el Centro de Visitantes de Washington D.C.

El Élder Holland concluyó su discurso, por la noche, con el pensamiento de que el Señor estuvo una vez recostado en un pesebre destinado para las vacas, no a los reyes.

“No importa qué tan humilde sea nuestro entorno o qué tan humilde sea nuestro esfuerzo”, dijo el Élder Holland, “al permitir que la luz de Navidad brille, brillaremos más en estos tiempos polémicos. Si suficientes de nosotros brillamos juntos, podremos iluminar un camino hacia una mayor armonía, amabilidad y paz.”

El embajador Rojas, que fue presentado por el senador estadounidense Jeff Flake (Arizona), recordó que el mismo Cristo dijo, “Yo soy la luz del mundo.” Señaló las maneras en que los miembros de la Iglesia han sido luces no solo para su familia, sino también para los ciudadanos de su país.

“A través de la luz de su compromiso, promueven la tolerancia, el diálogo, la integración y la diversidad,” dijo. “Iluminan vidas al andar por los caminos de mi país, al brindar alivio, al ayudar en diversas iniciativas humanitarias, al cambiar las vidas cuando hacen saber a la gente que puede tener una vida mejor, que la luz está ahí, que pueden enseñarles a usarla para guiar su presente y su futuro.”

El Élder Holland recordó sus múltiples reuniones con los miembros de la Iglesia y resaltó una conversación que tuvo con el Élder Ronald A. Rasband, del Quórum de los Doce Apóstoles, que inspiró un simposio sobre la vida y la familia en Paraguay el último mes de agosto. Además, mencionó que los miembros paraguayos de la Iglesia se sintieron honrados de que el Presidente Russell M. Nelson visitara el país en octubre.

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Luces de Navidad en el Centro de Visitantes del Templo de Washington D.C.

“Continúen brillando,” sugirió, con el fin de “mantener vivo el concepto esclarecedor.”

J.W. Marriott Jr. y su esposa, Donna Marriott, realizaron un evento de dos noches, como lo han hecho durante los últimos 41 años. Al trabajar con Mauri Earl, Director de los Asuntos Internacionales de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, invitaron a miembros de los cuerpos diplomáticos, miembros del Congreso, funcionarios del gobierno y otros dignatarios para ayudar a celebrar esta popular tradición de Navidad en la capital del país. Entre los asistentes de este año se encontraron el Secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano de los Estados Unidos, Ben Carson, y su esposa, Candy Carson.

El Coro del Templo de Washington D.C. se unió a las festividades de la noche, cantaron villancicos tradicionales de Navidad bajo la dirección de Gary Clawson. Los miembros del coro se pusieron de pie frente a una gran ventana resaltada por un templo blanco resplandeciente ubicado más allá.

Más tarde, se les unió un coro de niños del área de Washington. Havah Shwalb, Karina Keele y Victoria Keele se presentaron como solistas en español. Clawson también invitó a niños de la audiencia a participar.

Se invita al público al centro de visitantes a ver las luces y las exhibiciones además de asistir a los conciertos nocturnos gratuitos hasta el 01 de enero de 2019. El año pasado, más de 120,000 visitantes asistieron a estos eventos y otros 100,000 aproximadamente viajaron solo para ver las luces.

Artículo originalmente escrito por Page Johnson y publicado en thechurchnews.com con el título “Elder Holland joins ambassador of Paraguay to switch on Christmas lights in D.C.