Para muchas personas, conocer el interior de un templo de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es una experiencia algo lejana. Quizá viven a cientos o miles de kilómetros del templo más cercano, nunca han tenido la oportunidad de participar en una jornada de puertas abiertas o simplemente sienten curiosidad por saber qué hay detrás de esas paredes.
Ahora, una nueva experiencia en la Manzana del Templo, en Salt Lake City, Utah, ofrece una manera diferente de acercarse a esa realidad. Se trata de la visita guiada «Dentro de un templo», una experiencia que permite conocer, a través de réplicas a tamaño real, algunas de las principales salas que forman parte de un templo de los Santos de los Últimos Días.
Y lo interesante es que no hace falta ser miembro de la Iglesia ni tener experiencia previa con los templos para disfrutarla.
Una forma de conocer un templo sin tener que entrar en uno

Gracias es esta nueva experiencia de la Manzana del Templo, en lugar de esperar a que un templo sea construido o renovado y abra sus puertas temporalmente, los visitantes pueden acercarse durante todo el año a una recreación especialmente preparada para explicar cómo son estos edificios y cuál es su propósito.
La visita dura aproximadamente 30 minutos y se realiza en el Centro de Visitantes de la Manzana del Templo. A lo largo del recorrido, los visitantes pasan por réplicas a tamaño real de diferentes espacios, entre ellos un área de recepción, un bautisterio, una sala de instrucción, un salón celestial y un salón de sellamiento.
Las habitaciones no son espacios consagrados ni forman parte de un templo en funcionamiento. Son recreaciones diseñadas para que cualquier persona pueda observarlas, hacer preguntas y comprender mejor lo que representan.
Para alguien que nunca ha estado dentro de un templo, esta experiencia puede ser especialmente interesante porque permite poner imágenes concretas a algo que quizá hasta ese momento solo había visto desde fuera.
El salón celestial: el mejor momento del recorrido

Aunque todo el recorrido tiene un propósito educativo, hay una parte que destaca especialmente: la réplica de la sala celestial.
Antes de entrar, el guía explica que esa será la única habitación en la que dejará de dar instrucciones y permitirá que los visitantes simplemente observen el espacio y presten atención a lo que sienten.
El salón está diseñado para transmitir tranquilidad. La luz, los vitrales y la decoración crean un ambiente diferente al de las otras áreas del recorrido.
Para los miembros de la Iglesia que ya conocen un templo, puede ser un espacio familiar. Pero para alguien que nunca ha entrado en uno, probablemente sea el momento en que la experiencia comience a adquirir un significado más personal.
El salón celestial representa simbólicamente la presencia de Dios y, dentro de los templos, es un lugar donde los miembros pueden meditar, orar y permanecer en silencio.
En la recreación de la Manzana del Templo, sin embargo, pueden entrar personas de todas las edades incluso los niños, y eso es precisamente una de las cosas más bonitas de esta propuesta.
Mucho más que arquitectura

Uno de los riesgos al hablar de una experiencia como esta es reducirla a sus elementos visuales. Después de todo, las réplicas son llamativas y permiten apreciar detalles arquitectónicos que normalmente no están disponibles para el público. Pero el propósito de un templo va mucho más allá de su diseño.
Para los Santos de los Últimos Días, los templos son lugares de adoración en los que se realizan ordenanzas sagradas y se hacen promesas con Dios. Por eso, comprender un templo significa también comprender algo de la manera en que los miembros de la Iglesia entienden su relación con Jesucristo, la familia y Dios.
La visita «Dentro de un templo» puede servir precisamente como punto de partida para esa conversación.
Alguien puede entrar por simple curiosidad y salir con una mejor idea de por qué los templos ocupan un lugar tan importante en la fe de millones de personas.
Y eso es uno de los mayores aciertos de la experiencia: no exige que el visitante llegue sabiendo qué pensar. Primero le permite mirar, preguntar y aprender.
Conocer un templo sin viajar hasta allí

Para quienes alguna vez han sentido curiosidad por saber cómo es un templo por dentro, pero nunca han tenido la oportunidad de visitarlo, la experiencia de la Manzana del Templo ofrece algo que antes era mucho más difícil de encontrar.
No es necesario esperar a una jornada de puertas abiertas ni viajar hasta el templo más cercano. En Salt Lake City existe ahora un espacio donde las personas pueden recorrer réplicas a tamaño real, conocer el significado de cada habitación y hacer preguntas en un ambiente abierto al público.
Y aunque la experiencia se encuentra físicamente en Utah, su significado puede llegar mucho más lejos.
Porque quizá para algunas personas el viaje a la Manzana del Templo sea precisamente el primer paso para entender que un templo no es simplemente un edificio con una arquitectura impresionante, sino un lugar que para los Santos de los Últimos Días representa paz, convenios, familia y una búsqueda de acercarse más a Jesucristo.
Para quien nunca ha estado dentro de uno, esta experiencia puede ser una manera sencilla de comenzar a conocerlo.
Sin necesidad de esperar a que el templo de su ciudad abra sus puertas. Sin tener que imaginar cómo es por dentro. Y, para muchos, sin tener que viajar miles de kilómetros para descubrirlo.
Fuente: LDSLiving
