Una reciente actualización realizada por el Departamento de Guerra de los Estados Unidos ha generado preguntas y preocupación entre líderes políticos y miembros de distintas comunidades religiosas.
La controversia surgió luego de que el Pentágono redujera su lista oficial de afiliaciones religiosas para el personal militar y, dentro de la nueva clasificación, ubicara a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días fuera de las denominaciones identificadas como cristianas.
La decisión ha sido cuestionada públicamente por los senadores de Utah Mike Lee y John Curtis, quienes consideran que la nueva categorización no refleja adecuadamente las creencias fundamentales de los más de 17.8 millones de Santos de los Últimos Días en todo el mundo.
¿Qué cambió exactamente?

El Departamento de Guerra anunció el viernes 5 de junio de 2026 la reducción de sus códigos de afiliación religiosa que ya se venía planeando desde el 20 de mayo, reduciendo la lista de más de 200 categorías a solo 31.
Según explicó el Pentágono, el objetivo es facilitar el trabajo de los capellanes militares y mejorar la recopilación de datos para brindar apoyo espiritual a los miembros de las Fuerzas Armadas.
Dentro de la nueva clasificación permanecen numerosas denominaciones bajo el encabezado de «cristianas», incluyendo bautistas, metodistas, luteranos, presbiterianos, católicos, pentecostales, evangélicos y otras tradiciones cristianas.
Sin embargo, aunque La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ahora aparece como una categoría propia dentro de la lista, resulta paradójico que no haya sido incluida dentro de la clasificación de iglesias cristianas, considerando que su fe y enseñanzas están centradas en Jesucristo.
Ese detalle fue el que llamó la atención de diversos observadores.
La reacción de los senadores de Utah

El senador Mike Lee fue uno de los primeros en pronunciarse públicamente. A través de redes sociales compartió la nueva clasificación y preguntó:
«¿Alguien puede decirme por qué La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días no fue incluida en la lista de iglesias cristianas?»

Poco después, el senador John Curtis emitió una declaración más extensa, calificando la situación como preocupante.
«Los Santos de los Últimos Días se encuentran entre las personas más patriotas y orientadas al servicio de nuestro país. Además, son inequívocamente cristianos; basta con ver quiénes están representados en nombre de la Iglesia».
Curtis agregó que considera inaceptable que una entidad gubernamental describa una religión de una manera que contradiga cómo esa misma fe se define a sí misma y afirmó que solicitará una corrección al Departamento de Defensa.
¿Los Santos de los Últimos Días se consideran cristianos?

La posición oficial de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha sido consistente y clara durante décadas: Jesucristo es el centro de su fe.
Esto se refleja incluso en el nombre de la Iglesia, aunque la relación de los Santos de los Últimos Días con el Salvador va mucho más allá de una mera denominación. Sus miembros procuran seguir Su ejemplo, vivir Sus enseñanzas y desarrollar una relación personal con Él.
Asimismo, los miembros tienen la convicción de que Él es el Hijo Unigénito de Dios, el Redentor del mundo y el único camino mediante el cual los hombres pueden recibir la vida eterna. Por esa razón, siguen los principios fundamentales del evangelio, como la fe en Jesucristo, el arrepentimiento, el bautismo y la recepción del Espíritu Santo.
De igual manera, cuando participan de la Santa Cena cada semana, hacen convenios en el templo, sirven a los demás o estudian las Escrituras, lo hacen con el propósito de fortalecer su relación con Cristo y ser mejores discípulos Suyos.
La misma Iglesia explica en su sitio oficial:
«La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es una iglesia cristiana… Es una restauración de la Iglesia de Jesucristo tal como fue establecida originalmente por el Salvador en el Nuevo Testamento de la Biblia”.
Por ello, para muchos Santos de los Últimos Días, la decisión del Pentágono resulta especialmente desconcertante y también frustrante. Después de todo, desde su nombre hasta sus enseñanzas, doctrina, ordenanzas y prácticas de adoración, la Iglesia está centrada en Jesucristo.
Bajo esa realidad, para quienes dedican su vida a seguirlo, resulta difícil entender cómo una iglesia que lleva Su nombre y proclama abiertamente Su divinidad puede ser ubicada fuera de la categoría de iglesia cristiana.
Una discusión que va más allá de una etiqueta
La noticia también ha reabierto una conversación que existe desde hace muchos años en algunos sectores religiosos: quién define qué significa ser cristiano.
Históricamente, algunas denominaciones como los católicos y los ortodoxos han cuestionado la inclusión de los Santos de los Últimos Días dentro del cristianismo debido a diferencias doctrinales relacionadas con la naturaleza de Dios, la revelación continua o la aceptación de Escrituras adicionales como el Libro de Mormón.
Sin embargo, desde la perspectiva de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, la identidad cristiana no depende de pertenecer a una tradición específica, sino de la fe en Jesucristo y del compromiso de seguirlo.
Por esa razón, cuando una institución gubernamental clasifica a la Iglesia fuera de las categorías cristianas, algunos pueden considerar que no se trata simplemente de una cuestión administrativa, sino también de una representación imprecisa de las creencias de millones de personas.
La explicación del Pentágono

