Cuando pensamos en empresarios exitosos, solemos imaginar estrategias, inversiones y grandes compañías. Sin embargo, para muchos Santos de los Últimos Días, el éxito profesional ha ido de la mano con algo aún más importante: su compromiso con el Evangelio de Jesucristo.

A lo largo de los años, diversos miembros de la Iglesia han liderado empresas multimillonarias, impulsado innovaciones que cambiaron industrias enteras y ocupado posiciones de gran influencia. Aunque cada uno siguió un camino diferente, todos compartieron algo en común: buscaron vivir su fe mientras desarrollaban sus talentos.

1. David Neeleman, JetBlue

Imagen: JetBlue

David Neeleman es conocido por fundar importantes aerolíneas como JetBlue en Estados Unidos y Azul en Brasil.

Antes de convertirse en empresario, sirvió una misión de tiempo completo en Brasil. Aquella experiencia marcó profundamente su vida y fortaleció su amor por el país donde años más tarde lanzaría una de las aerolíneas más exitosas de América Latina.

Su visión empresarial ayudó a transformar la industria aérea, conectando ciudades y ofreciendo nuevas oportunidades de transporte para millones de personas.

La historia de Neeleman nos recuerda que los talentos que desarrollamos pueden convertirse en herramientas para bendecir la vida de otros cuando permitimos que el Señor guíe nuestros esfuerzos.

2. Edwin Catmull, cofundador Pixar

Imagen: Walt Disney Animation Studios.

Si alguna vez disfrutaste películas como Toy Story, Los Increíbles o Up, has visto parte del legado de Edwin Catmull.

Este científico informático, criado en una familia Santo de los Últimos Días, fue uno de los cofundadores de Pixar y posteriormente presidente de Walt Disney Animation Studios.

Además de revolucionar la animación digital, recibió importantes reconocimientos por sus aportes tecnológicos y ayudó a construir una de las compañías creativas más influyentes del mundo.

Su ejemplo demuestra que la creatividad también puede ser un don divino. Cuando desarrollamos nuestros talentos con disciplina y propósito, podemos influir positivamente en millones de personas.

3. J. Willard Marriott Jr., hoteles Marriott

Imagen: Marriot

Willard Marriott Jr. transformó un negocio familiar en una de las cadenas hoteleras más grandes del planeta.

Bajo su liderazgo, Marriott International llegó a tener presencia en decenas de países y se convirtió en una referencia mundial dentro de la industria hotelera.

A lo largo de su carrera, Marriott ha hablado frecuentemente sobre la importancia de los valores, la integridad y el servicio, principios que aprendió desde joven dentro del Evangelio.

El éxito duradero rara vez se construye únicamente con talento. La integridad, el servicio y la confianza siguen siendo fundamentos que producen frutos a largo plazo.

4. Mitt Romney, empresario y servidor público 

Mitt Romney
Mitt Romney. Imagen: Internet

Antes de desempeñarse como gobernador de Massachusetts hasta el 2025 y candidato presidencial en Estados Unidos, Mitt Romney construyó una destacada carrera empresarial.

Fue cofundador de Bain Capital, una de las firmas de inversión más reconocidas del mundo, y también lideró la organización de los Juegos Olímpicos de Invierno de Salt Lake City 2002.

Paralelamente, sirvió fielmente en la Iglesia en diversos llamamientos, incluyendo como obispo.

Su trayectoria recuerda que es posible influir en diferentes ámbitos de la sociedad sin dejar de lado nuestras convicciones ni nuestro compromiso con el Señor.

5. Stephen R. Covey, referencia de liderazgo

Imagen: El País

Millones de personas conocen a Stephen R. Covey por su famoso libro Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva.

Considerado uno de los expertos en liderazgo más influyentes de las últimas décadas, también fue profesor, conferencista y fundador de una compañía global de capacitación empresarial.

Covey sirvió una misión en Inglaterra y posteriormente fue presidente de misión en Irlanda, demostrando que el liderazgo verdadero comienza con el discipulado.

Muchas de las enseñanzas que transforman organizaciones nacen primero de principios eternos como la responsabilidad personal, la honestidad y el servicio a los demás.

6. Alan Ashton, un pionero en los software

Imagen: BYU

Alan Ashton fue cofundador de WordPerfect, uno de los programas de procesamiento de texto más importantes de las décadas de 1980 y 1990.

Su trabajo contribuyó al crecimiento de la industria tecnológica en una época de grandes cambios digitales. Gracias al éxito de la empresa, fue reconocido entre las personas más influyentes del sector tecnológico estadounidense.

Además de su carrera profesional, sirvió como misionero, presidente de estaca, presidente de misión y obispo.

Su vida muestra que el verdadero impacto no se mide únicamente por los logros profesionales, sino también por la disposición de servir al Señor y a los demás dondequiera que nos encontremos.

7. Francisco Valim, Presidente de Nextel Brasil

Imagen: Nextel

Francisco Valim es citado en muchos medios empresariales.

Ocupó cargos importantes dentro de NET, empresa brasileña de telecomunicaciones que ofrece servicios como TV paga, acceso a internet y telefonía fija, entre 2003 y 2008.

Después de ese período, fue director general de la empresa de telecomunicaciones Oi entre 2011 y 2013. En agosto 2015, asumió la presidencia de Nextel Brasil, cargo que ocupó hasta fines de abril de 2017.

Roberto Rittes, actual presidente de Nextel Brasil, agradeció a Francisco por sus aportes con las siguientes palabras:

“Su experiencia en la transformación de empresas y la gestión del cambio organizacional se ha traducido en la mejora significativa de nuestras operaciones, y deja unos cimientos sólidos sobre los que seguiremos construyendo”.

La salida de Francisco Valim de Nextel Brasil fue muy sonada, ya que sus aportes fueron excelentes para la empresa, según los inversionistas.

Cuando la fe y los talentos trabajan juntos

Imagen: Canva

Las historias de estos Santos de los Últimos Días muestran que el Evangelio no limita nuestras aspiraciones. Al contrario, nos invita a desarrollar plenamente los dones que Dios nos ha dado.

Ya sea en los negocios, la tecnología, la educación o el servicio público, el Señor puede magnificar nuestros esfuerzos cuando ponemos nuestros talentos al servicio de un propósito más elevado.

Como enseñó el presidente Russell M. Nelson, estamos llamados a manifestar nuestra fe en cualquier lugar donde nos encontremos. Para algunos será en una capilla. Para otros, en una oficina, una empresa o una sala de reuniones. Lo importante es que, donde estemos, las personas puedan ver en nosotros el reflejo de un discípulo de Jesucristo.

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