Con solo 15 años, Isadora Trevisani de Oliveira ya tiene un sueño grande y claro: competir en los Juegos Paralímpicos de Brisbane 2032, en Australia. Aunque esa meta aún está lejos, su preparación comenzó hace tiempo en un lugar mucho más cercano: las canchas de entrenamiento de su ciudad natal, Curitiba, en Brasil.

Isadora practica para bádminton, un deporte rápido y exigente que combina técnica, estrategia y resistencia física. Compite en la categoría SL3, diseñada para atletas con limitaciones moderadas o significativas en una o ambas piernas, lo que afecta su movilidad y estabilidad. A pesar de esos desafíos, ella ha demostrado un talento especial y una disciplina admirable.

Además de su esfuerzo deportivo, Isadora encuentra una fuente esencial de fortaleza en su fe. La joven pertenece al Barrio Boa Vista de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, y reconoce que su confianza en Dios ha sido clave en cada etapa de su vida.

Imagen: Canva

El camino de Isadora no ha sido sencillo. Su madre, Andrea Trevisani de Oliveira, recuerda que las primeras señales de dificultad aparecieron desde su nacimiento. Poco después de nacer, la niña dejó de respirar por algunos momentos y tuvo que permanecer una semana en cuidados intensivos.

Aunque no presentó complicaciones inmediatas, los médicos decidieron realizar exámenes más profundos por precaución. Los resultados mostraron una lesión cerebral extensa, lo que llevó a un diagnóstico de parálisis cerebral hemipléjica, una condición que suele causar rigidez, debilidad y problemas de coordinación.

Isadora Trevisani de Oliveira compite en el campeonato nacional en Río de Janeiro, Brasil, en diciembre de 2025.
Créditos: Andrea Trevisani de Oliveira

Los pronósticos iniciales fueron muy duros. Según los especialistas, era poco probable que Isadora pudiera caminar, hablar o llevar una vida normal. Sin embargo, su familia decidió enfrentar esa realidad con esperanza, oración y ayuno.

A los dos meses de edad, Isadora comenzó terapia física para fortalecer su movilidad. Con el tiempo, los avances fueron sorprendentes. Contra todo pronóstico médico, empezó a desarrollarse de manera mucho más favorable de lo esperado. Su mamá comentó: 

“En nuestra familia decimos que ella es un milagro del ayuno. A pesar de una lesión tan grande, hoy solo tiene una limitación motora en su pierna izquierda y ha construido una vida llena de logros”.

El descubrimiento del para bádminton

Isadora Trevisani de Oliveira compite en el campeonato nacional en São Paulo, Brasil, en marzo de 2025. Créditos: Andrea Trevisani de Oliveira

El deporte llegó a la vida de Isadora casi por casualidad. Tras realizar una prueba de aptitud atlética, se descubrió que tenía habilidades naturales para los deportes de raqueta. Así comenzó a entrenar junto a su hermano, y pronto se enamoró del para bádminton.

Al principio no fue fácil. Se trata de una disciplina muy técnica y nueva para ella. Sin embargo, con constancia y dedicación, fue mejorando poco a poco hasta convertirse en una de las promesas del deporte adaptado en Brasil.

Actualmente, Isadora es dos veces campeona de los Juegos Paralímpicos Escolares de su país y ocupa el segundo lugar en el ranking nacional de su categoría.

Isadora Trevisani de Oliveira se prepara para servir en los Juegos Paralímpicos Escolares de São Paulo, Brasil, en noviembre de 2025. Créditos: Andrea Trevisani de Oliveira

Para esta joven atleta, la preparación no es solo física. Antes de cada torneo, hace una oración para encontrar tranquilidad y confianza. Ella misma afirma que esa práctica le ayuda a enfrentar los nervios y los retos de cada competencia.

Su familia repite una frase que se ha vuelto un lema en su hogar: 

“El diagnóstico no es destino”.

 Esa convicción ha guiado cada paso de Isadora y la ha impulsado a mirar siempre hacia adelante.

Entre sus metas más próximas están clasificar al Campeonato Sudamericano en São Paulo y, más adelante, representar a su país en unos Juegos Paralímpicos.

Isadora Trevisani de Oliveira, a la derecha, recibe instrucciones de su entrenador, Loani Istchuk, a la izquierda, en los juegos del campeonato nacional en Río de Janeiro, Brasil, en diciembre de 2025.
Créditos: Andrea Trevisani de Oliveira

Isadora también encuentra inspiración en una enseñanza del fallecido presidente Russell M. Nelson: 

“El Señor ama el esfuerzo, porque el esfuerzo trae recompensas que no llegarían de otra manera”.

 Esa idea la motiva a seguir entrenando y superándose día tras día.

Con una madurez poco común para su edad, Isadora tiene un mensaje claro para quienes enfrentan desafíos: 

“Con fe, perseverancia, disciplina y trabajo duro, podemos alcanzar todos nuestros sueños”.

Su historia demuestra que los límites pueden transformarse en oportunidades, y que la esperanza, cuando se acompaña de acción, puede abrir caminos que parecían imposibles.

Fuente: Church News

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