Interpretar a Jesucristo en una serie puede parecer, a simple vista, un trabajo de actuación. Para Jonathan Roumie, sin embargo, representar la Pasión tuvo un significado mucho más personal.

Durante una conversación con el padre Mike Schmitz en la ChosenCon, el actor habló sobre lo que significó interpretar los últimos momentos de la vida del Salvador para la sexta temporada de “The Chosen”

Más que concentrarse únicamente en la dificultad de las escenas, Jonathan explicó cómo intentó comprender, desde su propia experiencia, el sufrimiento que Jesucristo aceptó por amor a cada uno de nosotros.

Interpretar el sufrimiento del Salvador

Imagen: The Chosen

Durante las primeras temporadas, Jonathan interpretó diferentes aspectos del ministerio de Jesucristo: al Maestro que enseñaba, al Salvador que sanaba y al hombre que caminaba junto a Sus discípulos. 

Pero la sexta temporada lo llevó a representar uno de los momentos más difíciles de Su vida, la Pasión.

El actor explicó que tuvo que colocar su cuerpo, mente y espíritu en circunstancias que le permitieran representar el arresto, los golpes, la coronación con espinas, el camino hacia la crucifixión y la muerte del Salvador.

Para Jonathan, hacerlo de manera auténtica tuvo un impacto que no esperaba. Una cosa es leer en las Escrituras lo que ocurrió y otra intentar comprender lo que significó para Jesucristo soportar ese sufrimiento.

Incluso algunos actores que participaron como soldados romanos tuvieron dificultades emocionales durante la filmación. 

Jonathan recordó que uno de ellos terminó llorando después de golpearlo durante una escena y le pidió perdón, aunque ambos sabían que simplemente estaban representando lo que ocurría en la historia.

“Quería sentir lo que Él sintió”

Imagen: Instagram, Prime Video

La experiencia no comenzó con la sexta temporada. Jonathan recordó que cuando tenía alrededor de 12 años había representado la Pasión de Jesucristo por su cuenta después de ver una película sobre Su vida.

Años después, mientras participaba en una representación de la Pasión en su iglesia, aquel recuerdo volvió a su mente. Para él, fue como descubrir una conexión entre una experiencia de su infancia y el camino que eventualmente lo llevaría a interpretar al Salvador.

Cuando le preguntaron por qué, siendo niño, había querido representar precisamente la crucifixión, Jonathan respondió que simplemente quería “sentir lo que Él sintió”.

Aunque no podía explicar por completo aquella decisión de su infancia, con los años llegó a comprender de otra manera el significado del sacrificio de Jesucristo.

Reflexionar sobre sus propios pecados

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Imagen: Angel Studios

Una de las partes más difíciles de la filmación fue representar el sufrimiento físico de Jesucristo: los azotes, la corona de espinas, los golpes, la ropa arrancada de Su cuerpo herido y, finalmente, la crucifixión.

Jonathan explicó que hubo momentos en los que no podía pensar en esas escenas sin llorar. Su reacción no se quedó solamente en la emoción por lo que estaba interpretando. 

La experiencia lo llevó a pensar en la relación personal que cada persona tiene con el sacrificio del Salvador. La expiación de Jesucristo no fue un acontecimiento distante. Él sufrió y murió por cada uno de nosotros.

Esa idea también aparece en las Escrituras. Isaías profetizó que el Salvador sería “herido por nuestras transgresiones” y que “por sus llagas fuimos nosotros sanados” (Isaías 53:5).

Para Jonathan, representar esos momentos hizo que esa realidad dejara de sentirse únicamente como una historia que estaba interpretando. Comenzó a verla como una expresión personal del amor de Jesucristo.

“¿Cómo puedo hacerlo mejor?”

The Chosen; Judas
Imagen: The Chosen

Jonathan contó que, mientras representaba las escenas más dolorosas de la Pasión, una de las preguntas que surgía en su mente era: 

“¿Cómo puedo hacerlo mejor? ¿Cómo puedo servirte durante el resto de mi vida?”

Esa reacción resulta interesante porque cambia el enfoque de la culpa hacia la gratitud.

El sacrificio de Jesucristo no pretende que vivamos permanentemente atrapados en la culpa por nuestros errores. Su Expiación nos permite arrepentirnos, cambiar y acercarnos nuevamente a Él.

Para Jonathan, comprender mejor ese sacrificio también significó reconocer cuánto todavía necesitaba cambiar. Habló de la necesidad de tener más humildad, perdonar más y vivir con mayor gratitud por el don que había recibido.

La gratitud por Jesucristo puede convertirse en una razón para querer vivir más cerca de Él.

La cruz no fue el final

En una de las escenas de «The Chosen», las cámaras captaron algo inesperado que conmovió a todos los presentes y resaltó la carga espiritual que soportó el Salvador. Imagen: The Chosen, Youtube

Jonathan también habló de lo difícil que fue acercarse a las escenas de la crucifixión. Sabía que los espectadores podrían sentirse incómodos al verlas, pero hizo la invitación a no abandonar a Jesucristo precisamente en el momento más difícil de Su misión.

La crucifixión es dolorosa de contemplar, pero forma parte de una historia mucho más grande. El sufrimiento y la muerte del Salvador fueron seguidos por Su Resurrección.

Gracias a Jesucristo, la muerte no es el final y el pecado no tiene que definir nuestro futuro. Su sacrificio abrió el camino para que podamos arrepentirnos, recibir perdón, superar nuestras pruebas y volver a la presencia de Dios.

Quizás por eso, después de interpretar la Pasión, Jonathan no habló solamente de dolor. Habló principalmente de gratitud.

Porque intentar comprender lo que Jesucristo sufrió también puede llevarnos a una pregunta mucho más personal: no solo qué hizo el Salvador por nosotros, sino qué estamos dispuestos a hacer nosotros para acercarnos más a Él.

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