Los Maestros del Cuarto Domingo de la Sociedad de Socorro y el Sacerdocio tienen una nueva fascinante tarea este año: Enseñar sobre el mismo tema por cada mes entre las Conferencias Generales.

Algunos de los desafíos que enfrentamos como Maestros del Cuarto Domingo al embarcarnos en esta nueva búsqueda, incluyen mantener nuestras lecciones interesantes, atractivas y nuevas incluso cuando discutimos el mismo tema con nuestras clases una y otra vez. Por otra parte, se nos presentan algunas oportunidades únicas para indagar un poco más, ser más creativos y confiar en el Espíritu Santo.

Mientras meditaba sobre mi lección del cuarto domingo de Enero, intercambiaba ideas con otros Maestros de Cuarto Domingo y comenzaba a prepararme para las próximas clases.

He tenido algunas reflexiones sobre la tarea que tenemos ante nosotros y espero que mis ideas te inspiren en tus propios esfuerzos para enseñar y también te inspiren a compartir y debatir consejos para la enseñanza en los Consejos de Maestros de tu barrio.

Si aún no has visto los temas para las lecciones del cuarto del domingo, puedes consultarlo aquí. Para la primera vez, los Hermanos nos han dado el tema del “Día de Reposo” y han dividido este amplio tema en seis subtemas, cada uno con su propio párrafo, que incluye escrituras, preguntas y algunos pensamientos.

Los párrafos son bastante cortos, sin embargo puede ser tentador pensar: “¿Cómo puedo lograr una lección de 45 minutos con un párrafo tan corto?” Bueno, es todo lo contrario, estos párrafos breves contienen todo lo que necesitamos para una lección sólida y significativa.

De hecho, mi experiencia enseñando en el mes de Enero me sorprendió; estaba preocupada por no tener suficiente material, había planeado dividir mi tiempo entre dos de estos subtemas y me sorprendió descubrir que apenas tenía tiempo para dirigirme adecuadamente a uno de ellos.

Afortunadamente tengo una clase a la que le gusta compartir y debatir, sin embargo creo que cuanto más específico aborde uno un tema, más amplias serán las posibilidades enseñar. Esta idea es en realidad un consejo que también circula en la blogósfera. Si deseas iniciar un blog, cuanto más específico sea tu tema, más material tendrás para trabajar y eso sucede porque puedes profundizar aún más.

Tenemos Bastante Libertad

Aunque el tema semestral se divide fácilmente en seis subtemas, las instrucciones dadas a los Maestros del Cuarto Domingo dejan en claro que no tenemos que seguir una estructura de un solo subtema por mes. Esto es lo que dice realmente:

“Los líderes o maestros pueden elegir entre las doctrinas y las actividades de aprendizaje que se sugieren a continuación, puedes combinar varias de ellas o crear propias de acuerdo con las necesidades de los miembros.”

Dependiendo de tu barrio, es posible que hayas recibido sugerencias de tus líderes sobre qué subtemas abordar, si es así, eso es excelente. Puede ser realmente agradable tener uniformidad en las lecciones entre el Sacerdocio y la Sociedad de Socorro de tu barrio. Sin embargo, como las instrucciones anteriores comienzan con “líderes o maestros”, creo que muchos de los maestros encontraremos que depende de nosotros presentar el material de la manera en que nos sintamos inspirados.

Aunque los subtemas brindan una guía muy útil, no deberíamos sentirnos limitados por ellos o por el orden en que se presentan. Los hermanos nos han dejado a nosotros el enseñar “de acuerdo a las necesidades de los miembros.”

Tenemos la Oportunidad Perfecta para Trazar Objetivos y Hacer Seguimiento

Concentrarse con el mismo tema cada mes significa que, como maestros, familias e individuos, tenemos la oportunidad perfecta para trazar objetivos y hacer un seguimiento de nuestro progreso.

