El testimonio de Mattias Krekula y Lina Persson, una pareja Santo de los Últimos Días, que gracias a las redes sociales se conocieron y comenzaron a compartir el Evangelio con otras personas en todo el mundo.

Hace cuatro años, Mattias Krekula cometió un error que le cambió la vida, le envió una solicitud de amistad a la persona equivocada.

Para Facebook, el hacer clic en el botón “Agregar amigo” en el perfil incorrecto no es un problema. Ni siquiera es un error poco común. Lo que no era común era que Lina Persson aceptara esa solicitud de amistad equivocada.

Con esos dos clics, el envío y la aceptación de una solicitud de amistad en Facebook, Krekula y Persson comenzaron un viaje que los llevaría a conocerse y a difundir el Evangelio con otras personas en todo el mundo.

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De una leeción el Evangelio

misioneros momentos divertidos

Mientras crecía en el sur de Suecia, Persson nunca supo que existía la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Sin embargo, en su adolescencia, su vecina la invitó a una clase de inglés. Aunque Persson no lo supo en ese momento, las personas que dieron las clases de inglés eran misioneros de los Santos de los Últimos Días.

“Les pregunté: ‘¿Por qué tienen placas con sus nombres?’”, recordó Persson. “Me dijeron: ‘Hablamos sobre el Evangelio de Jesucristo; ¿quieres saber más?’”

Persson aceptó con entusiasmo su invitación.

Unos días más tarde, Persson compartió que recuerda vívidamente el dolor de cabeza que la acompañaba a lo largo del día hasta que se reunía con los misioneros para una lección.

“No sentía dolor cuando los misioneros estaban cerca de mí. Creo que estaba con ellos durante unas dos horas, y no tenían dolor en la cabeza. Pero cuando íbamos a la estación de tren y salían del auto, volvía a sentir ese dolor. Así que supe que era el Espíritu Santo.”

Libro de Mormón

Tan pequeña y simple como fue esa experiencia, Persson pronto la necesitaría. Eso es porque, inicialmente, la madre de Persson se negó a que su hija conociera la Iglesia. De hecho, Persson dijo que su madre estaba convencida de que la Iglesia de Jesucristo era una mala religión y le dijo a Persson que era la iglesia de Satanás.

“Tomó mi Libro de Mormón y dijo: ‘No tienes permitido tener esto en nuestra casa porque no es obra de Dios’”, recordó Persson.

Persson no estaba de acuerdo pero, no había mucho que pudiera hacer. Pero tampoco podía negar el testimonio que había comenzado a crecer dentro de ella. Así que de día, Persson ocultaba su Libro de Mormón. Por la noche, cuando nadie estaba despierto, Persson estudiaba sus palabras.

A medida que pasaba el tiempo, la madre de Persson se ablandó y vio a la Iglesia como algo bueno en la vida de su hija y cómo eso ayudaba a hacer que Persson sea una persona más feliz.

Y así, el 20 de enero de 2013, casi tres semanas después de conocer a los misioneros, Persson se bautizó.

Lina Persson en su bautismo

Como con cada miembro de la Iglesia, la conversión de Persson no terminó con el bautismo. Durante meses, Persson se esforzó mucho por el estudiar el Evangelio. Desde el Libro de Mormón hasta Principios del Evangelio y los himnos de la primaria, se esforzó para obtener una base sólida de las verdades que había llegado a amar. 

A medida que su conocimiento crecía, escribía los testimonios de las cosas que había aprendido.

“Un día, me di cuenta de cuán grande es el Evangelio y cómo todo se conecta”, expresó Persson. “Es perfecto, como un gran rompecabezas, y cada parte tiene su propio propósito. De repente puedes ver el mundo desde una perspectiva más compasiva y comprensiva.”

Persson dice que ella comenzó a pensar de una manera que nunca antes lo había hecho. Cada vez que trataba de explicarle el Evangelio a otras personas, podía sentir que el Espíritu Santo la ayudaba a decir las palabras indicadas.

Casi por ese tiempo, cuando el testimonio de Persson crecía y su deseo de compartir el Evangelio aumentaba, recibió una solicitud de amistad de un hombre que no conocía: Krekula.

“¿Quién es este chico?”

