El 13 de mayo de 2026, la Cámara de Apelaciones de la Ciudad de Buenos Aires emitió un fallo clave que revocó una medida cautelar y habilitó a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días a continuar los trámites relacionados con la construcción del futuro Templo del Centro de la Ciudad de Buenos Aires en el centro porteño.
La decisión judicial permite que el proyecto continúe avanzando mientras siguen su curso los procesos administrativos y judiciales relacionados con la construcción del templo en el histórico barrio de San Nicolás, una de las zonas patrimoniales más emblemáticas de la capital argentina.
Mientras algunos celebran la llegada de una nueva Casa del Señor a la capital argentina, otros han expresado preocupación por el impacto arquitectónico y patrimonial que tendría el proyecto en una de las zonas históricas más emblemáticas de la ciudad.
En las últimas semanas, el tema ha ganado notoriedad luego de que distintos medios argentinos informaran sobre acciones judiciales, opiniones de organizaciones dedicadas a la preservación histórica e incluso comentarios de figuras políticas respecto a la futura construcción del templo en el barrio de San Nicolás.
No obstante, detrás de la polémica también existe una historia más amplia: la del crecimiento de la Iglesia en Argentina, la importancia espiritual que tienen los templos para los Santos de los Últimos Días y los esfuerzos que la Iglesia asegura estar realizando para respetar tanto la ley como el entorno histórico del lugar.
Un templo anunciado para el corazón de Buenos Aires

Durante la Conferencia General de octubre de 2022, el presidente Russell M. Nelson anunció planes para construir el Templo del Centro de la Ciudad de Buenos Aires Argentina, una nueva Casa del Señor que estaría ubicada en el centro de la capital argentina.
Posteriormente, el 16 de diciembre de 2024, se anunció oficialmente el terreno donde se edificaría el edificio: un predio de aproximadamente 0.63 hectáreas ubicado en la intersección de Avenida Córdoba y Reconquista, en el tradicional barrio de San Nicolás, a pocas cuadras de Plaza de Mayo.
Más adelante, el 9 de junio de 2025, la Iglesia publicó el primer rendering oficial del templo, mostrando un edificio de varios niveles que incluiría una réplica de la estatua del Christus en sus jardines. El diseño exterior recibió además una actualización publicada el 27 de abril de 2026.
En general, el proyecto contempla no solo el templo en sí, sino también espacios complementarios destinados a oficinas administrativas, un centro de bienvenida y un Centro de Historia Familiar, similares a los que existen en otras ciudades del mundo donde la Iglesia tiene presencia significativa.
Para el más de medio millón de miembros de la Iglesia en Argentina, el anuncio fue recibido como un momento histórico. Aunque ya existen templos adicionales en Buenos Aires, Córdoba, Salta, Mendoza, Bahía Blanca y otros proyectos en desarrollo, este sería el primer templo ubicado en pleno centro de la capital argentina.
Pero, ¿por qué los templos son importantes para los Santos de los Últimos Días?

A diferencia de las capillas, donde los miembros se reúnen semanalmente para participar de la Santa Cena y las reuniones dominicales, los templos ocupan un lugar particularmente sagrado dentro de la fe de los Santos de los Últimos Días.
Para los miembros de la Iglesia, un templo es considerado literalmente “la Casa del Señor”. Allí se realizan ordenanzas sagradas como matrimonios eternos, bautismos vicarios y otros convenios relacionados con la fe y la vida espiritual.
Por esa razón, la construcción de un templo no suele verse simplemente como un proyecto inmobiliario o arquitectónico, sino como un acontecimiento profundamente espiritual para miles de creyentes.
Según explicó Nicolás del Sero, gerente general del proyecto de construcción de la Iglesia, en declaraciones a Infobae, el futuro templo del centro porteño “será sobre todo un lugar de contemplación y meditación individual más que de prácticas colectivas” y señaló que ahí se realizan “las celebraciones más sagradas” para los Santos de los Últimos Días.
Asimismo, Iglesia publicó que el proyecto incluiría áreas verdes, el 60 % de la superficie del terreno, y espacios de acceso público dentro de la manzana, buscando integrarse de mejor manera con el entorno urbano.
Una manzana cargada de historia

Sin embargo, el lugar elegido para la construcción no es cualquier sitio dentro de Buenos Aires.
La manzana comprendida entre Avenida Córdoba, Reconquista, Viamonte y San Martín forma parte de uno de los sectores históricamente más importantes de la ciudad. Allí se encuentra el Monasterio de Santa Catalina de Siena y la iglesia homónima, cuya construcción comenzó en 1738, décadas antes incluso de la Revolución de Mayo.
El monasterio fue el primero destinado a mujeres en Buenos Aires y constituye uno de los pocos vestigios que aún sobreviven de la época colonial porteña.
A lo largo de casi tres siglos, el lugar ha sido testigo de numerosos episodios históricos, incluyendo las Invasiones Inglesas de 1807. Debido a su valor patrimonial, tanto el monasterio como la iglesia fueron declarados Monumento Histórico Nacional y forman parte de un Área de Protección Histórica de la ciudad.
Precisamente por ello, algunos sectores han manifestado preocupación respecto al impacto que podría generar una construcción moderna y de gran escala en un entorno tan antiguo y delicado.
Las preocupaciones de grupos patrimoniales

