Una de las cosas más desafiantes e intimidantes que se les pide hacer a las autoridades generales y a los setentas de área es escoger a una nueva presidencia de estaca durante la creación de una estaca o la reorganización de una presidencia de estaca existente.

Incluye visitar una estaca donde generalmente la autoridad no sabe nada del liderazgo personalmente. Incluso, más desafiante, la autoridad general frecuentemente es asignada a ir a un país donde se habla un idioma diferente y tiene que hacer todo por medio de intérpretes. Si bien el periodo no dura más de doce horas, se debe tomar una decisión según la voluntad del Señor.

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Afortunadamente, con el transcurso de los años de experiencia, se ha probado un proceso viable que hace que este milagro silencioso funcione semana tras semana en todo el mundo. Debido a que este proceso es una ilustración maravillosa de cómo la voz del Señor obra en una situación muy práctica y real, una descripción breve del proceso podría ser valiosa, junto con algunos ejemplos reales de cómo funciona.

Primero, siempre hay dos autoridades asignadas a tales conferencias con la finalidad de que puedan deliberar juntas y confirmar lo que el Señor les pide que hagan.  Además, esto cumple con la ley de los testigos (DyC 6: 28).

En la mayoría de los casos, llegan a la estaca un viernes por la tarde o un sábado a primeras horas de la mañana para comenzar con la serie de entrevistas. Se les pide a los líderes de sacerdocio de estaca (usualmente, la presidencia de estaca, el patriarca, los obispos, los presidentes de rama y el sumo consejo) asistir a reuniones privadas y breves con las dos autoridades que presiden.

En las entrevistas individuales, cada líder de sacerdocio comparte brevemente información personal y luego, se le pide los nombres de los hermanos a quienes recomendaría para ser considerados como el nuevo presidente de estaca. Asimismo, se le pide explicar concisamente el motivo de su recomendación.

presidente de estaca

Este proceso se basa en un ejemplo que se encuentra en el Antiguo Testamento. Cuando el Señor le dijo a Samuel que eligiera un reemplazo para el Rey Saúl (1 Samuel 16:1), se utilizaron frases instructivas para describir qué sucedía en ese proceso: “Entonces llamó Isaí a Abinadab y le hizo pasar delante de Samuel” (v. 8). “Hizo luego pasar Isaí a Sama” (v. 9). “Hizo pasar Isaí a siete de sus hijos delante de Samuel” (v. 10). No fue hasta que Samuel vio a David que finalmente sucedió, el relato dice simplemente: “Entonces Jehová dijo: Levántate y úngelo, porque este es” (v. 12).

La serie de entrevistas con los líderes de sacerdocio de estaca permite a los potenciales candidatos “pasar delante” de las autoridades que presiden. Mientras lo hacen, les comienzan a surgir pensamientos y sentimientos. A veces, vienen rápido. Otras veces, vienen solo después de que se terminan las entrevistas. En pocas oportunidades, estos pensamientos y sentimientos son evidentes o notorios. Casi siempre son muy apacibles y sutiles, casi como un susurro. A veces, vienen cuando la persona primero entra al salón. Surge un sentimiento de mucha calma que indica que esa persona podría ser. Otras veces, es algo que la persona dice que desencadena el sentimiento de pertinencia. Frecuentemente, los pensamientos llegan a la mente de los entrevistadores y sienten la necesidad de formular una pregunta que les ayude a revelar el corazón de la persona entrevistada.

A veces, los sentimientos simplemente podrían llegar al escuchar el nombre de una persona que las autoridades todavía no conocen. No es más que un sentimiento fugaz de que ese nombre podría ser importante. Luego, cuando esa persona entra, tienen un sentimiento de paz.

No siempre es una confirmación positiva. A veces, se recomienda mucho a una persona, sin embargo, durante la entrevista no hay un testigo que lo confirme y la autoridad sabe que este no es el hombre que el Señor ha escogido en este tiempo.

presidente de estaca

Cuando se han culminado las entrevistas, las dos autoridades cierran la puerta y pasan un tiempo juntas analizando sus experiencias. Revisan la lista de nombres nuevamente. Comparten pensamientos y sentimientos que podrían haber tenido durante el proceso. Conversan sobre las impresiones que tuvieron. Esto se relaciona a otro modelo de las escrituras sobre cómo recibir revelación. Se le dijo a Oliver Cowdery que no era suficiente con simplemente pedirle al Señor una respuesta. Tenía que estudiarlo en su mente y luego, preguntarle al Señor si su decisión era correcta. Entonces, vendría una confirmación, ya sea como un estupor de pensamiento o un ardor en el pecho (DyC 9: 8-9).

En algunos casos, esta discusión podría durar solo pocos minutos porque ambas autoridades tienen una clara convicción sobre qué persona debe ser. En otras circunstancias, ninguno de ellos podría tener dichos sentimientos y se requiere una discusión más prolongada para dejar venir los sentimientos e impresiones. Aunque no suceda frecuentemente, hay veces en que no reciben confirmación sobre ninguno de los hombres con quienes se reunieron. En esos casos, se buscan otros nombres y se realizan más entrevistas. Sin embargo, independientemente del curso que pueda tomar el proceso, los dos hermanos que han sido asignados buscan constantemente en su mente y en su corazón. Miran en su interior, analizan sentimientos que tuvieron o los pensamientos que recibieron.

