La hermosa historia detrás de la estatua del Templo de Provo City 

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¿Alguna vez has visto la estatua del Templo de Provo City, la de la niña que camina desde los brazos de su madre hacia los brazos de su padre?

En el momento en que vi por primera vez esa estatua, mi corazón dio un pequeño salto y me inundó un sentimiento especial. Era la misma escultura que había visto muchas veces en casa cuando era pequeña, una que siempre vi con un poco de tristeza.

Esa estatua, capturada en porcelana blanca, fue un regalo que mis padres recibieron cuando mi hermana falleció después de un accidente en 1989. Yo tenía menos de 2 años.

Para mí, esa niña entre sus dos amorosos padres, representaba a mi hermana, y la esperanza que tenía de que algún día la vería y la conocería.

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Pero mi asociación fue más profunda que eso. Yo no había nacido cuando mi hermana murió, nunca la conocí en persona, sólo a través de historias. En mi mente me imaginaba que esa pequeña niña en la estatua era mi hermana Rachel y que la estatua había sido creada por y para ella y mi familia

Cuando volví a ver esa estatua en el templo, su significado sólo se profundizó, y contuve el aliento. Para mí, fue como ver a mi hermana viva por primera vez. Rachel estaba allí conmigo en el templo ese día.

Poco sabía que mi propia historia pronto se entrelazaría con muchas otras. Poco después de esa visita al templo, me topé con una historia que describía los orígenes de esta estatua.

“In The Family Circle”

El 14 de julio de 1976, Keith y Teri Wilson trajeron al mundo a una niña llamada Melissa. Los Wilson llevaron a Melissa a su casa en Alpine, Utah, a pocas cuadras de donde crecí.

Unos meses después del nacimiento de Melissa, un miembro del barrio, amigo y reconocido artista, Dennis Smith, le preguntó a la familia si es que, cuando Melissa empezase a caminar, podían ser sus modelos para una nueva estatua que la Iglesia le había encargado crear como un monumento a las mujeres de Nauvoo. La familia Wilson aceptó de inmediato.

Pero poco antes de que Dennis comenzara a esculpir la pieza, el 10 de enero de 1977, los Wilson descubrieron que Melissa tenía parálisis cerebral y que Melissa nunca caminaría.

En un artículo para Deseret News, Dennis escribió sobre esta experiencia:

familia

“Quería llamar [a la estatua], ‘Melissa Walks’ (Melissa Camina). Pero, de repente, esa idea me resultó dolorosamente irónica… Cuando llegó el momento de trabajar en la escultura, le pedí [a la familia] que viniera al estudio y que trajeran a Melissa con ellos. 

Para ese entonces, ella ya tenía puesto sus soportes ortopédicos que sólo le ayudaban a levantar la cabeza, sus músculos se estaban poniendo rígidos y atrofiados. Los vecinos [de la familia] iban a su casa todos los días para ayudar a Teri con la terapia física [de Melissa]…

El aire estaba lleno de una inmensa ternura, y aunque tenía dudas al respecto, seguí adelante con el proyecto y les conté sobre el título que quería que tuviese la escultura.”

Si bien la Iglesia decidió usar un nombre más universal para la escultura, ‘In The Family Circle’, Dennis y la familia Wilson siempre han conocido la estatua como ‘Melissa Walks’.

Aunque Melissa no podía caminar, el amor de sus amigos y familiares la inmortalizó caminando por la eternidad. Esta estatua fue una representación de esperanza en las verdades y doctrina del Evangelio, de que un día a Melissa y su familia se le sería restaurado en gloria lo que en esta vida no pudieron tener, tal como la dulce promesa de que algún día veré a mi hermana. 

Conociendo a la familia Wilson

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Cuando conocí a Dennis, Keith y Teri, ellos fueron lo suficientemente amables como para pasar horas de sus vidas visitándome, y siento que gran parte de nuestra conversación fue demasiado sagrada como para compartirla. Descubrí un pedacito de cielo en la casa de la familia Wilson.

Después del nacimiento de Melissa, la familia Wilson cambió totalmente. Melissa se convirtió en su eje, la estrella alrededor de la cual orbitaba la familia. Mientras que algunos niños pueden sentir resentimiento por tal situación, los hijos de Keith y Teri, amaron a Melissa.

Keith y Teri dieron sus corazones, cuerpo y alma al cuidado de Melissa. Pocos pueden entender las demandas constantes y físicas de cuidar a un hijo que no puede sentarse, caminar o comer solo. Keith y Teri se convirtieron en las piernas y manos de Melissa, siempre con buen ánimo y con ternura, llamando a Melissa su ángel en la tierra.

Cuando Melissa era pequeña, la familia Wilson descubrió que ella también era sorda, un hecho que podría haber dejado a Melissa en un mundo aislado y separado. Pero los Wilson encontraron formas de eliminar esa brecha de comunicación, aprendiendo rápidamente el “lenguaje” de las emociones, los movimientos oculares y las expresiones faciales de Melissa, e interactuaron con ella recibiendo a cambio sus hermosas sonrisas.

Junto con la diversión y las aventuras que compartieron los Wilson, Keith y Teri notaron que hubo muchos momentos sagrados que experimentaron con Melissa. A veces, la atención de Melissa se centraba en una esquina de la habitación, su rostro se iluminaba y prestaba absoluta atención a algo que ninguno de los otros miembros de la familia podía ver. 

vivir el Evangelio

“Sabíamos que ella estaba viendo y hablando con ángeles”, compartieron los Wilson en cuanto a estos momentos.

En octubre de 1995, a los 19 años, Melissa falleció, uniéndose a esos ángeles con los que tan a menudo había conversado.

“Melissa fue el centro de toda la familia durante todo el tiempo que estuvo aquí, por lo que fue una relación muy, muy hermosa”, expresó Dennis. “Melissa fue la fuerza espiritual que fortaleció el vínculo [de la familia Wilson].”

Se han colocado variaciones de la estatua In the Family Circle en los terrenos del templo de Seattle, Washington; Madrid, España; y en Provo, Utah, representaciones que mantienen viva la memoria y la historia de Melissa. 

“Queremos que Melissa sea recordada”, expresaron Keith y Teri. “Queremos que la gente sepa cuánto valor y significado tiene su vida.”

La historia de Melissa ha tocado el corazón de miles de personas. Y es que, al entender el mensaje detrás de tal estatua, recordamos una vez más una de las verdades eternas, que todos somos parte de una familia eterna y que estamos siempre rodeados por los brazos de un amoroso Padre y Madre Celestial.

Fuente: Ldsliving

Comentarios
Hermosa historia creo que la mayoría de nosotros tenemos a un o una Meliza grasias este artículo me hizo llorar
Francisco gilberto

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