Después de permanecer cerrado durante más de tres años para una renovación profunda, el Templo de San Diego, California, está listo para volver a abrir sus puertas como una casa del Señor.

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha anunciado que el presidente D. Todd Christofferson, segundo consejero de la Primera Presidencia, presidirá la rededicación del templo el domingo 23 de agosto de 2026.

La ceremonia marcará una nueva etapa para uno de los templos más reconocibles de California, originalmente dedicado en 1993 por el presidente Gordon B. Hinckley.

Una renovación que comenzó en 2023

El salón celestial del Templo de San Diego, California. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

El Templo de San Diego cerró sus puertas en julio de 2023 para someterse a una renovación extensa. En aquel momento, la Iglesia explicó que el edificio, que ya tenía tres décadas de funcionamiento, necesitaba importantes mejoras para continuar sirviendo a los miembros de la región.

Durante los trabajos se realizaron cambios tanto en el exterior como en el interior. El exterior fue repintado y se renovaron los jardines, mientras que el interior fue reorganizado para mejorar la accesibilidad y la experiencia de quienes asisten al templo.

También se actualizaron los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado, además de realizarse mejoras en el techo. La renovación incluyó nuevos elementos de vidrio artístico, alfombras, iluminación y mobiliario.

Incluso se modificó el antiguo espacio de cafetería. El área fue retirada y reutilizada como sala de espera para las personas que acuden a bodas.

La renovación no buscó simplemente darle una apariencia nueva al edificio. El objetivo fue preparar el templo para continuar cumpliendo su propósito durante las próximas décadas.

Un templo con una arquitectura única

El salón celestial dentro del Templo de San Diego, California. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

El Templo de San Diego ocupa un lugar particularmente reconocible dentro del paisaje del sur de California.

El edificio tiene cuatro niveles, una altura de aproximadamente 51,5 metros hasta la parte superior de la aguja y una superficie de construcción de unos 5,388 metros cuadrados.

Una de sus características más llamativas son sus 10 agujas, una configuración arquitectónica que lo distingue de otros templos de la Iglesia.

En la aguja situada al este se encuentra una estatua del ángel Moroni, una figura que tradicionalmente ha formado parte de muchos templos de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

El templo está ubicado en 7474 Charmant Drive, San Diego, California, en la zona norte de la ciudad, cerca de La Jolla.

Su ubicación también hace que sea especialmente visible para quienes circulan por la Interestatal 5, una de las principales carreteras de la región.

De nuevo abierto después de una jornada de puertas abiertas

El presidente D. Todd Christofferson, sonríe durante una visita con Su Excelencia Miloslav Stašek, embajador de la República Checa. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Antes de su rededicación, el público tuvo la oportunidad de conocer el templo renovado.

La jornada de puertas abiertas para el público se realizó del 18 de junio al 11 de julio de 2026, con excepción de los domingos. Durante este período, miles de personas pudieron recorrer el edificio y conocer sus diferentes espacios.

Las jornadas de puertas abiertas son una oportunidad especial porque permiten que personas que no son miembros de la Iglesia entren al templo antes de que vuelva a ser dedicado.

Después de la dedicación, el acceso al interior del templo queda reservado para los miembros de la Iglesia que cumplen con los requisitos establecidos para participar en la adoración en el templo.

Un templo que originalmente fue dedicado en 1993

El presidente D. Todd Christofferson saluda al élder I. Raymond Egbo y a su esposa, Comfort, en el Templo de Yorba Linda, California, antes de su dedicación. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

El Templo de San Diego no es un templo nuevo. Su historia se remonta a la década de 1980.

Fue anunciado el 7 de abril de 1984 y la ceremonia de la primera palada tuvo lugar el 27 de febrero de 1988. Finalmente, el presidente Gordon B. Hinckley lo dedicó en varias sesiones entre el 25 y el 30 de abril de 1993.

Cuando fue dedicado originalmente, era el 45.º templo construido por la Iglesia y atendía a unos 85.000 miembros de una extensa región que incluía partes del sur de California, Arizona y el norte de México.

Con el paso de los años se construyeron otros templos en la región, por lo que el distrito que atenderá ahora es más reducido. Según la información oficial de la Iglesia, el templo renovado prestará servicio a aproximadamente 50,000 miembros del condado de San Diego, el sur del condado de Riverside y zonas que se extienden hacia Yuma, Arizona.

¿Qué significa rededicar un templo?

El presidente D. Todd Christofferson se reúne con miembros de la Iglesia fuera del Templo de Yorba Linda, California, después de su dedicación. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

La rededicación tiene un significado especial para los Santos de los Últimos Días.

Cuando un templo nuevo es terminado, se dedica como una «casa del Señor». Cuando un templo que ya había sido dedicado pasa por una renovación importante, puede volver a dedicarse antes de comenzar nuevamente su funcionamiento habitual.

La Iglesia explica que los templos son diferentes de las capillas o centros de reuniones. Mientras que los centros de reuniones son lugares donde los miembros y amigos de la Iglesia se congregan para los servicios de adoración dominicales, los templos son lugares destinados a ordenanzas y convenios sagrados.

En ellos, los Santos de los Últimos Días buscan acercarse más a Jesucristo, hacer convenios con Dios y participar en ordenanzas que, según sus creencias, tienen importancia tanto para las personas vivas como para sus antepasados fallecidos.

Por eso, la renovación de un templo no representa simplemente la remodelación de un edificio. Para los miembros que lo utilizan, significa recuperar un lugar importante de adoración y servicio.

«El templo es el lugar más sagrado de la tierra»

El Templo de San Diego, California, de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Durante la jornada de puertas abiertas de junio, el élder Neil L. Andersen, del Cuórum de los Doce Apóstoles, destacó el significado espiritual que tiene el templo para los Santos de los Últimos Días.

«El templo es el lugar más sagrado de la tierra para nosotros como miembros de la Iglesia».

La frase resume por qué la rededicación de San Diego tiene un significado que va mucho más allá de una renovación arquitectónica.

Para los miembros de la Iglesia de la región, el templo representa un lugar donde pueden dejar de lado por un momento el ritmo cotidiano y concentrarse en Jesucristo, sus enseñanzas y los convenios que han hecho con Dios.

El 23 de agosto comenzará una nueva etapa

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Familia frente al templo de San Diego, California. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

La rededicación del Templo de San Diego está programada para el domingo 23 de agosto de 2026. La ceremonia comenzará a las 11:00 a. m., con una retransmisión programada para las 2:00 p. m.

La ceremonia estará presidida por el presidente D. Todd Christofferson, quien ya ha participado en otras dedicaciones de templos en California durante 2026. En junio, por ejemplo, dedicó el Templo de Yorba Linda, donde enseñó sobre la relación entre los templos y Jesucristo.

Con la rededicación de San Diego, los Santos de los Últimos Días de la región podrán volver a utilizar una casa del Señor que ha formado parte de la historia de la Iglesia en el sur de California durante más de tres décadas.

El edificio conservará su característica silueta de múltiples agujas, pero detrás de su renovada apariencia habrá algo todavía más importante para quienes lo consideran un lugar sagrado: la oportunidad de volver a entrar, adorar y hacer convenios en la casa del Señor.

Fuente: newsroom.churchofjesuschrist.org

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