La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha puesto en marcha una amplia respuesta humanitaria en Venezuela después de los dos fuertes terremotos que sacudieron al país el miércoles 24 de junio de 2026, dejando un saldo devastador de fallecidos, heridos y miles de familias desplazadas.
La iniciativa busca atender las necesidades más urgentes de las personas afectadas mediante la distribución de suministros básicos, apoyo a albergues temporales y futuros proyectos de recuperación para quienes lo perdieron todo.
Una respuesta inmediata para miles de personas afectadas

De acuerdo con información proporcionada por la Iglesia, la ayuda contempla la entrega de aproximadamente 5,000 kits de asistencia humanitaria, destinados a beneficiar a más de 23,000 personas.
Cada uno de estos paquetes contiene artículos esenciales para enfrentar las primeras semanas de emergencia, entre ellos: alimentos no perecederos, agua potable, productos de higiene personal e insumos básicos para familias desplazadas.
Además, la Iglesia trabaja para proporcionar colchones, mantas y almohadas a las personas que actualmente permanecen en refugios y centros de acogida.
La operación humanitaria se desarrolla en coordinación con organizaciones de ayuda y autoridades gubernamentales, mientras continúan evaluándose nuevas iniciativas enfocadas en apoyar a quienes perdieron viviendas, pertenencias y medios de subsistencia.
Capillas convertidas en centros de apoyo

El élder Bhanu Hiranandani, Setenta de Área, explicó que algunas capillas de la Iglesia están siendo habilitadas como centros de acopio para recibir y organizar suministros destinados a las comunidades afectadas. Sin embargo, reconoció que todavía existen importantes desafíos logísticos debido al difícil acceso a varias de las zonas más golpeadas por el desastre.
«Debido al acceso limitado y a las restricciones para llegar a las zonas más gravemente afectadas, actualmente estamos esperando la oportunidad de llegar a esos lugares y prestar servicio voluntario».
En medio de la tragedia, el líder invitó a los miembros y a la población a aferrarse a las promesas divinas registradas en las Escrituras.
«Estos son tiempos difíciles y debemos confiar en las promesas del Señor».
Luego citó las palabras de Isaías 41:10:
«No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te fortalezco; siempre te ayudaré; siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia».
El impacto emocional de la tragedia

El élder Pedro X. Larreal, Setenta Autoridad General nacido en Venezuela y con familiares que aún viven en el país, expresó sentirse profundamente conmovido al conocer la magnitud del desastre.
Aseguró que la situación le recordó las experiencias del pueblo de Alma descritas en Mosíah 24:13–16, pasajes en los que el Señor promete acompañar a Sus hijos en medio de sus pruebas.
«No tengo ninguna duda de que nuestro Padre Celestial, por medio de Su Hijo Jesucristo, bendecirá a nuestra nación en este difícil momento que estamos viviendo».
También destacó la promesa divina encontrada en el Libro de Mormón:
«Yo también aliviaré las cargas que pongan sobre vuestros hombros».
Sus palabras transmitieron esperanza a una nación que ha enfrentado numerosas dificultades durante los últimos años y que ahora atraviesa una de las catástrofes naturales más graves de su historia reciente.
2 terremotos históricos que estremecieron al país

Según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), los movimientos telúricos ocurrieron con apenas un minuto de diferencia durante la noche del miércoles 24 de junio.
El primero alcanzó una magnitud de 7,2 grados, con epicentro al oeste de Morón, en la costa del Caribe, aproximadamente a 170 kilómetros de Caracas, y a una profundidad cercana a los 23 kilómetros.
Poco después se registró un segundo terremoto de 7,5 grados, aún más intenso, localizado a unos 16 kilómetros al suroeste de Morón y a una profundidad de apenas 10 kilómetros.

De acuerdo con reportes citados por Associated Press, estos fueron los sismos más fuertes registrados en Venezuela en más de cien años. Hasta el 29 de junio, las autoridades informaban:
- 1,450 personas fallecidas.
- Miles de heridos.
- Miles de desaparecidos.
- Más de 770 edificios colapsados total o parcialmente.
- Daños severos en la región costera de La Guaira, una de las zonas más afectadas.
La amenaza tampoco ha terminado. Durante los días posteriores al desastre continuaron registrándose réplicas, incluyendo movimientos de magnitud 4,2 y 4,5, lo que mantiene en alerta a las autoridades y a la población.
Un mensaje de solidaridad desde la Presidencia del Área del Caribe

Horas después de los terremotos, la Presidencia del Área del Caribe emitió una declaración oficial expresando cercanía y apoyo al pueblo venezolano. Los élderes Valeri V. Cordón, Hugo Montoya y Ahmad S. Corbitt manifestaron:
«Lamentamos profundamente el reciente terremoto que ha afectado a Venezuela, trayendo incertidumbre e inseguridad a muchas personas y familias».
Asimismo, aseguraron su sincero amor, apoyo y oraciones por todos los que se han visto afectados. Los líderes también enfatizaron que, en tiempos de crisis, la Iglesia busca ser una fuente de esperanza y servicio para quienes atraviesan momentos de dolor.
«Extendemos una mano de ayuda al pueblo de Venezuela, con la esperanza de que encuentren fortaleza al enfrentar estas difíciles circunstancias», expresaron.
Y concluyeron con un mensaje de fe:
«Oramos para que prevalezcan la esperanza y la paz del Señor, y para que las comunidades afectadas encuentren esperanza, fortaleza y apoyo en la compasión y el servicio de quienes las rodean».
La presencia de la Iglesia en Venezuela