“Pensé, ‘¿quién es este chico?’” Compartió Persson cuando apareció la solicitud de amistad de Krekula en sus notificaciones.

En ese momento, Persson no tenía forma de saber cómo el destino los había unido. Ellos nunca se habían conocido y vivían a 17 horas de distancia en auto. Casi parecía una casualidad. De hecho, Krekula dice que no recuerda haber enviado a Persson una solicitud de amistad y se sorprendió al ver que Persson le enviaba un mensaje y le preguntaba quién era.

Los dos comenzaron a enviarse mensajes, Persson inevitablemente le preguntó a Krekula qué sabía sobre la Iglesia. 

En un país de aproximadamente 10 millones de personas, sólo 9,000 personas pertenecen a la Iglesia, según ChurchofJesusChrist.org, lo que significa que sólo una de cada mil personas en Suecia son miembros bautizados. Sabiendo esto, Persson frecuentemente compartía su testimonio con otros con la esperanza de difundir el Evangelio.

misioneros conversos inactivos

La religión era lo último en la mente de Krekula. Habiendo crecido ateo, no vio la necesidad de tener a Dios en su vida. Y así, la comunicación entre los dos desapareció durante varios meses. Parecía que el extraño encuentro había seguido su curso y los dos no estaban destinados a ser más que amigos de Facebook.

Entonces, un día, Persson tuvo la clara impresión de enviarle un mensaje a Krekula. Cuando Persson le envió un mensaje a Krekula. Nada pasó.

“Pensé ‘¿Qué? Tuve esta impresión durante mucho, mucho tiempo, y él ni siquiera responde’”, comentó Persson con una sonrisa. “Le dije: ‘Hola. ¿Estás ahí?’”

Al día siguiente, Krekula le devolvió la respuesta y, a pesar del silencio inicial, los dos retomaron sus conversaciones continuas. Aunque Krekula dijo que Persson pensó que estaba loco, Krekula compró boletos de avión para visitarla la noche en que comenzaron a enviarse mensajes nuevamente.

Esto fue algo totalmente raro para Krekula, quien expresó que es muy tímido y nunca ha estado en la parte sur de Suecia donde Persson vivía en ese momento.

Lina Persson y Mattias Krekula

Persson dice que tampoco era normal en ella invitar a una persona que apenas había conocido en internet para que la visitara. De hecho, después de más de tres años de haberse conocido, ni Krekula ni Persson están exactamente seguros de por qué acordaron conocerse en persona tan rápidamente.

En esa primera visita, Krekula se reunió con los misioneros y comenzó a conocer la Iglesia. Después de regresar a casa, Krekula sintió un fuerte deseo de continuar estudiando el Evangelio.

“Mi vida antes la vivía porque la tenía que vivir”, dijo Krekula. “Y luego, cuando conocí a Lina y ella me habló de la Iglesia, sentí un sentimiento nuevo que nunca había tenido antes. No puedo describir el sentimiento; fue simplemente maravilloso.”

Antes y después de la primera visita, los dos continuaron hablando a través de mensajes y, finalmente, de Skype, conociéndose más mientras leían el Libro de Mormón juntos.

Más adelante Krekula perdió su trabajo lo cual le dio la oportunidad de mudarse al sur de Suecia, donde podría seguir saliendo con Persson sin hacer viajes largos y costosos. Dejando a toda su familia y sus amigos en el norte de Suecia, Krekula se mudó a su propio apartamento a principios de marzo de 2016 en la misma ciudad que Persson.

Krekula continuó investigando la Iglesia y, hasta el 12 de marzo de 2016, fue bautizado.

Testimonios crecientes

Lina Persson y Mattias Krekula

Lina Persson y Mattias Krekula junto con los misioneros de su barrio

En unos pocos meses, Krekula había pasado de ser un ateo a un miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, de creer que no existía un Dios a creer en un amoroso Padre Celestial y Salvador.

Nada de esto fue fácil.

De hecho, como Krekula y Persson son capaces de admitir, tuvieron que fortalecer sus testimonios en el camino, a veces dando un paso de fe en la oscuridad antes de que pudieran ver la luz.

“La primera vez que sentí que la Iglesia era verdadera fue durante mi bautismo”, compartió Krekula. “Empecé a llorar porque sentí que ahí era donde quería estar.”

