Este testimonio fue compartido en el grupo “The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints (Members Around the World)”.
Todo empezó en una gasolinera.
Kentrel Mason no estaba buscando cambiar su vida ni su religión. Venía de una familia bautista y su fe ya tenía un lugar claro. Pero ese día, hace cuatro años, dos misioneras se acercaron a hablarle de Jesucristo y le dejaron un ejemplar del Libro de Mormón.
No lo leyó de inmediato. Tampoco tomó una decisión en ese momento. Pero por alguna razón, nunca se deshizo de ese libro.
Durante los años siguientes, su vida pasó por momentos difíciles. Uno de los más fuertes fue cuando sintió que podía perder a su mamá. En medio de esa situación, empezó a acercarse más a Dios. Oraba con más intención, a veces incluso con el Libro de Mormón en las manos, buscando respuestas y consuelo.
Con el tiempo, vio cómo su mamá comenzó a mejorar poco a poco. Para él, eso no fue casualidad. Algo en su interior empezó a cambiar.

Aun así, bautizarse no fue una decisión rápida. Le tomó más de tres años definir si realmente debía dar ese paso. Había cariño por su historia, por su familia y por la fe con la que creció. No se trataba de dejar algo atrás sin más, sino de entender hacia dónde sentía que Dios lo estaba guiando.
En ese proceso, las misioneras fueron clave. Ellas lo acompañaron, lo escucharon y lo ayudaron a seguir acercándose a Dios, incluso cuando él mismo tenía dudas.
Luego vino una experiencia que marcó un punto decisivo. Después de orar constantemente y pensar en su abuela fallecida, tuvo un sueño en el que sintió que tanto Jesucristo como su abuela le animaban a hacer lo correcto. Para él, ese momento fue claro y personal.
Tiempo después, decidió hablar nuevamente con los misioneros y fijó su fecha de bautismo. Cuando llegó ese día, entró al agua con la sensación de estar empezando de nuevo. La ordenanza fue realizada por un poseedor del sacerdocio, como se practica en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, pero el camino hasta ese momento estuvo acompañado por varias personas que lo ayudaron a llegar ahí.

Él mismo lo resume así: aunque muchas veces pensó en rendirse, sintió que la Iglesia nunca se rindió con él.
Desde entonces, volver a asistir a la iglesia, algo que no hacía desde sus años de secundaria, se siente diferente. Ahora lo hace con más seguridad, con paz y con una fe más firme.
Kentrel no deja de amar su pasado ni en la religión en que creyó pero hoy siente que está donde su Salvador quiere que esté. En su primer aniversario como miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, comparte con convicción que cree en el Libro de Mormón, en el profeta José Smith, en los líderes actuales de la Iglesia y, sobre todo, en Jesucristo como su Señor y Salvador.
Su historia no fue inmediata ni perfecta, pero sí sincera. Y eso es lo que finalmente le dio sentido a cada paso que dio.
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@masfe.org Jesucristo fue y siempre será el que dirige Su iglesia ❤️ #josesmith #jesucristo #mormones #mormon #fyp ♬ sonido original – Masfe.org



