Jennifer, una madre joven y miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días del norte de Virginia, es sincera con respecto a los desafíos de ser Santo de los Últimos Días en la actualidad.

“No es fácil. No solo se trata de la expectativa de que te ajustes a los estrictos estándares de la religión en cuanto a las citas y las relaciones sexuales. O, el diezmo. La prohibición del consumo de té, café o alcohol. Mi esposo y yo enseñamos la escuela dominical a adolescentes de 14 y 15 años. Es posible que un sábado por la noche, no nos relajemos y veamos una película, ya que planeamos nuestra clase de escuela dominical”, dijo Jennifer.

Si bien la estructura de la Iglesia, que se basa en el liderazgo voluntario a nivel local, requiere una membresía activa, hay una ventaja para los deberes de la comunidad religiosa.

En una era marcada por un declive religioso sin precedentes, parece que los Santos de los Últimos Días están defendiéndose.

En la actualidad, los grupos cristianos han experimentado las pérdidas más drásticas durante la última década. Los protestantes evangélicos representan el 15% de la población adulta, en comparación con casi un cuarto de la década anterior. Por el contrario, los Santos de los Últimos Días, se han mantenido estables en aproximadamente el 2% de la población de los Estados Unidos durante los últimos años.

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Hubo un tiempo en que los sociólogos y los estudiosos de la religión argumentaron que las iglesias teológicamente conservadoras, que exigían más de sus miembros, tenían éxito porque finalmente proporcionaban experiencias religiosas y espirituales más gratificantes.

Desde entonces, esta teoría ha caído en desgracia ya que la marea de desafiliación parece estar afectando a las denominaciones conservadoras y liberales por igual. La Convención Bautista del Sur, el corazón del protestantismo conservador, ha perdido miembros durante 12 años consecutivos. Desde 2007, la denominación ha perdido 1,2 millones de miembros.

Sin embargo, más que las normas, las ceremonias y la teología rigurosa, es posible que el éxito de la Iglesia se deba a su enfoque constante en la familia. Solo algunas comunidades religiosas han convertido el desarrollo y el mantenimiento de las estructuras familiares tradicionales en una prioridad.

El énfasis en la familia fortalece los vínculos

No hay mejor ilustración de este énfasis que la Noche de Hogar. La iglesia introdujo este evento semanal oficialmente en 1915 con el objetivo de fortalecer los lazos familiares e involucrar a los hijos en actividades religiosas y espirituales, como la oración, cantar himnos y leer las Escrituras.

Un informe de 2015 de Pew Research muestra que los Santos de los Últimos Días tienen más probabilidades de casarse y tener familias más grandes que otros cristianos. Aproximadamente dos tercios de los Santos están casados, en comparación con solo la mitad, 52%, de los cristianos en general.

Aún más importante, es más probable que los Santos se casen con personas de su misma religión que los miembros de la mayoría de las otras tradiciones religiosas: 82% de los Santos casados ​​informan que su cónyuge también es de su fe.

Por otro lado, las familias Santos de los Últimos Días son grandes incluso en comparación con otras tradiciones cristianas, con un promedio de 3.4 hijos en comparación con los 2.2 hijos de todos los hogares cristianos.

La estructura de las familias Santos de los Últimos Días tiene gran ventaja en cuanto a transmitir la identidad religiosa. La vida familiar siempre ha sido una fuente importante de vitalidad religiosa. Es el crisol en el que se forma la identidad religiosa, se aprende y practica rituales, y las creencias toman forma.

A medida que las actitudes sociales con respecto a las normas sexuales se alejan más de las normas religiosas tradicionales, y el estigma de la incredulidad disminuye, las experiencias religiosas y formativas se vuelven aún más importantes.

Hace una generación, la mayoría de las personas que abandonaron sus vínculos religiosos de la infancia, lo hicieron durante su época universitaria y después de terminar la universidad.

En la actualidad, 4 de cada 5 jóvenes adultos que informaron haber abandonado la religión que practicaron durante la infancia dijeron que el punto de inflexión ocurrió antes de cumplir los 18 años, cuando todavía vivían bajo el techo de sus padres.