En Enero, desafié a mi clase a escribir una cosa que ya se encuentran haciendo para recordar la bondad del Señor en el Día de Reposo y una cosa que les gustaría hacer para ayudarles a recordar aún más Sus bendiciones y milagros. En mi próxima lección, a fines de Febrero, planeo darles la oportunidad de reflexionar personalmente sobre si lo que han intentado les ha funcionado el mes pasado.

La idea es que si no funcionó, está bien. A veces tenemos que dejar las cosas que no funcionan con nosotros y probar algo nuevo; pero si funcionó, ese es el momento perfecto para reconocer de qué manera marcó la diferencia y comprometerse a seguir intentándolo.

A veces es fácil para nosotros ser parte de una maravillosa lección en la Iglesia y luego irnos a nuestra casa y olvidarnos de todo; sin embargo, el centrarnos en el mismo tema cada mes nos da la oportunidad de revisar, recordar y volver a comprometernos.

Todos Somos Maestros

Una de las cosas asombrosas sobre la nueva estructura de la lección es que fomenta mucha participación y discusión en clase. Dependiendo de tu clase, esto puede ser algo bueno o puede ser un desafío. En nuestro último Consejo de Maestros del barrio, discutimos las formas de ayudar a las personas a sentirse más cómodas compartiendo.

Aquí hay algunas ideas que surgieron:

  • Esperar y Aceptar el Silencio

La gente naturalmente necesita tiempo para pensar antes de contestar una pregunta o compartir sus experiencias o sentimientos. En lugar de hacer una pregunta y dejar que ocurra un silencio incómodo, podemos alentar el silencio pidiéndoles a los miembros de la clase que primero reflexionen en silencio, sin la expectativa de compartirlo con el resto. Luego, después de darles un momento, podemos preguntar si alguien desea compartir algo.

Aquí hay un ejemplo:

Decir: “Cada uno tome un momento para reflexionar personalmente sobre la semana pasada. ¿Cómo han visto la mano de Dios en su vida? Adelante, reflexionen por un momento.” Luego, después de unos minutos de silencio, preguntarles: “Muy bien, ¿a alguien le gustaría compartir cómo han visto la mano de Dios en su vida la semana pasada?”

  • Enfócate en el “Ya”

Todos nos enfrentamos con sentimientos de incompetencia y culpabilidad, y aunque todos debemos mejorar y cambiar también, la mayoría de nosotros no necesita la presión adicional. Todo lo contrario, los miembros de la clase no deberían tener que admitir inadvertidamente sus debilidades delante de la clase. En cambio, podemos ayudar a los miembros de la clase a hablar de las cosas positivas que ya están haciendo en la forma en que formulamos las preguntas.

Por ejemplo:

En vez de preguntar “¿Qué podemos hacer para mejorar la manera en que santificamos el Día de Reposo?”, podríamos preguntar: “¿Qué cosas te ayudan a santificar el Día de Reposo?”

  • Enfócate en la Escrituras

Creo que un beneficio de la orientación limitada de un manual de instrucciones u otra fuente es lo que nos dirige a confiar de manera más completa en las Escrituras y el Espíritu Santo durante nuestras lecciones.

Primero, como maestros, podemos sumergirnos en las escrituras. Escudriñar, meditar y orar sobre las escrituras provistas en los subtemas es un buen lugar para comenzar, sin embargo nuestros estudios y preparación no tienen que terminar ahí. Una de mis formas favoritas de profundizar en las Escrituras es centrarme en las historias.

Cada referencia de las Escrituras es parte más amplia de una historia y las historias nos permiten conectarnos a las verdades del Evangelio de manera profunda y humana. Realmente creo que cualquier historia de las Escrituras puede conectarnos con cualquier doctrina y principio del Evangelio a través del don del Espíritu Santo. Déjame usar un ejemplo para ilustrar.

