Enamorarse puede ser emocionante. Pensar en un futuro juntos, hacer planes, imaginar una familia y comenzar a hablar de matrimonio son experiencias que muchas parejas esperan con ilusión. Pero cuando una relación se acerca al matrimonio, llega el momento de considerar varias cosas.
Un reel en Instagram plantea seis preguntas que pueden ayudar a quienes están en un noviazgo cristiano a mirar con más atención a la persona con la que están pensando casarse.
Para los Santos de los Últimos Días, el matrimonio es muy importante porque es una de las decisiones importantes de la vida. El presidente Gordon B. Hinckley enseñó:
«Cásate con la persona correcta, en el lugar correcto y en el momento correcto»
Entonces, ¿qué podríamos preguntarnos antes de dar ese paso? Aquí te lo compartimos.
1. ¿Tiene una relación real y genuina con Jesucristo?

No te cases simplemente porque la otra persona dice creer en Dios o si ocasionalmente asiste a una reunión religiosa. Esta primera pregunta es mucho más personal: ¿qué lugar ocupa Jesucristo en la vida de tu novio o novia?
La manera en que un matrimonio se relaciona con Dios puede influir en cómo enfrenta los problemas y cómo toma decisiones. En el caso de los Santos de los Últimos Días, esto también implica observar si la persona intenta vivir los principios del evangelio y hacer convenios con Dios.
Para elegir un compañero o compañera eternos, se aconseja buscar a alguien que tenga un profundo amor por el Señor y Sus mandamientos y determinación para vivir esos mandamientos.
Por eso, si estás en duda si casarte con tu pareja o no, debes observar hacia dónde está mirando y qué está haciendo con su fe. Una buena pregunta podría ser: ¿esta relación me ayuda a acercarme más a Jesucristo o me está alejando de Él?
Porque casarse significa construir una relación que puede llegar a ser eterna mediante los convenios del templo.
2. ¿Tiene disposición para trabajar duro?

El amor es importante, pero un matrimonio también necesita esfuerzo. Después de todo, hay facturas, responsabilidades, decisiones, enfermedades, cambios de trabajo, hijos, problemas familiares y momentos en los que simplemente uno de los dos estará cansado.
Por eso, esta segunda pregunta propone observar la ética de trabajo de tu pareja. ¿Cumple sus responsabilidades? ¿Hace lo que dijo que iba a hacer? ¿Es constante? ¿Cuando aparece un problema busca solucionarlo o espera que alguien más lo haga?
Un matrimonio que perdure no requiere únicamente de una carrera perfecta o un trabajo extraordinario, sino también de la disposición conjunta a esforzarse. El matrimonio necesita dos personas dispuestas a construir y eso se logra con trabajo y esfuerzo diario.
Por eso, mientras estás de novio o novia, observa cómo tu pareja enfrenta sus responsabilidades actuales.
La forma en que trata sus estudios, su empleo, sus compromisos familiares o sus responsabilidades en la Iglesia puede revelar mucho sobre cómo enfrentará las responsabilidades futuras.
3. ¿Está dispuesto a crecer y madurar?

Aquí aparece una de las preguntas más importantes: ¿tu pareja está dispuesta a mejorar? Porque nadie llega al matrimonio completo.
Todos tenemos defectos, hábitos que cambiar, heridas que sanar y aspectos de nuestro carácter que necesitan trabajo. Por eso, quizá una pregunta más útil que «¿es perfecto o perfecta?» sería: ¿Está dispuesto o dispuesta a aprender?
Una persona que acepta consejos, reconoce cuando se equivoca y busca mejorar, puede convertirse en la persona idónea.
Por otro lado, no debes sentirte «perfecto» o «perfecta» para iniciar un matrimonio, pero sí puedes preguntarte si tienes la disposición de convertirte en una mejor persona.
Pregúntate: ¿estoy dispuesto a crecer junto a esa persona?
4. ¿Cómo maneja el conflicto y sus emociones?

Esta pregunta puede revelar cosas que el enamoramiento fácilmente oculta.
Es sencillo tratar bien a alguien cuando todo está bien, pero la verdadera prueba aparece cuando existe desacuerdos. ¿Qué ocurre cuando tu pareja se enoja? ¿Cómo reacciona? ¿Acepta opiniones diferentes? ¿Pide perdón? ¿Hay agresión, manipulación o insultos?
El conflicto es parte natural del matrimonio, pero cuando aparecen, lo más importante es cómo enfrentan esos desacuerdos juntos.
Por eso, antes de casarte, presta atención a las conversaciones difíciles y observa qué sucede cuando están cansados, frustrados o en desacuerdo.
Ahí también estás conociendo a la persona con la que podrías compartir el resto de tu vida.
5. ¿Cómo trata a las personas que no necesita impresionar?

Hay una frase que resume muy bien esta idea: observa cómo trata a quienes no pueden darle nada a cambio.
Mira la actitud con la que tu pareja se dirige tanto a sus superiores como también a quienes están en una posición menor. ¿Cómo habla con sus padres o profesores? ¿Cómo se comporta con un mesero? ¿Qué actitud tiene con alguien que trabaja para él? ¿Cómo habla de las personas cuando no están presentes?
Estas pequeñas situaciones pueden revelar mucho porque alguien puede ser encantador durante una cita y, al mismo tiempo, tratar con desprecio a quienes considera menos importantes. Y eso es una señal que vale la pena tomar en serio.
El carácter real de una persona muchas veces se revela en momentos pequeños. Por eso, conocer a tu pareja también significa verlo o verla en distintos ambientes y con diferentes personas.
Para saber si tu relación tendrá éxito para un matrimonio fíjate en cómo tu pareja trata a los demás cuando no tiene ninguna razón para hacerlo.
6. ¿Qué dicen de esa persona quienes realmente te conocen y te aman?

Puede que estés ilusionado con tu pareja, pero quizás tus padres, amigos o incluso algún lider tuyo vean algo que no ves. Y si bien la decisión de casarte es tuya, eso no significa que debas tomar esa decisión completamente por tu cuenta.
La Biblia afirma:
«Cuando faltan los consejos, cae el pueblo; pero en la multitud de consejeros hay seguridad».
Por supuesto, escuchar a otros no significa aceptar automáticamente cualquier opinión. Nuestros padres pueden equivocarse al igual que nuestros amigos e incluso alguien que nos quiere mucho puede no comprender completamente nuestra relación. Pero aún así, vale la pena escuchar.
Especialmente si varias personas que nos conocen bien coinciden en expresar la misma preocupación. Y aquí hay otra pregunta importante: ¿estoy dispuesto a escuchar una opinión que contradiga lo que quiero creer?
Antes de decir «sí», tómate el tiempo para mirar

Si estás en un noviazgo y ambos están pensando ya en el matrimonio, es mejor que primero observes, conversaes, ores, ayunes y pidas algún consejo, antes de dar el sí.
Sobre todo, puedes darle tiempo a tu relación para descubrir quién es realmente la persona que tienes al lado, porque el amor importa muchísimo, pero un matrimonio sano necesita más que sentimientos.
Por eso, antes de dar el paso, siéntate junto a tu pareja y háganse estas preguntas para conocerse con mayor honestidad. Porque una boda puede durar un día, pero el matrimonio será una vida entera de decisiones, aprendizajes y crecimiento.
Y cuando esa vida se construye con Jesucristo en el centro, la única pregunta que vale la pena es: ¿podemos ayudarnos mutuamente a acercarnos más a Cristo y construir juntos la vida que Dios desea para nosotros?
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