La dinámica y estructura familiar son importantes al menos de dos maneras. Las investigaciones recientes demuestran que cuando las personas se crían en hogares con padres de diferentes orígenes religiosos, tienen un apego más débil a la religión en la edad adulta y tienen más probabilidades de desafiliarse.

El divorcio, que puede separar físicamente a los jóvenes de su comunidad religiosa y, con frecuencia, crea una mayor distancia emocional entre los hijos y los padres. Asimismo, se ha demostrado que obstaculiza la transmisión de valores religiosos.

Debido a que la mayoría de hijos Santos de los Últimos Días se crían en hogares de conformados por padres de la misma religión, es mucho más probable que reciban instrucción religiosa sólida y constante durante toda su infancia.

Los jóvenes mormones quieren una iglesia más tolerante

matrimonio entre personas del mismo sexo

Incluso con un énfasis en la formación familiar y la educación religiosa, hay evidencia de que un número cada vez mayor de Santos de los Últimos Días todavía está abandonando la iglesia.

Una encuesta de Pew Research Center de 2014, descubrió que el 64% de las personas que crecieron en hogares Santos de los Últimos Días aún se identifican como miembros de la Iglesia cuando llegan a la edad adulta.

Si bien esta tasa es aún mejor que la de la mayoría de las otras denominaciones cristianas, representa un descenso moderado desde 2007, cuando la tasa de retención se situaba en el 70%.

Jana Riess, escritora y miembro de la Iglesia, argumenta que los Santos más jóvenes abandonan la Iglesia, en parte por la postura firme de la iglesia con respecto a la comunidad LGBTQ.

Éste es un debate que resuena en muchos de los Santos más jóvenes.

Quin Monson, profesor de ciencias políticas de BYU y escritor, dice que si bien la Iglesia ha mantenido su postura teológica conservadora, está ofreciendo un enfoque más amable y gentil en las cuestiones sociales y controversiales como los derechos LGBTQ. “Es una cuestión de énfasis y cómo la iglesia habla sobre temas sociales”, dijo.

En 2016, la Iglesia lanzó un sitio web llamado “Mormon and Gay”, en el que se comparten relatos de primera mano de Santos que se identifican como homosexuales, lesbianas o bisexuales.

Es importante destacar que la iglesia aún se opone al matrimonio entre personas del mismo sexo. Pero, los líderes de la iglesia han adoptado un lenguaje mucho más inclusivo  con respecto a los miembros LGBTQ de la Iglesia. “Esto demuestra que la Iglesia está dando un paso en dirección a la comprensión y la empatía”, dijo Monson.

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Este cambio contrasta con lo que se está desarrollando en la iglesia metodista, que recientemente votó para reforzar las prohibiciones sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo y el clero LGBTQ .

La iglesia católica también se mantiene firme en su oposición con respecto al matrimonio entre personas del mismo sexo. La posición de la iglesia bautista con respecto al tema es clara: “La homosexualidad no es un ‘estilo de vida alternativo válido'”.

Las razones por las que las personas abandonan la religión son variadas. Con frecuencia, esas razones son complejas e increíblemente personales. Como resultado, no existe una táctica única que garantice la vitalidad de las congregaciones religiosas.

Sin embargo, la experiencia Santo de los Últimos Días es instructiva. En un momento en que las familias están experimentando cambios radicales en su estructura y función, la Iglesia parece inclinarse hacia su énfasis en la vida y los roles familiares tradicionales.

Cada congregación religiosa tendrá que hacer la misma apuesta sobre qué tradiciones y prácticas son inquebrantables y cuáles no, dónde doblegarse y dónde mantenerse firme.

El tiempo será el árbitro definitivo en cuanto a si la Iglesia acertó. El estudio de Bengtson proporciona una razón para pensar que los Santos pueden tener éxito en su lucha contra el descenso religioso. Entre las 350 familias que estudió, ningún grupo religioso tuvo más éxito en transmitir su identidad y creencias religiosas a sus hijos que los Santos.

Esta es una adaptación del artículo que fue escrito originalmente por Daniel Cox y fue publicado en vox.com con el título “Most churches are losing members fast — but not the Mormons. Here’s why”.