A veces pensamos que una buena actividad de la Iglesia necesita una gran planificación, muchos recursos o un programa elaborado.

Sin embargo, una iniciativa de una Sociedad de Socorro demuestra que los momentos más significativos suelen comenzar con algo tan simple como compartir una comida y aprender unas de otras.

Todo comenzó cuando una hermana decidió abrir las puertas de su hogar una vez al mes para reunir a las mujeres de su barrio. Cada una llevaba algo para compartir en un almuerzo, y después una hermana enseñaba una habilidad o pasatiempo que disfrutaba.

Con el paso de los meses, estas reuniones se transformaron en mucho más que un espacio para aprender nuevas cosas.

Aprender también puede unir corazones

Christina Falin prepara una hogaza de pan después de aprender a hacer masa madre en un «almuerzo de aprendizaje» de la Sociedad de Socorro. Créditos: Christina Falin. Imagen: LDS Living

Las participantes han aprendido a preparar pan de masa madre, identificar hierbas medicinales, tejer a crochet, organizar mejor sus hogares y desarrollar otras habilidades prácticas.

Sin embargo, quienes asisten coinciden en que el verdadero valor de estas reuniones no está en la actividad, sino en las conversaciones, las amistades y el tiempo compartido.

La organizadora explica que nunca buscó realizar eventos complicados.

«Muchas veces creemos que una actividad debe ser espectacular para que las personas quieran asistir, pero en realidad lo importante es crear oportunidades para conectar.»

Un lugar donde todas tienen algo que aportar

Las hermanas de la Sociedad de Socorro en Idaho se reúnen durante una actividad artística que consiste en personalizar ejemplares del Libro de Mormón. Créditos: Christina Falin. Imagen: LDS Living

Cada reunión también se ha convertido en una oportunidad para que diferentes hermanas compartan los talentos que el Señor les ha dado.

En lugar de invitar siempre a alguien externo o preparar presentaciones complejas, simplemente se busca a una hermana del barrio que disfrute alguna actividad y esté dispuesta a enseñarla durante unos minutos.

Cada talento, por sencillo que parezca, puede convertirse en una bendición para fortalecer a otras personas.

Además, muchas hermanas han tenido la oportunidad de conocer mejor a mujeres con quienes casi no coincidían durante las reuniones dominicales debido a sus diferentes llamamientos.

Una actividad que también invita a quienes aún no son miembros

Las hermanas de la Sociedad de Socorro en Idaho se reúnen durante una actividad artística que consiste en personalizar ejemplares del Libro de Mormón. Imagen: LDS Living

Uno de los aspectos más especiales de estos encuentros es que también han participado amigas y vecinas que no pertenecen a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

El ambiente relajado, la comida compartida y las conversaciones naturales hacen que sea una invitación sencilla para quienes desean conocer a las hermanas antes de asistir a otras actividades de la Iglesia.

Muchas veces, el primer paso para sentir el amor del Evangelio comienza con sentirse bienvenido.

Fortalecer la Sociedad de Socorro comienza con reunirse

Imagen: masfe.org

Más allá de las manualidades o las recetas, esta experiencia recuerda el propósito de la Sociedad de Socorro desde sus inicios. No se trata únicamente de organizar actividades, sino de fortalecer la fe, ministrar con amor y crear una verdadera comunidad de hermanas que se apoyen unas a otras.

En ocasiones, las relaciones más duraderas no nacen durante grandes eventos, sino alrededor de una mesa, mientras compartimos una conversación sincera y aprendemos algo nuevo.

Cuando abrimos espacio para conocernos, servirnos y valorar los dones que Dios ha dado a cada hermana, la Sociedad de Socorro se convierte en un lugar donde todas pueden sentirse vistas, amadas y fortalecidas en el Evangelio de Jesucristo.

Fuente: LDS Living 

Video relacionado

También te puede interesar