Actualmente, Venezuela cuenta con aproximadamente 179,000 miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, organizados en 33 estacas y 235 congregaciones.
El país alberga además el Templo de Caracas Venezuela, dedicado por el presidente Gordon B. Hinckley el 20 de agosto del año 2000.
Más recientemente, durante la Conferencia General de abril de 2024, el presidente Russell M. Nelson anunció la construcción del Templo de Maracaibo Venezuela, una noticia recibida con entusiasmo por los Santos de los Últimos Días venezolanos.
A pesar de la tragedia, la movilización de voluntarios, misioneros y líderes locales refleja un esfuerzo por aliviar el sufrimiento inmediato y acompañar espiritualmente a quienes hoy enfrentan pérdidas irreparables.
En medio de la incertidumbre, la ayuda humanitaria y los mensajes de esperanza buscan recordar que, incluso en las circunstancias más difíciles, la solidaridad y la fe pueden convertirse en un importante sostén para miles de familias.
Nuevas iniciativas humanitarias amplían la ayuda en Venezuela

En los días posteriores a la primera respuesta de emergencia, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días anunció una nueva fase de asistencia humanitaria desarrollada en coordinación con el Gobierno Bolivariano de Venezuela, ampliando significativamente los esfuerzos destinados a las familias afectadas por los terremotos.
La nueva etapa de ayuda incluye la entrega de alimentos preparados, suministros médicos y colchones para las personas que continúan enfrentando las consecuencias del desastre, especialmente en el estado La Guaira, una de las regiones más golpeadas por los movimientos sísmicos.
Alimentos preparados para familias afectadas

Como parte de esta iniciativa, la Iglesia trabaja junto al Viceministerio de Asuntos Religiosos y Cultos y otras autoridades venezolanas en la distribución de comidas preparadas destinadas a familias desplazadas y personas que permanecen en condiciones de vulnerabilidad.
El programa contempla la entrega de almuerzos diarios durante diez días consecutivos, acompañados de bebidas, con el propósito de brindar apoyo inmediato a quienes han visto alteradas sus condiciones de vida tras la emergencia.
En el lanzamiento de esta nueva fase participaron el élder Juan F. Zorrilla, Setenta de Área de La Iglesia de Jesucristo, el presidente Abraham Sanoja, presidente de la Estaca Urdaneta, y Richard Cox, director del Viceministerio de Asuntos Religiosos y Cultos.
La distribución cuenta con la colaboración de líderes locales, miembros y voluntarios de la Iglesia, quienes continúan participando activamente en labores de servicio dentro de las comunidades afectadas.
La Iglesia reiteró que su asistencia humanitaria se brinda sin distinción de creencias políticas, religiosas o condiciones sociales, buscando atender a quienes más lo necesitan en medio de la crisis.
Apoyo a hospitales públicos de Caracas

Además de la ayuda alimentaria, la Iglesia puso en marcha un programa de fortalecimiento hospitalario mediante la entrega de insumos médicos a cinco centros asistenciales públicos de Caracas. Los hospitales beneficiados fueron:
- Hospital Domingo Luciani.
- Hospital Universitario de Caracas.
- Maternidad Concepción Palacios.
- Hospital Vargas.
- Hospital Materno Infantil del Valle Hugo Chávez.
La jornada fue coordinada por el élder Pedro Hernández, médico de profesión, y permitió la entrega de medicamentos, soluciones intravenosas, material médico-quirúrgico e insumos especializados destinados a reforzar áreas críticas como cirugía de emergencia, atención traumatológica y hospitalización general.
De acuerdo con la información proporcionada por la Iglesia, estas donaciones buscan contribuir al aumento de la capacidad de respuesta de los hospitales, que han experimentado una mayor demanda de servicios desde el inicio de la emergencia sísmica.
Entrega de colchones para familias desplazadas

Otro de los esfuerzos recientes ha estado enfocado en proporcionar mejores condiciones de descanso y recuperación a quienes permanecen fuera de sus hogares.
En coordinación con el Viceministerio de Asuntos Religiosos y Cultos, la Iglesia realizó la entrega de colchones destinados a personas y familias que aún enfrentan las secuelas de los terremotos en La Guaira.
La distribución se llevó a cabo en las instalaciones de FUNDALANAVIAL y contó nuevamente con la participación del élder Juan F. Zorrilla, quien representó a la Iglesia durante la jornada de servicio. Durante la actividad, el élder Zorilla expresó:
«Seguir a Jesucristo significa estar al lado de quienes atraviesan momentos de dificultad. Nuestro deseo es que esta ayuda represente no solo un alivio material, sino también un recordatorio de que Dios ama a Sus hijos y que, unidos, podemos llevar esperanza a quienes más lo necesitan».
La ayuda fue recibida por Richard Cox, director general del Viceministerio de Asuntos Religiosos y Cultos, como parte de los esfuerzos conjuntos para canalizar recursos hacia las personas más afectadas por la catástrofe.
Una respuesta integral centrada en el servicio

Con estas nuevas acciones, la respuesta humanitaria de la Iglesia de Jesucristo en Venezuela continúa ampliándose y ahora abarca asistencia alimentaria, atención médica, entrega de artículos esenciales, apoyo emocional y coordinación permanente con instituciones gubernamentales y organizaciones locales.
Las iniciativas emprendidas durante las últimas semanas reflejan el compromiso de la Iglesia de seguir el ejemplo de Jesucristo mediante el servicio a quienes atraviesan circunstancias difíciles.
En medio de una de las tragedias naturales más severas registradas en Venezuela en décadas, la movilización de voluntarios, líderes locales, misioneros y autoridades civiles continúa llevando alivio tangible a miles de familias, recordando que la solidaridad, la compasión y la fe pueden convertirse en una fuente de esperanza aun en medio de la adversidad más profunda.
Fuente: Church News, newsroom.churchofjesuschrist.org (colchones), newsroom.churchofjesuschrist.org (hospital)
