La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días emitió un comunicado oficial el 28 de febrero de 2026 en el que informó que está siguiendo de cerca los acontecimientos y los ataques militares ocurridos esta mañana en Irán y en otras zonas del Medio Oriente, expresando su profunda preocupación por quienes se encuentran en riesgo.
En su declaración, la Iglesia manifestó sincera compasión por todas las personas que viven en áreas afectadas por la violencia y señaló que se une en oración con las familias alrededor del mundo que tienen seres queridos en la región.
“La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días está monitoreando de cerca la situación cambiante y los ataques militares que ocurrieron esta mañana en Irán y en otras partes de la región. Expresamos nuestra profunda preocupación y sincera compasión por todos aquellos que viven en zonas de peligro. Nos unimos en oración con las familias de todo el mundo que tienen seres queridos en la región”.
El comunicado también enfatizó que la seguridad y el bienestar de las personas son una prioridad en circunstancias de esta naturaleza. Se destacó que esta región alberga a miles de miembros de la Iglesia, por lo que se mantiene contacto constante con los líderes locales.
“Esta región es el hogar de miles de miembros de la Iglesia. Estamos en contacto regular con los líderes de la Iglesia responsables de los estudiantes, el profesorado y los voluntarios de servicio humanitario que prestan servicio en todo el Medio Oriente, todos los cuales están localizados y se encuentran a salvo en este momento”.
Información desde el Centro de BYU en Jerusalén
El Centro de BYU en Jerusalén para Estudios del Cercano Oriente también publicó una actualización de seguridad este 28 de febrero en su sitio web. Allí se explicó que, debido a que en Jerusalén los servicios religiosos se realizan los sábados por la mañana, todos los residentes del centro ya se encontraban dentro del edificio cuando comenzaron las hostilidades.
Según el informe, las reuniones se realizaron con normalidad, pero como medida preventiva, se ha solicitado a los residentes permanecer en el centro durante el fin de semana. Las restricciones de viaje serán evaluadas y actualizadas día a día conforme evolucione la situación.
La Iglesia reiteró que continuará monitoreando atentamente los acontecimientos y renovó su llamado a orar por la paz, la protección y el bienestar de todos los afectados en la región.
Fuente: Church News



