Lo que normalmente es uno de los momentos más esperados para una familia de misioneros se convirtió en una despedida profundamente conmovedora en Tonga.

El élder Peiholani Kaumāvae Vave, un joven de Tonga que servía como misionero de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Ghana, falleció mientras cumplía su servicio misional. Semanas después, sus restos finalmente regresaron a su tierra natal.

Pero esta vez no hubo un joven misionero cruzando las puertas del aeropuerto para abrazar a su familia, sino que regresó en un ataúd.

Su historia ha conmovido a miembros de la Iglesia en Ghana, Tonga y otros lugares del mundo, mientras familiares, amigos, compañeros misioneros y personas que nunca llegaron a conocerlo han compartido mensajes de amor y consuelo.

Un joven de Tonga que decidió servir al Señor

Padres del élder Vave lloran su partida en un funeral dedicado a él. Imagen: Facebook (Siasi ʻo Sīsū Kalaisi ʻo e Kau Māʻoniʻoni ʻi he Ngaahi ʻAho Kimui Ní Tonga)

El élder Vave provenía del barrio ‘Utulau, en la estaca Ha’akame Tonga. Antes de servir como misionero, había estudiado carpintería y disfrutaba de actividades como la pesca y el voleibol.

Quienes lo conocieron lo recordaron como un amigo cercano, una persona alegre y alguien cuya vida dejó una huella en quienes estuvieron a su alrededor. Sin embargo, para su familia, una de las decisiones más significativas de su vida fue haber elegido servir como misionero de la Iglesia de Jesucristo.

Fue llamado a servir en la Misión Accra Oeste de Ghana, donde llegó a conocer y servir a miembros de diferentes comunidades. De acuerdo con los homenajes compartidos posteriormente, muchas personas en Ghana recordaron su bondad, su personalidad alegre y su deseo de servir.

Sus últimos días en Ghana

Miembros y seres queridos participan en el funeral del élder Vave. Imagen: Facebook (Siasi ʻo Sīsū Kalaisi ʻo e Kau Māʻoniʻoni ʻi he Ngaahi ʻAho Kimui Ní Tonga)

La causa y las circunstancias específicas de su fallecimiento no se han dado a conocer públicamente.

Sí se sabe que el élder Vave falleció en Ghana el 24 de julio de 2026. En publicaciones compartidas durante sus últimos días, se pudo ver a otro misionero, el élder Hausia, permaneciendo junto a él en el hospital y brindándole consuelo, una imagen que conmovió a muchos.

Un familiar del élder Vave expresó posteriormente su gratitud hacia el compañero que permaneció a su lado. Para muchos, aquel gesto reflejó la profunda hermandad que puede surgir entre los misioneros mientras sirven lejos de sus hogares y familias.

Servicio conmemorativo por la partida del élder Vave. Imagen: Facebook (Siasi ʻo Sīsū Kalaisi ʻo e Kau Māʻoniʻoni ʻi he Ngaahi ʻAho Kimui Ní Tonga)

El 5 de agosto, el presidente y la hermana Campbell se reunieron con los misioneros que habían conocido al élder Vave para realizar un servicio conmemorativo. Allí compartieron recuerdos sobre él y hablaron acerca del plan de salvación, buscando consuelo en las promesas del evangelio de Jesucristo.

Robyn Campbell describió aquella reunión como un momento doloroso, pero también reconfortante y sanador. En una de las reflexiones compartidas tras su fallecimiento, escribió:

«Me gusta imaginar que el élder Vave nunca se quitó su etiqueta de misionero. Simplemente recibió una reasignación celestial».

Finalmente regresó a Tonga

Misioneros y líderes locales reciben al élder Vave en su ataúd. Imagen: Facebook (Siasi ʻo Sīsū Kalaisi ʻo e Kau Māʻoniʻoni ʻi he Ngaahi ʻAho Kimui Ní Tonga)

Los restos del élder Vave llegaron a Tonga el 1 de septiembre, casi seis semanas después de su fallecimiento. A su llegada, líderes locales y misioneros estuvieron presentes para recibirlo y acompañarlo en su último viaje hasta su hogar.

Normalmente, cuando un misionero termina su servicio, sus padres, hermanos y seres queridos lo esperan para recibirlo con abrazos y alegría. Es el final de años de separación y el comienzo de una nueva etapa. Pero el regreso del élder Vave fue diferente.

Una persona que se encontró con la procesión mientras regresaba del trabajo compartió una reflexión que posteriormente se difundió ampliamente en redes sociales:

«El élder Vave está regresando a casa, pero no abrazará a su familia».

Asistentes al funeral del élder Vave lloran su partida. Imagen: Facebook (Siasi ʻo Sīsū Kalaisi ʻo e Kau Māʻoniʻoni ʻi he Ngaahi ʻAho Kimui Ní Tonga)

También pensó en otro detalle profundamente simbólico: la placa misional.