Tres meses después de que Krekula se bautizara, en junio de 2016, él y Persson se casaron por civil. Y en agosto de ese mismo año, la pareja se fue de luna de miel a Palmyra, Nueva York, y visitaron los sitios históricos de la Iglesia.

“Visitar a Palmyra y caminar por donde caminó José Smith fortaleció mucho nuestro testimonio”, expresó Krekula. “Creo que esa fue la primera vez que recibí un fuerte testimonio… Desde ese momento, comencé a amar mi vida de una manera diferente.”

Mattias Krekula en su bautismo

El testimonio de Krekula siguió creciendo. El 16 de diciembre de 2017, la pareja fue sellada en el Templo de Dinamarca Copenhague.

Queriendo compartir su felicidad con su familia, Krekula comenzó a publicar sobre su vida como un converso en Suecia.

Al igual que la madre de Persson, la madre de Krekula no estaba contenta con que su hijo estuviera en la Iglesia. Krekula dijo que ella pensó que era un culto al que se había unido debido a Persson. Después de que Krekula se bautizara, su madre no habló con él.

Sin embargo, después de que ella visitó a la pareja en su apartamento en Suecia, Krekula expresó que no podía negar cuánto había cambiado su vida y cuán feliz estaba ahora con Persson y el Evangelio en su vida.

Compartiendo el Evangelio a través de las redes sociales

Mattias Krekula y Lina Persson en el Templo de Dinamarca Copenhague.

Queriendo compartir ese mismo mensaje de felicidad con otros en Suecia, la pareja creó la página Swedish Latter-day Saints en Instagram y Facebook.

Lo que comenzó con unos pocos cientos de seguidores en Suecia se convirtió en más de 13,000 seguidores, incluidas personas de España, Brasil, Estados Unidos y otros países. Y no son sólo Santos de los Últimos Días quienes siguen a Krekula y Persson. La pareja dijo que los miembros de otras religiones, incluyendo Testigos de Jehová, los siguen en Instagram y les hacen preguntas sobre la Iglesia.

Además de sus páginas de Instagram y Facebook, la pareja también ha iniciado un canal de YouTube donde publica videos de las canciones de los Santos de los Últimos Días en inglés y sueco.

Tanto Persson como Krekula dicen que las canciones son una de las formas en que les encanta aprender el Evangelio, pero que era difícil encontrar algunas de ellas en sueco. Y así, la pareja comenzó a crear videos de himnos con partes suecas y traducciones para ayudar a otros a aprender sobre el Evangelio como lo hicieron ellos.

testimonio

“Les enseñas a mucha gente con himnos porque son muy fáciles de entender”, compartió Persson. “[Los himnos] nos enseñan todo, como: ‘Yo trato de ser como Cristo.’”

Al usar lo que los unió, las redes sociales, Krekula y Persson han ayudado a compartir el Evangelio con miles de personas, pasando horas haciéndolo y sin pedir nada a cambio.

“Lo hacemos todo gratis”, dijo Krekula.

“No queremos ganar nada con esto porque es la Iglesia y es gratis y es amor”, agregó Persson.

Por ahora, el objetivo de la pareja es continuar difundiendo el Evangelio a través de sus páginas de redes sociales, con la esperanza de traer la misma luz y amor a las vidas de otros que ahora ellos disfrutan como miembros de la Iglesia.

“Sé que la Iglesia ha cambiado mi vida porque soy una mejor persona”, dijo Persson. “Tengo un gran sentimiento de felicidad dentro de mí y me doy cuenta de que ese sentimiento de felicidad se hizo aún más grande cuando intenté hacer felices a los demás.”

“El evangelio ha cambiado mi vida totalmente”, agregó Krekula. “Ya no tengo miedo [de la muerte] porque sé que puedo estar con Lina para siempre… Mi vida es muy maravillosa ahora porque Lina y yo tenemos el Evangelio y eso es todo lo que necesito.”

Este artículo fue escrito originalmente por Katie Lambert y fue publicado originalmente por ldsliving.com bajo el título “How a Facebook Mishap Led This Swedish Couple to Each Other, Sharing the Gospel with Thousands