Retornar luego de haber servido una misión es uno de esos momentos difíciles de afrontar para muchos jóvenes Santos de los Últimos Días. En mi caso, recuerdo haber retornado a casa, ser relevado, y luego preguntarme: ¿y ahora qué? Y pienso que no soy el único que ha pasado por eso.

La vida de un misionero que recién retorna a casa es una realidad compleja y, para algunos, incluso desafiante en la que prima una pregunta común: ¿cómo adaptarme a este nuevo estilo de vida fuera de la misión?

Un reciente video en TikTok aborda precisamente esta situación. En él, un misionero retornado llamado Jethro Alaniz, quien además es pintor de obras artísticas del Evangelio, comparte estos 5 consejos útiles para superar la etapa de «ansiedad del retornado».

Consejo 1: Un plan no basta si no sabes quién quieres ser

Misioneros Retornados
Elaborar planes al retornar es mejor cuando buscamos revelación en el camino. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Uno de los primeros puntos que Jethro plantea tiene que ver con una herrramienta que muchos misioneros que están a punto de retornar conocen: el programa «My Plan».

Ese programa invita al misionero a pensar en metas y establecer planes en diferentes aspectos de su vida que puede desarrollar al regresar a casa. Jethro indica que aunque eso puede ser útil, solo funciona si el misionero tiene una claridad suficiente sobre todo lo que le espera al regresar a casa.

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Ningún misionero tiene una certeza completa de todo lo que vendrá al retornar. Imagen: Internet

Pero siendo honestos, ningún misionero tiene una certeza completa de todo lo que vendrá al retornar y eso a veces les lleva a establecer metas laborales o académicas muy simples o vacías.

Es por eso que, a la par de trabajar en su My Plan, Jethro invita a los misioneros retornados a mirar hacia adentro para reflexionar y buscar revelación personal diaria.

En este punto, los misioneros que retornar pueden hallar guía al revisar su bendición patriarcal e identificar patrones de lo vivido durante la misión para reconocer cómo Dios ya les ha estado preparando el camino.

Consejo 2: Prepárate para el silencio después del «partido»

Tomarte un descanso también es necesario para que tu vida encuentre un nuevo ritmo al retornar. Imagen: Shutterstock

Para ilustrar este segundo consejo, Jethro usa una analogía impactante para representar la sensación de los misioneros retornados: regresar de la misión es como terminar un partido intenso. ¿Cómo así?

Bueno, podemos decir que durante la misión estás activo y enfocado en tu propósito misional así como los deportistas están alertas y enfocados en el juego durante un partido. Pero cuando termina tanto la misión como un partido, llega el silencio profundo.

Después de los reencuentros con tu familia y la emoción inicial de regresar a casa, aparece una sensación distinta al descubrir que ya no tienes un compañero 24/7, ni una agenda repleta de actividades.

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Al retornar, muchos experimentan un sentimiento de silencio. Acéptalo. Imagen: Canva

En otras palabras, ya no vives la misma estructura que en la misión y eso puede hacer que los misioneros retornados se sientan sin propósito. Pero aquí, el consejo de Jethro no es evitar esa sensación, sino aceptarla.

Ese «silencio» es parte del proceso que debes seguir. Si bien se es aconsejable seguir manteniendo actividades y rutinas que aprendiste en la misión, debes entender que tomarte un descanso también es necesario para que tu vida encuentre un nuevo ritmo.

Consejo 3: No te desanimes si sigues equivocándote

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No te desanimes si cometes errores porque eso no significa que tu misión haya sido en vano. Imagen: Canva

Jethro también enfatizó una de las pruebas más complicadas que muchos misioneros retornados atraviesan: dejar un estilo de vida netamente espiritual para volver a un mundo de distracciones.

Después de todo, luego de vivir en un entorno misional consagrado, regresar al mundo te hace darte cuenta de tus debilidades e incluso podría llevarte a caer en pecados que pensabas haber superado y eso puede ser desalentador.

Pero cuando esas cosas pasen, el consejo de Jethro es el siguiente: si cometes errores, eso no significa que tu misión haya sido en vano.

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La misión no te hace una persona libre de errores o sin debilidades. Imagen: Canva

Además, los misioneros enseñan que Jesucristo vino precisamente para salvarnos del pecado así que si ese mensaje animó a las personas que conociste en la misión, ¿por qué ese principio no se aplicaría a ti ahora?

Como enseña el Libro de Mormón:

«El mismo espíritu que posea vuestros cuerpos… ese mismo espíritu tendrá poder para poseer vuestro cuerpo en aquel mundo eterno».

Es decir, lo que cultivaste en la misión sigue contigo, pero también tu necesidad de seguir arrepintiéndote.

Consejo 4: Eres más que tu placa misional

Tu verdadera identidad no está en tu placa misional. Imagen: Más Fe

Otro desafío común para muchos misioneros que regresan es el sentir que pierden algo al dejar de ser llamados «élder» o «hermana». Y de pronto sienten como si la mejor versión de sí mismos se hubiera quedado en su placa misional.

Pero en cuanto a esto, Jethro dio un consejo directo: tú no eres tu placa.

La misión no es tu identidad, sino un proceso de transformación y esa transformación no desaparece al retornar. Jethro indica que nuestra verdadera identidad es ser «discípulos de Jesucristo» y no debemos portar una placa misional para serlo.

Al retornar puedes elegir seguir con hábitos espirituales, rodearte de buenas influencias y mantenerte cerca del Evangelio para que esa identidad no se desvanezca.

Consejo 5: Confía en Cristo cuando nada salga como esperabas

Busca a Cristo si sientes que no todo sale como lo planeabas al retornar. Arte: “Lost and Found” por Greg Olsen

Quizá este sea el consejo más importante porque la realidad al retornar es que no todo será como lo planeaste y eso puede conducir a la frustración, las dudas, o incluso a momentos en los que te preguntes dónde está Dios.

Si estás pasando por una situación similar, el consejo de Jethro es a recordar el testimonio que ya ganaste en tu misión y confiar en Cristo para fortalecer ese testimonio al retornar.

Confiar en Cristo significa tomar Su mano aun cuando todo es incierto para nosotros. Imagen: Pinterest

Como misionero has visto la mano de Dios en tu vida, has sentido Su guía y eso no cambia al retornar. Confiar en Cristo no significa que todo será fácil, sino que todo tendrá propósito.

El presidente Gordon B. Hinckley enseñó:

«Pongan su confianza en Dios y sigan adelante con fe y confianza en el futuro. El Señor no nos abandonará; Él no nos abandonará».

Esa invitación cobra un nuevo significado en esta etapa porque la misión no es el destino final, sino parte de tu preparación. ¿Cuál es tu consejo favorito?

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