En la vida, a veces hay momentos que sí parecen demasiado perfectos para ser ciertos, como cuando conoces a alguien justo cuando más lo necesitabas o aparece una gran oportunidad para ti que no buscabas.

Es entonces donde surge una pregunta, ¿fue casualidad o ya estaba preparado? Quizá tú te hayas hecho esa pregunta alguna vez. Lo más curioso esa idea tiene que ver con un principio que casi no se menciona pero que muchos creen: la predestinación.

Al escuchar esa palabra, se nos viene otra pregunta a la mente: ¿estamos construyendo nuestra vida por elección o ya todo estaba predestinado?

Demasiado «perfecto» para ser coincidencia

Dios ya nos conocía antes de venir a este mundo. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Para entender por qué a veces la vida parece demasiado «perfecta», muchas personas de varias religiones recurren a la idea de la predestinación. Es decir, la creencia de que ciertos aspectos de nuestra vida ya estaban definidos desde antes de nacer.

Uno de los pasajes bíblicos que suele relacionarse con esta idea se encuentra en las palabras del profeta Jeremías:

«Antes que te formase en el vientre, te conocí; y antes que nacieses, te santifiqué; te di por profeta a las naciones» (Jeremías 1:5).

Si bien esa escritura afirma que Dios ya nos conocía antes de nacer e incluso que ya había determinado lo que llegaríamos a ser. Eso no asegura que nuestras vidas ya estén completamente trazadas.

mundo de los espíritus
Dios escogió a Sus hijos para cumplir deberes sagrados antes de venir al mundo. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Y es que si todo estuviera completamente predestinado, entonces nuestras acciones en esta vida no tendrían un impacto real. El Libro de Mormón lo explica así:

«Habiendo sido llamados y preparados desde la fundación del mundo… por causa de su fe excepcional y buenas obras» (Alma 13:3).

Esto sugiere que, más que una predestinación, lo que existe es una relación entre nuestras decisiones y nuestro propósito.

La predestinación no anula tu albedrío

La predestinación no reemplaza tu capacidad de decidir. Imagen: Canva

Ahora que ya conocemos un poco lo que es la predestinación, debemos aclarar que esta no reemplaza tu capacidad de decidir. Porque si todo estuviera completamente «predefinido», ¿qué sentido tendrían tus decisiones?

Este es uno de los mayores conflictos al hablar de predestinación. Cada día eliges desde cosas pequeñas hasta decisiones que cambian tu vida y, en esos momentos, eres tú finalmente quien tiene la última palabra. Nada ni nadie te puede quitar ese don que Dios te otorgó y las Escrituras lo dejan claro:

«Los hombres son libres… para escoger la libertad y la vida eterna» (2 Nefi 2:27).

El albedrío está en nosotros y nuestras decisiones seguirán teniendo un gran impacto. Imagen: Canva

Si realmente somos libres para escoger, entonces no estamos atrapados en un resultado inevitable. Tal como declaró el presidente Dallin H. Oaks:

«El Evangelio de Jesucristo es el plan mediante el cual podemos llegar a ser lo que se supone que los hijos de Dios deben llegar a ser. Ese estado perfeccionado será el resultado de… una acumulación de decisiones correctas y del arrepentimiento continuo».

Queda claro entonces que por más que existan propósitos divinos, el albedrío está en nosotros y nuestras decisiones seguirán teniendo un impacto en quiénes somos y en quiénes llegaremos a ser.

Cuando tus planes no salen como esperabas

soledad; soltería; desafíos
La predestinación no hace que todo en la vida encaje perfectamente. Imagen: Shutterstock

Otra razón que pone en duda la idea de una predestinación es que si todo estuviera completamente definido desde el inicio, como un «guion fijo», entonces la vida debería encajar perfectamente. Pero la realidad es distinta.

Hay planes que fallan y momentos en los que nada parece tener sentido. Ahí es donde muchos se preguntan, si todo estuviera predestinado, ¿por qué hay caos, dolor o incertidumbre?

Lo cierto es que Dios no ignora esa realidad. De hecho, Él ha revelado algo en cuanto a esto:

«Para los que aman a Dios, todas las cosas obrarán juntamente para su bien» (Romanos 8:28).

Dios puede guiar incluso lo imperfecto hacia un propósito mayor. Imagen: iSotck

Notemos que la escritura no dice «solo las cosas buenas», sino «todas las cosas». Eso incluye también las decepciones y las decisiones equivocadas.

Esto, a su vez, cambia nuestra forma de ver la predestinación. En lugar de entenderla como un destino inalterable, sugiere que no todo está determinado de antemano.

Entonces, no se trata de que cada giro inesperado haya sido planeado así, sino de que incluso esos giros pueden tener propósito.

Entonces, ¿todo está planeado o lo estamos eligiendo?

Se nos ha confiado un propósito antes de venir al mundo, pero eso no anula nuestro albedrío. Imagen: Canva

Con todo esto explicado, volvamos a la pregunta inicial: ¿Nuestra vida ya estaba planeada o la estamos construyendo día a día?

La respuesta final es que, si bien Dios nos envió al mundo con propósitos y planes por cumplir, eso no quiere decir que estemos exentos de decidir porque no todo está predicho.

Las revelaciones modernas lo explican de esta forma:

«Los hombres deben estar anhelosamente consagrados a una causa buena, y hacer muchas cosas de su propia voluntad y efectuar mucha justicia» (Doctrina y Convenios 58:27).

Finalmente eres tú quien decide cómo terminará tu historia. Imagen: Canva

Es decir, no somos espectadores de un plan ya escrito para nosotros, sino participantes activos. El élder Neal A. Maxwell complementó esta enseñanza al declarar que:

«Ya sea la preordenación para los hombres o la predesignación para las mujeres, quienes son llamados y preparados también deben demostrar ser escogidos y fieles».

En resumen, tu vida no es completamente predestinada, pero tampoco es completamente aleatoria. Tus decisiones son cruciales porque finalmente eres tú quien decide cómo terminará tu historia.

Fuente: addfaith

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