Al terminar su servicio, los misioneros son relevados de su llamamiento y dejan de usar la placa que llevaron durante su misión. Sin embargo, en el caso del élder Vave, quienes lo homenajearon expresaron su deseo de recordarlo siempre con el título con el que sirvió al Señor.

Sería sepultado conservando su placa misional y, para quienes lo conocieron, seguiría siendo el élder Vave.

«Su misión continúa al otro lado del velo»

Hermana Misa con una rreglo de flores para el funeral del élder Vave. Iamgen: Facebook de la Misión Tonga Nuku’alofa

Tras conocerse la noticia, los mensajes de condolencias llegaron desde diferentes lugares. Algunas personas recordaron la tristeza que sintieron al pensar en una familia que esperaba el regreso de su hijo, pero que tuvo que despedirlo de una manera que nadie hubiera imaginado.

Una madre compartió que su propio hijo estaba sirviendo en Ghana, aunque en otra misión, y dijo que conocer la historia del élder Vave había roto su corazón. Otra madre recordó el fallecimiento de su propio hijo mientras servía como misionero años atrás en Papúa Nueva Guinea.

También hubo numerosos mensajes de antiguos misioneros y miembros de la Iglesia que invitaron a orar por su familia, sus amigos y quienes sirvieron junto a él. Entre los homenajes se repitió un mensaje de esperanza que muchos Santos de los Últimos Días atesoran:

«Su misión continúa al otro lado del velo».

La muerte de un hijo, un hermano o un amigo deja un vacío real, pero para quienes creen en Jesucristo y en la vida después de la muerte, también existe la esperanza de que la muerte no representa el final de la existencia.

Una despedida unida por la música y la fe

Misioneros de la Misión Tonga Nuku’alofa en el funeral del élder Vave. Imageb: Facebook (Siasi ʻo Sīsū Kalaisi ʻo e Kau Māʻoniʻoni ʻi he Ngaahi ʻAho Kimui Ní Tonga)

Antes de que sus restos salieran de Ghana, otros misioneros tonganos le rindieron homenaje mediante la música.

Cantaron el himno «Jesus Is the Way» («La senda es Jesús», en español), una canción que se había convertido en una parte querida de sus reuniones y que el élder Vave también había escuchado y cantado junto a ellos. El mismo himno volvió a sonar durante su funeral en Tonga.

Su funeral se realizó el 2 de septiembre. Familiares, líderes y misioneros se reunieron para recordar su vida y rendirle homenaje. Durante el servicio, su hermano mayor compartió una breve biografía sobre su vida, recordando su formación, sus intereses y su decisión de servir a Jesucristo.

El presidente Langi de la Misión Tonga Nuku’alofa asiste al funeral del élder Vave. Imagen Facebook (Siasi ʻo Sīsū Kalaisi ʻo e Kau Māʻoniʻoni ʻi he Ngaahi ʻAho Kimui Ní Tonga)

El presidente Langi de la Misión Tonga Nuku’alofa también habló durante la ceremonia y recordó una pregunta compartida por el presidente Russell M. Nelson:

«¿A quién o a qué entregaré mi vida?»

Según expresó, el élder Vave había tomado una decisión clara: entregar su vida al Señor y a Su obra. El homenaje conmemorativo de la Iglesia en Tonga concluyó con unas palabras que resumen el sentimiento de muchos de quienes hoy lloran su partida:

«Bien hecho, siervo bueno y fiel».

Una misión y una vida que serán recordadas

Misioneros de la Misión Tonga Nuku’alofa en el funeral del élder Vave. Imagen: Facebook (Siasi ʻo Sīsū Kalaisi ʻo e Kau Māʻoniʻoni ʻi he Ngaahi ʻAho Kimui Ní Tonga)

La historia del élder Peiholani Kaumāvae Vave ha unido en el duelo a personas separadas por miles de kilómetros. Desde su familia y amigos en Tonga hasta los miembros y misioneros que lo conocieron en Ghana, muchos han compartido recuerdos de un joven que decidió dedicar su vida al servicio de Jesucristo.

Aunque su regreso a casa no fue el que su familia esperaba, para ellos y para muchos de quienes han compartido su historia, el élder Vave sigue siendo un misionero de Jesucristo tal como lo fue en este mundo hasta el último día de su vida.

Su servicio terrenal como misionero terminó de una manera inesperada y dolorosa. Sin embargo, quienes lo amaron encuentran consuelo en las promesas de Jesucristo y en la esperanza de que las familias pueden volver a reunirse.

Mientras Tonga despide a uno de sus hijos y Ghana recuerda a un joven que llegó desde otro país para servir, permanece el recuerdo de una vida dedicada a hacer el bien. La misión del élder Vave no terminó con su fallecimiento, aún continúa.

Fuentes: LDSDaily, Kaniva Tonga

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