Cuando Gary Miller comenzó a escuchar el Libro de Mormón, no estaba buscando cambiar de religión.
De hecho, se sentía feliz sirviendo como pastor bautista y estaba comprometido con su fe. Sin embargo, una simple decisión despertó una serie de preguntas que terminarían transformando su vida.
Todo comenzó cuando encontró una grabación en audio del Libro de Mormón. Movido por la curiosidad, decidió escucharla. El libro no solo tenía sentido para él, sino que también sentía que lo acercaba más a Jesucristo.
Con el tiempo, Gary y su esposa, Crystal, decidieron bautizarse en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Años después, al reflexionar sobre su experiencia como converso, compartió varios consejos para quienes están comenzando su camino en el Evangelio restaurado.
El Evangelio se aprende paso a paso

Uno de los primeros principios que Gary aprendió después de unirse a la Iglesia fue que el crecimiento espiritual requiere tiempo.
Al igual que cualquier aprendizaje importante, comprender las doctrinas, las ordenanzas y la cultura de una nueva fe no sucede de la noche a la mañana. Por esa razón, anima a los nuevos miembros a ser pacientes consigo mismos mientras avanzan en su proceso de conversión.
Según explicó, muchas enseñanzas primero llegan a la mente antes de llegar al corazón. Con el tiempo, esas verdades comienzan a formar parte de la vida diaria y producen cambios.
La conversión no es un evento aislado. Es un proceso continuo que se fortalece mediante experiencias repetidas con el Evangelio.
Gary comentó que él mismo esperó cuatro años antes de recibir su investidura en el templo. Mirando hacia atrás, agradece haber permitido que su testimonio creciera a su propio ritmo.
Cada persona avanza de manera diferente

Una de las presiones que algunos conversos pueden sentir es la necesidad de avanzar tan rápido como otros esperan.
Sin embargo, Gary cree que el Evangelio no funciona como una carrera donde todos deben llegar al mismo lugar al mismo tiempo. Por eso, anima a los nuevos miembros a enfocarse en su propio progreso sin compararse constantemente con los demás.
El Señor trabaja con cada uno de Sus hijos de manera individual y respeta los tiempos necesarios para fortalecer la fe.
También recordó que muchos miembros de la Iglesia han crecido dentro del Evangelio desde pequeños y quizás no siempre comprendan los desafíos que enfrenta alguien que acaba de llegar. Por eso, la paciencia también debe extenderse hacia quienes están aprendiendo a acompañar a los nuevos conversos.
Aprender el Evangelio también significa aprender un nuevo lenguaje

Aunque Gary provenía de una tradición cristiana, descubrió que muchas palabras familiares tenían significados distintos dentro del Evangelio restaurado.
Conceptos como sacerdocio, convenios, investidura o exaltación pueden requerir tiempo para ser comprendidos plenamente. Incluso términos que parecen conocidos suelen adquirir una profundidad diferente cuando se estudian desde la perspectiva de la Restauración.
Por eso, aconseja no frustrarse cuando algunas expresiones parezcan confusas al principio.
Comprender el lenguaje del Evangelio es parte del proceso de acercarnos más a las verdades que Dios ha revelado.
Con estudio, oración y experiencia, las doctrinas comienzan a cobrar mayor sentido y las conexiones entre ellas se vuelven más claras.
Cuando haya dudas, vuelve al Libro de Mormón

Si hubiera un consejo que Gary considera más importante que cualquier otro, sería nunca dejar de acudir al Libro de Mormón. Durante los momentos de incertidumbre recomienda volver una y otra vez a sus páginas.
Según su experiencia, la constancia en el estudio diario permite que el Espíritu Santo siga enseñando, corrigiendo y fortaleciendo a quienes buscan respuestas sinceramente.
El Libro de Mormón sigue siendo una de las herramientas más poderosas para desarrollar una conversión profunda y centrada en Jesucristo.
Gary compara este principio con una frase que escuchó en programas de recuperación personal:
«Sigue regresando».
Para él, permanecer cerca del Evangelio permite ganar confianza, desarrollar una relación más fuerte con Dios y sentirse cada vez más parte de la comunidad de fe.
Un Evangelio que sigue transformando el corazón

Han pasado seis años desde que Gary se bautizó y asegura que el Evangelio continúa cambiándolo.
Explica que las enseñanzas de Jesucristo le han ayudado a ser un mejor esposo, un mejor padre, un mejor amigo y una mejor persona en general.
El verdadero propósito del Evangelio no es únicamente enseñarnos nuevas doctrinas, sino ayudarnos a llegar a ser nuevas personas mediante Jesucristo.
Gary describe esta experiencia como una especie de guía divina que constantemente le muestra el camino correcto y lo ayuda a corregir el rumbo cuando es necesario.
Después de años de vivir el Evangelio restaurado, su conclusión es que Jesucristo sigue cambiando vidas y muchas veces, esos cambios comienzan con algo tan simple como abrir las Escrituras y dar un paso más en el camino de los convenios.
Fuente: LDS Living
