El terremoto que sacudió el occidente de Colombia el lunes 10 de agosto también puso en alerta a las familias de los misioneros y a los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días que viven en las zonas afectadas.

Mientras los equipos de emergencia continúan trabajando entre los escombros, una de las preguntas para los Santos de los Últimos Días era qué había ocurrido con el Templo de Cali, Colombia, que se encuentra a unos 150 kilómetros del epicentro.

La respuesta llegó después de una inspección de sus instalaciones.

El Templo de Cali no sufrió daños estructurales

Izquierda: Foto del Templo de Cali, Colombia, tomada días antes del terremoto, vía la página de Facebook del Templo de Cali, Colombia. Derecha: Mapa que muestra la distancia de 95 millas entre el epicentro del terremoto y el Templo de Cali, Colombia, vía Google Maps. Imagen: LDS Daily

El sismo, de magnitud 7.4, tuvo su epicentro cerca de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, y fue uno de los terremotos más fuertes registrados en Colombia en este siglo. El movimiento causó graves daños en ciudades como Cali, Pereira, Armenia y Manizales.

Ante la emergencia, el personal que trabaja en la construcción del Templo de Cali suspendió temporalmente sus labores habituales para colaborar en distintos puntos de la ciudad afectados por el terremoto.

Nain Bolívar Forero, quien señaló que él y su esposa sirven como misioneros de servicio de construcción asignados al templo, compartió que trabajadores del templo se habían unido a las labores de ayuda en edificios colapsados.

Mientras tanto, tanto el templo como su edificio auxiliar fueron inspeccionados para determinar si habían sufrido daños.

Después de una revisión más detallada, Bolívar informó que ambas estructuras no presentaban daños y mantenían en buen estado sus paredes, cimientos e integridad estructural.

La noticia resulta especialmente relevante porque el templo se encuentra en una región que experimentó fuertes movimientos y donde numerosas viviendas, hospitales y otros edificios resultaron afectados.

La Iglesia también respondió a la emergencia

Representación exterior oficial del Templo de Cali, Colombia. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

La Presidencia de Área de Sudamérica Noroeste, que supervisa la labor de la Iglesia en la región, expresó su pesar por las personas y familias afectadas por el terremoto.

En un comunicado publicado el 12 de agosto, los líderes expresaron su amor por las comunidades afectadas y señalaron que la Iglesia está coordinando la ayuda con agencias gubernamentales y otras organizaciones para brindar asistencia a quienes la necesiten.

La Presidencia de Área también compartió un mensaje dirigido a las familias que atraviesan momentos de incertidumbre y separación, expresando su deseo de que puedan reunirse y encontrar fortaleza y consuelo en Jesucristo.

Esta respuesta forma parte de una labor que la Iglesia ha realizado en distintas emergencias alrededor del mundo. A través de iniciativas de servicio y ayuda humanitaria, los miembros colaboran con autoridades y organizaciones para atender necesidades concretas después de desastres naturales.

Misioneros y familias también estuvieron pendientes

Templo Cali, Colombia, en construcción. Imagen: Temples of The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints

El terremoto generó preocupación entre las familias de misioneros que sirven en Colombia. Para algunos, las primeras horas estuvieron marcadas por la incertidumbre mientras intentaban comunicarse con sus seres queridos.

Con el paso de las horas, algunas familias recibieron noticias de que sus misioneros estaban a salvo.

Para quienes tienen familiares sirviendo lejos de casa, un desastre de esta magnitud puede ser especialmente difícil. La distancia hace que una situación de emergencia también se convierta en una experiencia de fe, paciencia y oración.

Mientras tanto, Santos de los Últimos Días de distintas partes del mundo expresaron su apoyo a las comunidades colombianas y pidieron continuar orando por quienes habían perdido familiares, hogares o seguían esperando noticias.

La emergencia continúa en Colombia

Personas se lamentan tras los desastres por el terremoto en Colombia. Imagen: BBC News

El terremoto provocó daños importantes en el occidente del país. Pereira y Cali estuvieron entre las ciudades más afectadas, mientras que algunas zonas cercanas al epicentro enfrentaron dificultades de comunicación y acceso que complicaron las labores de rescate.

Las cifras también han continuado cambiando a medida que los equipos de emergencia avanzan. Para el 14 de agosto, Reuters informó que 285 personas habían muerto, cerca de 4,000 habían resultado heridas y unas 400 continuaban desaparecidas.

Los rescatistas también han tenido que trabajar bajo el riesgo de réplicas. En algunos lugares, las labores de búsqueda han comenzado a pasar de rescate a retiro de escombros, aunque todavía se mantienen operaciones de búsqueda en determinados puntos.

El Gobierno colombiano anunció medidas para atender la emergencia y avanzar posteriormente hacia la reconstrucción de viviendas, hospitales, escuelas e infraestructura afectada.

Personas ayudan tras terremoto en Colombia. Imagen: BBC News

En medio de todo esto, la información sobre el Templo de Cali trajo tranquilidad a los miembros de la Iglesia que estaban pendientes de su estado, pero la atención continúa puesta en las personas.

Más allá de una estructura que permaneció en pie, la prioridad sigue siendo acompañar y ayudar a quienes perdieron mucho en este terremoto. Y, como expresó la Presidencia de Área, los Santos de los Últimos Días de la región continúan orando para que las familias puedan reunirse y encontrar en Jesucristo la fortaleza y el consuelo que necesitan.

Nuestras oraciones están con nuestros hermanos y hermanas de Colombia.

Fuente: LDS Daily 

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