Nuestro mundo actual está mayormente regido por imágenes y visuales impactantes que llaman nuestra atención. Pero en medio de todo esto, hay artistas que no solo dejan su alma y corazón en sus obras, sino que también expresan parte de su fe en Jesucristo.

Ese es el caso de Morgan Casteel, una artista Santo de los Últimos Días que ha encontrado una manera espiritual de hacer lo imposible con su arte: reflejar la presencia de Jesucristo sin necesidad de pintarlo. ¿Cómo es posible hacer eso?

Morgan ha trabajado en hermosas obras de arte que no buscan retratar el rostro del Salvador, sino invitar a los espectadores a sentirlo. Aquí te compartimos un vistazo detrás de sus obras de arte impactantes.

Una inspiración que nació de lo sagrado

Morgan Casteel, artista Santo de los Últimos Días. Imagen: Pinterest

Al reflexionar sobre su fe, Morgan Casteel llegó a la conclusión de que muchos de los momentos más significativos en los que había sentido cercanía con Dios ocurrieron en la naturaleza. Ese reconocimiento no solo cambió su perspectiva, sino que dio origen a una serie que marcaría su trabajo.

“Muy pocas veces en mi vida he sentido que Dios viniera y me diera una idea para mi arte”, comparte. “Pero la serie Jardines de Dios, estoy 1000% convencida de que provino directamente de Él”.

A partir de esa impresión, Morgan decidió ilustrar 4 jardines simbólicos en la historia de Cristo: el Jardín del Edén, el Jardín de Getsemaní, el jardín de la tumba de Jesús y la Arboleda Sagrada. Cada uno de esos lugares representa espacios donde Dios se ha manifestado de manera significativa en la historia espiritual de la humanidad.

Lo interesante es que, en ninguno de estos paisajes aparece Cristo de forma literal. Sin embargo, su presencia se siente y esto se debe a que, según Morgan, el arte paisajístico tiene una capacidad de transportar a las personas a lugares sagrados y permitirles experimentar algo especial.

El mensaje detrás de la tumba vacía

Boceto del bosquejo y la obra final del arte del jardín del sepucro de Jesucristo hecho por Morgan. Imagen cortesía de Morgan Casteel

Una de las obras más representativas de esta serie de obras de arte es “La tumba del jardín”. Aquí, Morgan no intentó recrear un momento histórico con precisión, sino capturar la esperanza que se produjo después del dolor de la muerte de Cristo.

“Mi único objetivo era capturar una sensación de esperanza, paz y amor. Quería que transmitiera calma y consuelo, invitando al espectador a adentrarse en la obra y a imaginarse a sí mismo allí”.

La composición está cuidadosamente diseñada para dirigir la mirada hacia la entrada de la tumba donde ocurre el mensaje central de la obra de arte.

“Quería que el punto focal fuera la luz, Su luz, que iluminaba la entrada a la tumba”, explica. “Por eso verán que la piedra parece más brillante cerca de la puerta que en cualquier otro lugar”.

La luz no solo ilumina el paisaje, sino que también es un símbolo que representa la paz de saber que Cristo vive. Además de esto, Morgan también incorpora flores como símbolo de renovación.

“Gracias a Él, tenemos la promesa de renovación y renacimiento; no tenemos que quedarnos como estamos. Se nos permite cambiar. Podemos convertirnos en algo mejor”.

Una invitación a sentir

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Las obras de arte de Morgan nos invitan a pensar en el sepulcro abierto como símbolo de liberación. Imagen: Matat Reier, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Más allá de la técnica o el estilo de la pintura, el trabajo de Morgan Casteel es una invitación a participar espiritualmente de la historia de libertad  de Jesús en la Semana Santa. Ella misma lo expresa al describir lo que buscaba transmitir con la imagen de la tumba vacía:

“La esperanza, la confianza y la fe que se encendían en las personas eran incomparables”.

Y esos mismos sentimientos pueden llenar nuestros corazones al recordar la vida de Cristo. El arte de Morgan nos recuerda que no siempre es necesario ver para creer, y no siempre es necesario mostrar algo para transmitir algo. A veces, basta con crear el espacio adecuado para que el espíritu haga el resto.

En medio de tantas imágenes que visualmente compiten por atraernos, esta serie de obras de arte nos invita a detenernos y darnos un tiempo para sentir a Cristo porque cuando hacemos eso, nuestro corazón se llena de Su luz.

Fuente: LDSLiving

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