Cuando se piensa en la Universidad de Brigham Young (BYU por sus siglas en inglés), lo podríamos asociar con una universidad internacional o incluso algunos que viven en USA con el deporte universitario. Sin embargo, esta vez el reconocimiento no viene de una cancha deportiva, sino de las aulas.

La Facultad de Derecho J. Reuben Clark logró posicionarse entre las 25 mejores del país en el ranking 2026 de U.S. News & World Report. Un logro importante que refleja algo más profundo que un buen desempeño académico.

Una formación que va más allá de lo profesional

Presidente Oaks discursando en un devocional de BYU. Imagen: Captura de pantalla de la devocional

El decano explicó que este reconocimiento no captura todo lo que ofrece la escuela. Y tiene sentido. La propuesta educativa no está centrada únicamente en formar abogados competentes.

El enfoque es formar personas íntegras, capaces de unir su fe con su conocimiento en su vida diaria.

Ese detalle marca una diferencia real. En un entorno competitivo como el legal, donde el éxito suele medirse en logros profesionales, esta visión añade una dimensión distinta.

El aprendizaje no se limita a lo técnico. También apunta al carácter, al servicio y a la relación con Dios.

Educación con propósito y valores claros

El élder Ronald A. Rasband, del Cuórum de los Doce Apóstoles, ofrece un devocional en BYU en el Marriott Center de Provo, Utah, el martes 23 de septiembre de 2025. Créditos: Kristin Murphy. Imagen: Deseret News

Al ser una institución patrocinada por La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, la escuela incorpora principios del Evangelio en su enfoque formativo.

Esto no significa reducir la exigencia académica. De hecho, ocurre lo contrario. La universidad también obtuvo altas calificaciones en áreas clave del derecho como derecho corporativo, constitucional y tributario.

Pero lo que realmente resalta es la intención detrás de esa excelencia.

El objetivo no es solo destacar en el mundo profesional, sino influir positivamente en él.

Un modelo accesible en medio de altos costos

Personas caminan por el campus de la Universidad Brigham Young en Provo el 8 de abril de 2025. La Facultad de Derecho J. Reuben Clark de BYU ocupa el puesto número 24 en la encuesta de las Mejores Facultades de Derecho de 2026 de U.S. News & World Report. Créditos: Kristin Murphy. Imagen: Deseret News.

En un contexto donde estudiar derecho puede implicar deudas muy altas, BYU destaca también por su costo relativamente accesible.

Una parte significativa de sus estudiantes recibe becas, y muchos logran graduarse sin deudas. Este punto no es menor.

Facilitar el acceso a la educación también es una forma de servicio. Permite que más personas puedan prepararse y contribuir en sus comunidades sin una carga financiera limitante.

Los números acompañan este enfoque. Altas tasas de empleabilidad, buenos resultados en el examen de abogacía y presencia en firmas importantes reflejan que el modelo funciona.

Pero incluso esos resultados se entienden mejor desde otra perspectiva. El éxito aquí no se define solo por dónde trabajan los egresados, sino por cómo viven lo que aprendieron.

Una necesidad que sigue creciendo

Imagen: Brigham Young University

Mientras tanto, otras instituciones ubicadas cerca, como la Universidad de Utah también mantienen un buen nivel académico, lo que refleja una demanda creciente de profesionales del derecho.

De hecho, ya se está considerando la posibilidad de abrir una tercera escuela de derecho en el estado para responder a la falta de abogados en distintas áreas.

Este escenario deja algo en claro que la sociedad necesita profesionales preparados, pero también necesita personas guiadas por principios.

Lo que realmente diferencia este enfoque

Exalumnos de BYU lideran proyecto de donación de alimentos y libros en la fiesta previa al partido. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Más allá del ranking, lo que llama la atención es la propuesta completa que incluso sigue impactando a los alumnos al salir de la universidad.

Una educación que combina fe, conocimiento y servicio no busca solo formar carreras, busca formar vidas con propósito.

En un mundo donde el éxito suele medirse en resultados visibles, este tipo de enfoque recuerda algo esencial.

El verdadero impacto no está solo en lo que logramos, sino en quiénes decidimos ser mientras lo logramos.

Fuente: KSL.com 

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