"Aunque no sabemos todas las cosas, sabemos que Dios vive y que nos ama. Si nos apoyamos en esa base firme, podemos alcanzar y encontrar fuerza para soportar las pesadas cargas de la vida"
Un año después del tiroteo que marcó a toda una comunidad, los miembros regresaron al mismo lugar para reconstruir su capilla y comenzar una nueva etapa con fe y esperanza.
Un nuevo templo siempre trae una bendición especial. Estamos felices por nuestros hermanos en Ecuador y por esta nueva casa del Señor que estará más cerca.