Durante este proceso privado de consulta. Finalmente, los dos hermanos llegan a un acuerdo. Alcanzan una decisión conjunta. En este punto, se arrodillan juntos en oración y colocan su decisión ante el Señor. Generalmente, cada uno ora de manera individual, ponen el nombre elegido ante el Señor y le preguntan “si es correcto” (DyC 9:8). Cuando se terminan las oraciones, se sientan brevemente, observan en su interior silenciosamente, buscan en su corazón y escuchan esa apacible y delicada voz de confirmación. Cuando es evidente que se encuentran en completa armonía al respecto, vuelven a invitar a la persona elegida y le extienden el llamamiento.

presidente de estaca

Nuevamente, deseo enfatizar cuan “normal” parece este proceso, aunque es bastante notable. Este proceso funciona una y otra vez, pero nunca – al menos para mí – ha sido algo que las personas considerarían dramático o milagroso. Para un observador, el proceso parecería perfectamente normal. Pero, funciona. Una y otra vez, semana tras semana, en todos los países del mundo. ¡Funciona!

Otro testigo

Ha sido un poco sorprendente para mí cuan a menudo, una vez que se toma la decisión y se extiende el llamamiento, el Señor envía lo que llamo una “confirmación” o un “segundo testigo.” Es un segundo testigo porque el primero viene durante el proceso de selección. Nuevamente, estas no son experiencias grandes o dramáticas, sino solo maneras silenciosas en que el Señor nos deja saber, una vez más, que se hizo Su voluntad. Podría suceder cuando la esposa dice algo que indica que tiene algunos sentimientos sobre lo que estaba viniendo. O, el candidato podría hacer un comentario que provoque que ambas autoridades visitantes se miren y sonrían porque concuerda perfectamente con algo que hablaron antes. Podría llegar en la bendición de apartamiento o de otra forma.

Hubo un caso desafiante en que se asignó al setenta de área y a mí la reorganización de la presidencia de estaca en una estaca que tenía algunas necesidades peculiares y bastante urgentes. Además, nos sentimos particularmente preocupados de que se hiciera bien. Ocurrió en un país donde se hablaba otro idioma y por eso, tenía al setenta de área para que interpretara para mí durante todo el proceso. Eso lo complicó para mí, me sumó la preocupación de que se tenía que hacer bien. Durante las entrevistas, ambos nos sentimos bien sobre uno de los obispos y al recibir la gran tranquilidad de que era correcto, lo llamamos para ser el presidente de estaca. Pero, incluso cuando aceptó y su esposa expresó su apoyo, recuerdo haber pensado: “Oh, Señor, esto parece correcto, pero es tan importante. Espero que leamos tu inspiración correctamente.”

presidente de estaca

Elías el Profeta nombra a Eliseo como su sucesor.

Luego, al final de nuestra entrevista, cuando se puso de pie para retirarse, nos dijo: “Bueno, ahora entiendo el sueño que tuve la noche anterior.” Ante la mirada confundida en nuestros rostros, lo explicó. Dijo que en su sueño se vio en la oficina del presidente de estaca frente al escritorio del presidente actual. No era inusual para él porque era obispo y a menudo estaba con el presidente de estaca. “Pero”, continuó, “cuando terminamos nuestra reunión y me puse de pie para retirarme, el presidente de estaca también se puso de pie, se quitó el saco, dio vuelta la vuelta por el escritorio y me lo puso sobre los hombros.”

Mientras decía eso, inmediatamente pensé en Elías el Profeta colocando su manto sobre Eliseo para señalar que Eliseo fue escogido por el Señor para continuar su obra después de que el Profeta Elías se fuera. Al instante, ofrecí una oración silenciosa de agradecimiento por ese “segundo testigo.” De hecho, el hombre que llamamos fue escogido por el Señor incluso antes de que llegáramos. De cierta manera, fue una experiencia memorable debido a lo que significaba, pero por otro lado, la misma experiencia era bastante común. El obispo recibió la impresión de compartir su sueño con nosotros. Habló en un tono calmado, como si nos estuviera diciendo algo sobre su familia.

Ese día obtuve una mayor apreciación de por qué el Señor dice que la voz apacible y delicada puede penetrar los corazones y hacerlos arder. Mi corazón se conmovió profundamente ese día y me llené de gratitud por ese testigo adicional del Señor. Ese testigo no solo indicó que habíamos entendido Su voluntad respecto al nuevo presidente de estaca, sino que también nos dijo que Él estaba ahí, que Él estaba cuidando esta estaca, que Él está realmente a la cabeza de la iglesia asimismo lidera y dirige activamente la obra de su Padre Celestial.

Este solo es un ejemplo de cómo funciona todo este maravilloso proceso de revelación.

Artículo originalmente escrito por Gerald N. Lund, extracto del libro “Hearing the Voice of the Lord”, y publicado en ldsliving.com con el título “How Are Stake Presidents Chosen? Gerald Lund Provides Touching Insights Into the Process of Revelation.”