El Coro del Tabernáculo y la Orquesta de Temple Square regresaron al Hollywood Bowl los pasados 24 y 25 de junio. Este regreso ocurrió exactamente cien años después de su primera aparición en este escenario californiano. Sin embargo, la cita no fue solo una conmemoración histórica. El evento se transformó en un poderoso motor de ayuda humanitaria global. Además, marcó el broche de oro de su gira mundial «Songs of Hope» (Canciones de Esperanza).
El concierto se realizó en colaboración con el O.C. Tanner Gift of Music Trust. La noche deleitó a miles de espectadores con un repertorio de primer nivel. Al mismo tiempo, tuvo como eje central la recaudación de fondos para los sectores más vulnerables del planeta.

La música funcionó como un motor de cambio tangible. El 100% de los ingresos por la venta de entradas se destinará a organizaciones benéficas globales. Entre ellas destacan CARE, Helen Keller Intl y The Hunger Project. Estas entidades trabajan junto a «Caring for Women and Children» (Cuidado de Mujeres y Niños). Esta iniciativa es impulsada por la Sociedad de Socorro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Para maximizar el impacto, la Iglesia anunció una medida importante. Duplicará la cifra recaudada aportando una cantidad equivalente a la venta total de boletos. Camille N. Johnson, presidenta general de la Sociedad de Socorro, destacó el propósito de la noche en una rueda de prensa previa:
«La esperanza de miles de mujeres alrededor del mundo se materializará. Esto es gracias a la unión de una causa humanitaria hermosa con el talento extraordinario de estos grandes artistas».
Invitados especiales en el escenario

El concierto no escatimó en genialidad artística. Al Coro y la Orquesta se sumó un elenco de invitados especiales que hicieron vibrar el anfiteatro:
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Donny Osmond: El legendario artista conmovió al público con temas de Joseph and the Amazing Technicolor Dreamcoat. También presentó su sencillo «Start Again». Finalmente, unió su voz a un coro de niños de Los Ángeles para interpretar el clásico «Soy un hijo de Dios».
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David Foster y Katharine McPhee: El maestro Foster lideró desde el piano una emotiva ejecución de «The Prayer», pieza de su propia autoría. En esta canción participó también el tenor Daniel Emmett. Además, Foster y McPhee regalaron una íntima versión de «Somewhere», de West Side Story.

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Stephanie J. Block y Sebastian Arcelus: El matrimonio de estrellas de Broadway fungió como maestros de ceremonias. Block interpretó «The Story Goes On» junto a las voces femeninas del Coro. Después, cantó a dúo con Arcelus «It Takes Two» (Into the Woods). Para cerrar, ambos se sumaron al Coro en el tema «It Is Well with My Soul».
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The Bonner Family: Este grupo aportó una inmensa calidez espiritual y energía. Lo lograron con sus interpretaciones de «You’ve Got Soul» y «Great is Thy Faithfulness».

Por su parte, el Coro del Tabernáculo deslumbró con piezas monumentales. Interpretaron «Call of the Champions», compuesta por John Williams para los Juegos Olímpicos de 2002. También incluyeron el «Aleluya» de Händel y la vibrante «Battle Hymn of the Republic».
El impacto del concierto se extendió mucho más allá de las gradas del Hollywood Bowl. Diversas comunidades organizaron «fiestas de visualización» (watch parties) en todo el país. Estas reuniones funcionaron también como jornadas de servicio. En Honolulu, por ejemplo, los asistentes donaron alimentos e insumos de higiene para personas sin hogar.
La gira duró cuatro años y llevó mensajes de paz a muchas metrópolis. Entre ellas destacan Ciudad de México, Manila, Bogotá, Lima, Buenos Aires y São Paulo. Tras este recorrido, el presidente del Coro, Michael O. Leavitt, concluyó el cierre de la gira con optimismo:
«Nuestra experiencia afirma que la verdadera esperanza se encuentra en Jesucristo».
Fuente: Church News
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