Durante su misión, Jaylon Vickers enfrentó una decisión que le resultó muy difícil: quería regresar a casa. No era porque la misión fuera demasiado difícil ni porque hubiera perdido el deseo de servir. El motivo de su decisión era mucho más personal.
Mientras él estaba lejos, su familia atravesaba momentos complicados y sentía que debía volver para estar con ellos y ayudar a mantenerlos unidos. En medio de esa preocupación, Jaylon habló con su presidente de misión, quien con el tiempo se convirtió en uno de sus grandes mentores.
«No sé qué hacer», le expresó. «¿Debería irme? ¿Debería volver a casa?»
La respuesta que recibió lo llevó a tomar una decisión que, años después, sigue considerando una de las más importantes de su vida.
Su presidente de misión le aconsejó que se quedara y le explicó que hacerlo podría ser una de las mejores cosas no solo para la familia que tenía en ese momento, sino también para la familia que algún día tendría.
En ese momento, Jaylon no comprendió completamente lo que su presidente intentaba explicarle, hasta que tiempo después lo hizo.
La familia que todavía no conocía

Jaylon compartió un video en su cuenta de Instagram contando su historia y explicó que, luego del consejo de su presidente, decidió quedarse en la misión y continuar sirviendo. Con el paso del tiempo, esa decisión comenzó a adquirir un significado que nunca habría imaginado. Durante su misión conoció a quien más tarde se convertiría en su esposa.
Entonces comprendió algo que su presidente de misión había tratado de ayudarle a ver: la familia de la que le había hablado todavía no existía en su vida, pero estaba por llegar.
«Conocí a mi esposa en esa misión», explicó Jaylon al recordar lo ocurrido.
Años después, mientras mira a su esposa y a sus tres hijos, piensa con frecuencia en aquella decisión de permanecer en la misión. En la actualidad, la familia que ahora ha formado es una parte central de su vida.
«Lo que sentí como si estuviera abandonando a las personas que amaba terminó siendo lo que me dio a las personas que más amo», compartió.
Hoy, agradece profundamente haber decidido quedarse en la misión.
Una misión que le enseñó a acercarse más a Jesucristo

Jaylon también asegura que permanecer en la misión le permitió vivir experiencias que transformaron su vida. A pesar de las dificultades que enfrentó, aprendió lecciones importantes y desarrolló una relación más cercana con Jesucristo.
«Una de las mejores decisiones que he tomado en toda mi vida fue quedarme en la misión, aprender las lecciones y acercarme más a mi Salvador Jesucristo», expresó.
Con el tiempo, llegó a sentir que el Salvador caminaba a su lado durante cada etapa del camino.
Para él, las bendiciones y experiencias de la misión fueron mucho más allá de los dos años de servicio. Las personas que conoció, las lecciones que aprendió y la fe que desarrolló siguieron influyendo en las decisiones que tomaría después.
Su misión, explica, cambió el rumbo de su vida.
Los momentos difíciles también pueden ayudarnos a crecer

Al compartir su experiencia, Jaylon no pretende decir que las decisiones difíciles sean sencillas ni que siempre podamos comprender de inmediato por qué estamos atravesando ciertas pruebas.
De hecho, durante aquel momento en la misión, regresar a casa parecía tener mucho sentido para él. Amaba a su familia y sentía una gran responsabilidad por lo que estaba ocurriendo. Sin embargo, con el paso del tiempo pudo ver su situación desde una perspectiva diferente.
«Cuando pasas por momentos difíciles y tienes desafíos, no están hechos para que huyas de ellos o para que te alejes», reflexionó.
Según explicó, muchas de las experiencias más difíciles de la vida pueden convertirse en oportunidades para crecer, aprender y acercarnos más al Salvador.
No significa que debamos ignorar los problemas o permanecer en situaciones que requieran ayuda. Pero, en su caso, decidió confiar en el consejo que recibió, buscar la guía de Dios y continuar adelante aun cuando no podía ver con claridad lo que le esperaba.
«Creo que realmente [los desafíos] están hechos para que crezcas, aprendas y, en última instancia, te acerques más a tu Salvador», señaló.
«Permite que los momentos difíciles te fortalezcan»

Hoy, Jaylon mira hacia atrás y reconoce que, aunque su decisión de quedarse en la misión no resolvió mágicamente todos sus problemas ni le permitió conocer de inmediato el futuro que le esperaba, sí le dio la oportunidad de seguir creciendo y confiar en Dios paso a paso.
Con el tiempo, conoció a su esposa, formó una familia y descubrió que aquel consejo de su presidente de misión había marcado un antes y un después en su vida.
Así como él, a veces queremos alejarnos o escapar de aquello que nos resulta difícil porque sentimos que el peso que llevamos es demasiado grande, pero la historia de Jaylon nos enseña que las experiencias que más nos desafían también pueden ayudarnos a convertirnos en la persona que Dios desea que lleguemos a ser.
«Permite que los momentos difíciles te fortalezcan y te moldeen en la persona que Dios necesita que seas», concluyó Jaylon.
Para él, quedarse en la misión fue una decisión difícil, pero años más tarde, al mirar a su esposa y a sus tres hijos, puede ver que, en ocasiones, Dios nos pide confiar incluso cuando todavía no comprendemos completamente Su plan.
