Después de más de un año de pausa, la obra misional de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha retomado su curso en Burundi. 

El regreso de los misioneros, autorizado oficialmente por el gobierno, marca un nuevo capítulo para los miembros en este país de África Central.

Un regreso esperado con fe y paciencia

Los misioneros reciben una cálida bienvenida a su llegada al Aeropuerto Internacional Melchior Ndadaye en Buyumbura, Burundi, el 16 de abril de 2026. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

La labor misional en Burundi había sido suspendida temporalmente mientras la Iglesia gestionaba los permisos necesarios con las autoridades nacionales. 

Este proceso, que tomó más de un año, refleja cómo la Iglesia respeta las leyes del país es parte del discipulado y del orden en la obra del Señor.

El pasado 16 de abril, un grupo compuesto por cuatro misioneros de tiempo completo, una pareja misional y líderes de misión llegó al país. 

Fueron recibidos en el aeropuerto con lo que los miembros describieron como un ambiente de “gran gozo y gratitud”.

Una obra que continúa creciendo

Miembros del distrito de Buyumbura, Burundi, se toman una foto con los misioneros de tiempo completo recién llegados al Aeropuerto Internacional Melchior Ndadaye, en Buyumbura, Burundi, el 16 de abril de 2026. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Actualmente, la Iglesia cuenta con más de 2,000 miembros en Burundi, organizados en varias ramas dentro del distrito de Bujumbura. A pesar de la ausencia temporal de misioneros, la fe de los miembros se ha mantenido firme.

Líderes locales expresaron que el regreso de los misioneros es una bendición para fortalecer la enseñanza del Evangelio y el crecimiento espiritual de la comunidad. También reafirmaron su compromiso de trabajar juntos en la obra.

Los misioneros asignados servirán bajo la Misión Ruanda Kigali. Además, en los últimos años, la Iglesia también ha desarrollado proyectos humanitarios en Burundi, incluyendo apoyo a centros de salud y programas de autosuficiencia. 

Este enfoque ha permitido fortalecer la relación con las autoridades y la comunidad, consolidando a la Iglesia como un aporte positivo y constante en el país.

Un recordatorio para todos

Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

El regreso de los misioneros a Burundi nos enseña que la obra del Señor nunca se detiene, incluso cuando parece pausarse.

Hay momentos de espera, procesos y ajustes, pero cuando el camino se abre nuevamente, lo hace con propósito.

En cada lugar del mundo la invitación de participar en la obra, fortalecer nuestra fe y ayudar a otros a acercarse a Cristo es igual para cada uno.

Fuente: Church News 

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