La historia de la mujer en el pozo fue sólo otra historia del Nuevo Testamento hasta que un día, no fue así. Un día, la historia se hizo vívida y real cuando la coloqué en el contexto de mis propios conocimientos y experiencias.

Al leer en Juan 4: 6, “Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó junto al pozo.”, me di cuenta que Jesús estaba extremadamente cansado, había estado viajando todo el día, probablemente sin comida – en el versículo ocho vemos que sus discípulos se han ido a buscar comida – y se tomó un momento para descansar.

Al reflexionar sobre esa situación desde la perspectiva de mi propio conocimiento y experiencia, repentinamente el agotamiento de Jesús se volvió  muy real. Tal vez nunca he viajado a pie o en burro por el desierto, pero he estado en muchos viajes por carretera y he vivido muchos días largos en los que me siento completamente agotada al final. Me duelen los pies, me duele la cabeza. Si tengo hambre, así como Jesús, estoy mucho más cerca de perder mis emociones o mi temperamento y ¿sabes qué?, cuando estoy así, generalmente lo último que quiero hacer es hablar con otras personas.

Sin embargo, en tan sólo unos pocos versículos más adelante Jesús está conversando con la mujer en el pozo. No sólo eso, sino que Él le está enseñando y compartiendo luz con ella. Deja a un lado el hecho de que está muerto de cansancio, que le duele el estómago por que necesita comida, que su garganta está reseca, y en su lugar se estira para levantarse y bendecir a otro ser humano. ¡Increíble!

Pero la parte que más golpeó a mi alma se encuentra en los versículos 31-34. Los discípulos de Cristo han regresado y han traído comida. “Entre tanto, los discípulos le rogaban, diciendo: Maestro, come.” ¿Qué respondió Jesús?

“Yo tengo una comida que comer que vosotros no sabéis… Mi comida es que haga la voluntad del que me envió y que acabe su obra.”

Ahí vino la idea. La voluntad de Dios = sustento. El Servicio = reabastecimiento. Y de alguna manera, la historia de las mujeres en el pozo se convirtió en un ejemplo profundo de cómo el Día de Reposo puede ser tanto un día de servicio como de descanso.

Comparte los conocimientos que obtienes de tu estudio profundo con tu clase, pero no te quedes allí. Aliéntalos a tener sus propias experiencias con las Escrituras, tanto dentro como fuera de la clase.

  • Prepara las Lecciones Línea por Línea

Una vez escuché que prepararse para una charla o una lección en breves períodos de tiempo de 10 minutos durante una semana es más efectivo que sentarse durante una hora consecutiva. En los últimos años, he descubierto que esto es cierto para mí. También podría funcionar para ti, especialmente para las lecciones del cuarto domingo.

Dado que tenemos el mismo tema durante varios meses seguidos, es útil tener oportunidades breves y frecuentes para estudiar y profundizarlo. También encuentro que al comenzar mi estudio regular de las Escrituras con el tema de mi lección en el frente de mi mente, encuentro nuevas conexiones con el tema en lugares que nunca hubiera pensado que se verían de otra manera.

Últimamente, he descubierto que al recordar el tema y tomar notas eficaces durante el estudio de las Escrituras llego al cuarto domingo con una gran cantidad de ideas que se resumen en una lección. Algunas veces las ideas que ni siquiera pensaba usar repentinamente vuelven a aparecer a través de los comentarios de los miembros de la clase o por inspiración del Espíritu.

Realmente creo que el Señor inspirará nuestro estudio de las Escrituras durante las semanas mientras reflexionemos continuamente sobre el tema de nuestra lección en breves y frecuentes periodos. La estructura de las lecciones del Cuarto Domingo es inspirada, y me emociona poder formar parte de ello.

 

Este artículo fue escrito originalmente por Alexandra Mortenson y fue publicado por ldsliving.com, con el título: “To Fourth Sunday Teachers: 4 Ideas for Teaching the Same Topic Each Month