Hasta el momento, el Departamento de Guerra de los Estados Unidos no ha respondido específicamente a las inquietudes planteadas por los senadores de Utah.
No obstante, el portavoz principal del Pentágono, Sean Parnell, explicó que la reducción de categorías religiosas no pretendía determinar qué religiones son legítimas ni emitir juicios doctrinales.
Según sus declaraciones, la intención fue simplificar el sistema para que los capellanes militares puedan brindar apoyo espiritual de manera más eficiente.
Parnell también reiteró que el Departamento de Defensa mantiene su compromiso con la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos y con la protección de la libertad religiosa de todos los miembros del servicio militar.
Un tema que toca principios importantes

Más allá de cómo se desarrolle esta situación, la conversación ha puesto sobre la mesa un principio que los Santos de los Últimos Días han defendido durante generaciones: el respeto a la libertad religiosa y al derecho de cada persona a definir y practicar su fe.
La Iglesia ha enseñado repetidamente que todas las personas deben ser libres de adorar a Dios. Tal como lo indica el artículo de fe 11:
“Reclamamos el derecho de adorar a Dios Todopoderoso conforme a los dictados de nuestra propia conciencia, y concedemos a todos los hombres el mismo privilegio: que adoren cómo, dónde o lo que deseen”.
Y así como la Iglesia valora y defiende dicha libertad, también considera importante que cada comunidad religiosa sea representada de acuerdo con la forma en que comprende y define sus propias creencias. La identidad de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es la de una iglesia inequívocamente cristiana, centrada en Él, y así es como sus miembros han procurado presentarse ante el mundo durante los casi 200 años de su restauración y su identidad no debe ser desmerecida.
Tal como lo declaró José Smith en su tiempo:
“Los principios fundamentales de nuestra religión son el testimonio de los apóstoles y de los profetas concernientes a Jesucristo: que murió, fue sepultado, se levantó al tercer día y ascendió a los cielos; y todas las otras cosas que pertenecen a nuestra religión son únicamente apéndices de eso”.
Reconocer a una comunidad religiosa según la forma en que describe sus creencias es una muestra de respeto. En este caso, para millones de miembros, el tema no solo trasciende a una mera categoría administrativa, sino que también refleja el deseo de que su fe sea reconocida y representada de una manera coherente con sus creencias fundamentales.
Quizás por eso, para muchos, la verdadera pregunta sigue siendo la misma: si todo en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días apunta al Salvador del mundo y a acercar a las personas a Él, ¿qué podría hacerla más cristiana?
Al final, ninguna clasificación podrá definir aquello que una comunidad de creyentes vive y profesa, y eso seguirá siendo algo que, como Santos de los Últimos Días, nadie nos puede quitar.
Fuentes: Deseret News, USA Today
