Las Escrituras están repletas de ejemplos acerca de cómo los discípulos, los apóstoles y los misioneros superaron las dificultades que vienen con compartir el Evangelio restaurado de Jesucristo. Desde Pedro y Juan hasta Alma y Amulek hasta la actualidad, nadie ha sido o será inmune a los problemas que conlleva la alegría y la satisfacción de predicar la buena palabra.

Hay oposición en todas las cosas, pero la oposición que enfrentan los discípulos no tiene por qué opacar los milagros que se dan dentro de la obra.

Este mismo principio se aplicó a aquellos que salieron entre las naciones vecinas poco después de que la Iglesia se restauró bajo el Profeta José Smith. Después de pasar un tiempo estableciendo la Iglesia en los Estados Unidos, el Presidente Brigham Young recibió una revelación después del martirio de Smith para enviar a varios de los fieles a ayudar a cumplir el mandamiento de difundir el Evangelio en todo el mundo.

A continuación, mencionaré algunos ejemplos de misioneros que sirvieron en diferentes países en esa época y algunas lecciones que aprendimos de estas personas.

Sacrificio, Dan Jones

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El sacrificio siempre está relacionado con la obra misional y Dan Jones fue un gran modelo de eso. Jones trabajó como capitán de barco después de emigrar de Gales a los Estados Unidos. A menudo, transportaba Santos de los Últimos Días a través del Río Misisipi.

Jone se convirtió y recibió un llamamiento para servir en una misión en Gales, poco después de que Heber C. Kimball abrió la obra misional en toda la nación británica. Jones sirvió dos misiones en Gales, la primera fue de siete años desde 1845 hasta 1852 y, la segunda, fue desde 1852 hasta 1856.

Jones pudo llevar a su esposa con él durante su primera misión, pero no pudo hacerlo en la última visita a su tierra natal.

En la actualidad, los misioneros que son llamados a servir en la viña del Señor son enviados al campo para servir durante un periodo de 18-24 meses. Por otro lado, los presidentes de misión y sus esposas son llamados a servir durante 3 años. Sin embargo, Jones fue llamado a servir en dos misiones de 11 años en total, 4 años sin la compañía de su esposa.

Jones pudo ayudar a convertir a muchos Santos en Gales, que luego viajarían a través del Atlántico y se uniría a los Santos en Estados Unidos gracias a su sacrificio. Como dice la letra de un himno famoso, “nuestros sacrificios nos traerán las bendiciones del cielo”.

Oposición, Edward Stevenson

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La oposición es algo que siempre estará vinculado con la obra misional. Esto es algo de lo que todo misionero retornado puede testificar. El Élder Stevenson se enfrentó a gran parte de esto cuando fue asignado a servir en una misión en su país natal de Gibraltar, que es un territorio británico en el extremo inferior de España.

Stevenson nació en Gibraltar, por lo que no fue realmente un problema para él tener acceso para volver a entrar al territorio. Sin embargo, su compañero Nathan Porter no era originario de Gibraltar.

A Porter se le concedió acceso al país durante 15 días e iba a ser retirado de Gibraltar cuando expirara su permiso. La renovación del permiso de Porter no estaba en discusión.

Stevenson, ahora sin compañero, todavía seguía decidido a predicar solo el Evangelio al pueblo de Gibraltar. A diferencia de los misioneros de hoy en día que predican el Evangelio en grupos de dos o tres, Stevenson intentó establecer la Iglesia en Gibraltar sin compañía.

Stevenson notó cuánta resistencia había por parte del gobierno y los funcionarios del clero. Fue tanta la resistencia que Stevenson fue detenido “bajo guardia, dijo que [su] religión no era tolerada en [Gibraltar]… Por primera vez en [su] vida [Stevenson] fue llevado a la cárcel militar como prisionero”, dijo Stevenson en su diario.

Incluso después de formar una rama de diez conversos, muchos de ellos “fueron enviados a Europa del Este para luchar en la Guerra de Crimea”. A pesar de todo esto, Stevenson pudo bautizar a muchos conversos mientras enseñaba el Evangelio en Gibraltar, incluida una mujer que ayudó a cuidarlo cuando era niño.

La oposición es algo que debemos esperar cuando compartimos las enseñanzas restauradas de Cristo, especialmente en los últimos días. La oposición no debería evitar que compartamos el Evangelio.

Esperanza, Orson Spencer

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El Élder Orson Spencer viajó para hacer crecer la Iglesia en Alemania, anteriormente Prusia, en 1852. Estuvo ahí solo un año porque después de descubrir lo que Spencer y su compañero, Jacob Houtz, iban a hacer ahí, la policía alemana les dio esta declaración:

“Mediante la presente, se les ordena a los señores, Orson Spenser y Jacob Hourts, salir del territorio mañana por la mañana, bajo pena de deportación. Además, se les prohíbe regresar a este territorio de aquí en adelante, bajo pena de deportación”.

A pesar de que exiliaron a Spencer por predicar el Evangelio a los alemanes, él tenía la verdad del Evangelio, sabía que había hecho todo lo que pudo con lo que se le dio y sabía que tenía todo para reclamar las bendiciones reservadas para él. Dijo:

“Nuestra religión es buena, pura e inmaculada, habiendo venido de los santos cielos; y habiendo hablado en contra de eso, [ellos] tendrán el poder para contestarle a Él, quien la reveló desde los Cielos para la bendición y salvación de todos aquellos que deberían recibirla “.

Es importante tener en cuenta que no importa lo que suceda y lo que los demás elijan hacer al final. Los Santos de los Últimos Días todavía tienen el Evangelio de Jesucristo y las verdades eternas que se les dieron. Si nadie más lo aceptara, al menos los Santos pueden decidir elegir a Cristo todos los días. Eso incluye elegir compartir el Evangelio con aquellos que nos rodean.

Esta es una traducción del extracto del libro “The Saints Abroad” de R. Mark y Reid L. Neilson que fue publicado en ldsliving.com con el título “An 11-Year Mission, Imprisonment + More Early Saints Endured to Spread the Gospel”.