Durante muchos años, la historia de algunos de los primeros santos indígenas de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días quedó prácticamente fuera de conversación.
Ahora, un nuevo proyecto histórico de la Iglesia está ayudando a recuperar parte de ese legado.
La Iglesia publicó recientemente “Native Saints: The Washakie Ward”, un recurso digital desarrollado junto con la Northwestern Band of the Shoshone Nation, una tribu reconocida federalmente en Estados Unidos.
El proyecto reúne fotografías históricas, mapas, biografías y relatos sobre una de las primeras congregaciones indígenas en la historia de la Iglesia.
Más allá de los datos históricos, estas familias no intentaron escoger entre conservar su identidad o vivir el Evangelio. Aprendieron a hacer ambas cosas al mismo tiempo.
Un hogar espiritual

El Barrio Washakie fue organizado en 1880 cerca de la frontera entre Utah e Idaho. Allí, muchos miembros shoshone encontraron algo más que un lugar donde congregarse los domingos.
Con el tiempo, Washakie se convirtió en un espacio donde las familias podían fortalecer su fe, preservar tradiciones y mantenerse unidas como comunidad. El Evangelio no borró su historia como pueblo. Les dio un lugar donde seguir construyéndola.
David W. Grua, historiador principal del proyecto, explicó que el barrio ayudó a que varias generaciones mantuvieran viva su cultura, idioma e identidad mientras seguían a Jesucristo.
Eso es parte de lo que vuelve especial este recurso, ya que no presenta la historia indígena como algo separado de la historia de la Iglesia, sino que muestra cómo ambas caminaron juntas durante décadas.
Historias que sobrevivieron

Uno de los nombres más importantes dentro de este proyecto es el de Sagwitch Timbimboo, líder shoshone y sobreviviente de la masacre de Bear River ocurrida en 1863.
Años después de aquella tragedia, Sagwitch y muchos miembros de su pueblo aceptaron el Evangelio y fueron bautizados. Según los registros históricos incluidos en el proyecto, varios de ellos describieron experiencias espirituales que influyeron profundamente en su conversión.
Brad Parry, vicepresidente de la Northwestern Band of the Shoshone Nation y descendiente directo de Sagwitch, dijo que crecer escuchando estas historias de su padre y su abuela hizo que este proyecto se sintiera especialmente personal.
“Estas son las historias de mi abuela volviendo a la vida”, comentó.
Y probablemente esa es una de las partes más valiosas de este esfuerzo. Muchas de estas historias sobrevivieron porque alguien dentro de la familia decidió seguir contándolas.
1,600 perfiles ayudan a la memoria

El nuevo recurso también incluye aproximadamente 1,600 perfiles de miembros shoshone cuyos nombres aparecían en registros históricos de la Iglesia.
Gran parte de ese trabajo fue posible gracias a misioneros voluntarios de la Biblioteca de Historia de la Iglesia y de FamilySearch, quienes dedicaron años a indexar documentos y registros antiguos.
Puede parecer un detalle técnico, pero en realidad representa algo mucho más profundo. Preservar nombres también es una manera de preservar personas, familias y testimonios.
En una época donde muchas historias indígenas fueron ignoradas o perdidas, este proyecto busca asegurar que futuras generaciones puedan conocerlas directamente desde sus propios registros y experiencias.
El Evangelio se construye recordando

Rios Pacheco, asesor cultural y anciano tribal que participó en el proyecto, explicó que estas historias muestran cómo las familias shoshone siguieron buscando al Padre Celestial aun después de atravesar pérdidas y dificultades muy fuertes.
Según él, el objetivo ahora es que las nuevas generaciones puedan seguir aprendiendo de esos relatos.
“No puedo hablar con cada joven”, dijo, “pero esas historias hablarán por mí”.
Muchas veces pensamos que la historia de la Iglesia solo está formada por eventos grandes o personajes conocidos, cuando en realidad también está construida por familias comunes que siguieron creyendo en Cristo generación tras generación.
Este nuevo recurso nos recuerda que el Evangelio ha llegado a personas de culturas, idiomas e historias muy diferentes, y que todas ellas forman parte de la misma obra del Señor.
Fuente: newsroom.churchofjesuschrist.org
