El Élder Jeffrey R. Holland, en su discurso de la Conferencia General de abril de 2019, advirtió a los miembros sobre la complacencia en su adoración del domingo:

“La expresión ´ropa de domingo´ ha perdido un poco su significado en nuestra época y, como aprecio por Aquel ante quien nos presentamos, debemos restaurar la tradición de la ropa de domingo cuando se pueda y sea posible”.

La mayoría de discusiones sobre la vestimenta de los miembros Santos de los Últimos Días se refieren a la modestia, un tema común en nuestras reuniones y conversaciones.

Elder holland

El sitio web de la Iglesia define la modestia de esta manera: “Una actitud de decoro y decencia en la vestimenta, el aseo, el lenguaje y el comportamiento. Si somos modestos, no llamamos la atención inapropiadamente. En cambio, buscamos “glorificar a Dios en [nuestro] cuerpo y en [nuestro] espíritu” (1 Corintios 6:20; véase también 1 Corintios 6:19)”.

Pero, ¿qué pasa con los estándares de vestimenta menos definidos a los que los miembros se adhieren los domingos?

mujeres Santo de los Últimos Días

En cualquier día de reposo, puedes entrar a una Iglesia de los Santos de los Últimos Días y encontrar a sus miembros ocupados en su adoración. La mayoría es relativamente uniforme en cuanto a la vestimenta. Para los hombres: pantalones, zapatos de vestir, una camisa de vestir y corbata. Por otro lado, para las mujeres: vestidos o blusas con faldas.

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la iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos días

Sin embargo, ¿cuál es el propósito de adornarnos con nuestra mejor ropa durante nuestros días de adoración?

Para la Fortaleza de la Juventud brinda esta razón:

“Mediante tu modo de vestir y tu apariencia, puedes demostrar que sabes cuán valioso es tu cuerpo; puedes demostrar que eres discípulo(a) de Jesucristo y que le amas… Cuando estás bien arreglado(a) y vistes de manera recatada, invitas la compañía del Espíritu y ejerces una buena influencia en las demás personas. Tu vestimenta y apariencia influyen en la forma en que tú y los demás se comportan”.

Con esta norma de vestir, es fácil discernir a los miembros. Pero, también es fácil que los investigadores, los visitantes de diferentes religiones o miembros menos adinerados se sientan excluidos, incluso si el letrero en el exterior de la Iglesia da la bienvenida a todos.

¿Y si no te puedes vestir como los otros miembros? ¿Dios aprecia menos tu devoción? ¿Tu adoración es menos significativa?

Julio Elswood compartió una anécdota sobre el tema en el sitio web de la Iglesia:

“Cada semana en la Iglesia solo me importaba lo que los demás pensaran de mí, no lo que pensara el Señor. Fue cuando una escritura familiar vino a mi mente: ‘Jehová no mira lo que el hombre mira, pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón’ (1 Samuel 16: 7). En ese momento decidí que… mi ropa de domingo se trataba de la actitud en mi corazón”.

Además, la hermana Carol F. McConkie, dijo:

“Conozco a personas que asisten a la Iglesia todos los domingos a fin de que se les inspire y eleve. Pero, salen sintiéndose juzgadas, no amadas y no necesitadas, como si no hubiera lugar para ellas en la Iglesia. Debemos proceder de manera diferente al respecto”.

El término “ropa de domingo” puede extenderse a todas las partes de nuestra adoración y, al igual que llegar a tiempo para la reunión sacramental o ser reverentes en la Iglesia, vestir ropa de domingo es un aspecto individual de la adoración y nuestra mejor vestimenta actual en todo lo que requiere el Señor.

El Élder Holland, en otro discurso, dijo:

“Mis queridos hermanos y hermanas, a excepción de Jesús, no ha existido desempeños perfectos en este viaje terrenal que seguimos. Así que mientras nos encontremos en la mortalidad, esforcémonos por una mejora constante sin obsesionarnos con lo que los científicos del comportamiento llaman ‘perfeccionismo tóxico’. Debemos evitar esa última expectativa excesiva de nosotros mismos y de los demás”.

A medida que nos esforcemos por vestir nuestra ropa de domingo, también elevemos y ayudemos a los demás a conseguir su ropa de domingo al acercarnos, amar y aceptar.

El Padre Celestial valora nuestros esfuerzos diligentes de acercarnos a Él y nunca nadie debe sentirse excluido de asistir a los servicios de la Iglesia debido a su ropa o cualquier deficiencia en su adoración. De hecho, solo al asistir podemos mejorar y, finalmente, llegar a ser más como Cristo.

Esta es una traducción del artículo que fue escrito por Daedan Olander y fue publicado en ldsliving.com con el título “A New Way to Think of Sunday Best + When Our Sunday Best Doesn’t Feel Good Enough”.