Una de las organizaciones que más se ha pronunciado contra el proyecto es Basta de Demoler, una ONG argentina dedicada a la preservación arquitectónica y patrimonial de Buenos Aires.
Representantes de la organización sostienen que el tamaño proyectado del templo y de los edificios anexos excedería ciertos límites urbanísticos permitidos para esa zona histórica. También argumentan que las excavaciones subterráneas previstas podrían afectar estructuras antiguas y sectores donde históricamente existieron cementerios coloniales.
Entre las preocupaciones expresadas públicamente se encuentran:
- El posible impacto visual de una construcción moderna junto a edificios coloniales.
- La altura proyectada del templo.
- Los efectos que podrían tener las excavaciones en construcciones históricas cercanas.
- La preservación arqueológica del terreno.
La organización incluso inició acciones judiciales buscando frenar temporalmente el avance del proyecto. Aunque recientemente la Justicia porteña revocó una medida cautelar que mantenía suspendido el avance del proyecto, sus representantes anunciaron que continuarán apelando en instancias superiores.
La postura de la Iglesia

Frente a las críticas, representantes de la Iglesia han señalado que el proyecto todavía debe cumplir diversos procesos administrativos y permisos correspondientes antes de avanzar plenamente.
Voceros de la Iglesia explicaron que el diseño fue desarrollado teniendo en cuenta las normativas urbanísticas vigentes conforme a la legislación de la ciudad.
“Nosotros vamos a respetar la ley y a ir paso a paso de acuerdo a los permisos que todavía nos tiene que otorgar la Ciudad”, señaló Del Sero al referirse al estado actual del proyecto y a los próximos pasos necesarios para la construcción del templo.
Del Sero recalcó también que la intención no es afectar el patrimonio histórico de Buenos Aires, sino contribuir positivamente a la zona.
De acuerdo con declaraciones entregadas a medios argentinos, el proyecto contempla medidas de amortiguación entre las nuevas estructuras y los edificios históricos existentes. Asimismo, la Iglesia sostiene que la incorporación de espacios verdes y áreas abiertas podría aportar valor urbano al sector.
Desde la perspectiva de la Iglesia, la construcción de un templo en el centro de Buenos Aires permitiría acercar este espacio sagrado a miles de miembros y familias que viven o transitan diariamente por la capital.
Un debate que va más allá de la religión

Aunque el debate involucra directamente a un templo de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, muchas de las discusiones públicas han girado más alrededor del patrimonio histórico y la planificación urbana que sobre doctrinas religiosas.
Incluso quienes se oponen al proyecto han aclarado en varias ocasiones que no cuestionan la libertad religiosa ni el derecho de la Iglesia a construir templos, sino la ubicación y magnitud específica de esta obra.
Aun así, algunos comentarios públicos sí han generado incomodidad entre miembros de la Iglesia, especialmente declaraciones que parecían sugerir que los Santos de los Últimos Días tendrían poca relación con la identidad argentina.
La vicepresidenta argentina Victoria Villarruel comentó su desagrado en redes sociales por la modificación del casco histórico porteño y añadió que, “con mucho respeto”, los mormones “no tienen mucho que ver con la Argentina”.
Para muchos Santos de los Últimos Días argentinos, esas palabras contrastan con la larga presencia que la fe ha tenido en el país durante casi un siglo, donde miles de familias argentinas han formado parte de la fe durante generaciones.
La Iglesia llegó oficialmente a Argentina en la década de 1920 y, desde entonces, el país se ha convertido en uno de los lugares con mayor número de miembros en América Latina.
Actualmente existen congregaciones en prácticamente todas las provincias argentinas, además de una larga historia de programas humanitarios, servicio comunitario y participación activa de miembros argentinos tanto dentro como fuera del país.
El crecimiento de la Iglesia en Argentina

La construcción de un nuevo templo en Buenos Aires también refleja el crecimiento sostenido que la Iglesia ha tenido en Argentina durante las últimas décadas.
El primer templo argentino, el Templo de Buenos Aires Argentina, fue dedicado en 1986. Décadas después se dedicó el Templo de Córdoba Argentina en 2015, mientras que otros templos continúan avanzando en distintas etapas de construcción o planificación.
Para muchos miembros, cada nuevo templo representa mucho más que un edificio, es una señal de crecimiento espiritual, representa un lugar de conexión con los cielos, la madurez de la Iglesia en la región y las mayores oportunidades de participar de ordenanzas sagradas sin tener que viajar largas distancias.
En América Latina, donde muchos miembros anteriormente debían recorrer cientos o incluso miles de kilómetros para asistir al templo, la expansión de nuevas Casas del Señor ha sido vista como una bendición profundamente significativa.
Un proyecto que todavía tiene camino por delante

Por ahora, el futuro del Templo del Centro de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina continúa avanzando entre procesos judiciales, permisos administrativos y discusiones públicas.
La Iglesia ha señalado que continuará respetando los procesos legales correspondientes y que continuará trabajando conforme a las autorizaciones que otorgue la ciudad, incluso cuando organizaciones patrimoniales aseguran que seguirán utilizando las herramientas legales disponibles para intentar modificar o frenar el proyecto.
En medio de ambas posiciones, permanece una realidad evidente: el anuncio de este templo ya abrió una conversación mucho más amplia sobre patrimonio, crecimiento urbano, identidad histórica y libertad religiosa en una de las ciudades más importantes de América Latina.
Y mientras el histórico monasterio de Santa Catalina continúa observando silenciosamente el paso del tiempo desde hace casi tres siglos, el centro de Buenos Aires podría estar acercándose a un nuevo capítulo de su historia religiosa y arquitectónica.
Fuente: Infobae
