La victoria de BYU sobre Colorado State por 41-23 el sábado 19 de septiembre dejó una escena que fue más allá del terreno de juego. Antes y durante el encuentro disputado en el Canvas Stadium de Fort Collins, Colorado, un grupo de aficionados de la sección estudiantil entonó cánticos despectivos dirigidos contra BYU y los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
La situación llevó a Colorado State University (CSU) a emitir una disculpa pública durante el partido y a señalar que ese tipo de expresiones no representa los valores de la institución.
El incidente volvió a poner sobre la mesa un problema que BYU ha enfrentado en algunos partidos como visitante durante los últimos años: expresiones ofensivas relacionadas con la religión de sus estudiantes, aficionados y de la institución que patrocina la universidad.
“Burlarse de la fe de nadie no tiene cabida”

Mientras el partido estaba en desarrollo, Colorado State publicó un comunicado en el que se disculpó directamente con BYU, sus estudiantes-atletas, aficionados y los miembros de la Iglesia.
“Burlarse de la fe de nadie no tiene cabida en la CSU. Va en contra de los valores de nuestra comunidad y de lo que somos. Los jugadores, entrenadores y aficionados de BYU merecían algo mejor. Estamos abordando este asunto con nuestros estudiantes”, señaló la universidad.
La declaración fue clara en un punto: la universidad presentó los cánticos como un comportamiento contrario a los valores que busca promover dentro de su comunidad.
Los cánticos procedieron principalmente de la sección estudiantil y se escucharon en el contexto del partido entre los Rams y los Cougars. La disculpa llegó mientras BYU construía una amplia ventaja en el marcador.
BYU ganó con autoridad en la cancha

En el terreno deportivo, el encuentro tuvo un desarrollo muy diferente al ambiente generado por algunos aficionados. El equipo de BYU, que ocupaba el puesto N° 11 del país al comenzar el encuentro, derrotó a Colorado State por 41-23 y mejoró su récord a 3-0 en la temporada.
Uno de los protagonistas fue el corredor LJ Martin, quien terminó con 176 yardas por tierra y tres touchdowns. BYU acumuló 559 yardas totales de ofensiva y llegó a tener una ventaja de 38-7 durante el tercer cuarto.
El partido, además, tuvo un retraso de aproximadamente 45 minutos debido al clima antes de comenzar, pero una vez que inició, BYU tomó rápidamente el control.
Sin embargo, después del encuentro, las preguntas no se limitaron al desempeño deportivo. El entrenador de BYU, Kalani Sitake, fue consultado sobre los cánticos y sobre si habían servido como motivación adicional para sus jugadores. Su respuesta fue particularmente mesurada.
“No vamos a juzgar a toda la afición por unos pocos”

El entrenador Sitake reconoció que los jugadores habían escuchado los cánticos, pero evitó convertir el comportamiento de un grupo en una descripción de todos los aficionados de Colorado State.
“Creo que los cánticos son principalmente de una minoría de personas y aficionados”, explicó. “Hay aficionados increíbles aquí en Fort Collins, así que no me preocupa demasiado”.
El entrenador añadió que sus jugadores estaban concentrados en competir independientemente de lo que ocurriera desde las gradas.
“Los chicos están motivados para jugar al fútbol americano, pase lo que pase. No vamos a juzgar a toda la afición por unos pocos”, dijo.
Su reacción marcó una diferencia importante entre condenar un comportamiento y señalar a toda una comunidad. La propia universidad había establecido esa distinción al disculparse por lo ocurrido y comprometerse a abordar el asunto con sus estudiantes.
Para LJ Martin, la motivación estaba dentro del equipo
LJ Martin, una de las figuras principales de la victoria de BYU, también fue preguntado por el ambiente. El corredor explicó que el ruido de las gradas no constituía una motivación adicional para el equipo.
“Nos motivamos a nosotros mismos”, dijo Martin.
Después agregó que escuchar al público podía hacer que la experiencia fuera más intensa, especialmente cuando un equipo consigue cambiar el ambiente del estadio con su desempeño.
Martin terminó la noche con una de las actuaciones individuales más destacadas de la temporada de BYU, con 176 yardas y tres touchdowns.
No es la primera vez que ocurre algo similar

La razón por la que este suceso ha recibido tanta atención es que no se trata de un caso único.
En septiembre de 2025, la Universidad de Colorado recibió una multa de 50.000 dólares después de que aficionados utilizaran insultos y expresiones relacionadas con la religión contra BYU durante un partido. El comisionado de la Big 12, Brett Yormark, condenó entonces los cánticos y anunció la sanción.
También se produjo un episodio similar en Cincinnati en noviembre, cuando la dirección deportiva de esa universidad se disculpó con BYU y con La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días después de cánticos ofensivos de aficionados durante un partido contra los Cougars.
La situación ha provocado que los cánticos contra los Santos de los Últimos Días aparezcan como tema de discusión en algunos encuentros de BYU como visitante. En esta ocasión, sin embargo, Colorado State respondió rápidamente con una disculpa pública.
El desenlace después de los ataques

Dejando de lado ese episodio, la noche terminó con BYU despidiéndose de Fort Collins con una contundente victoria de 41-23, ascendiendo así al puesto N° 9 en las principales encuestas nacionales.
La reacción del entrenador Sitake añadió otro elemento a la historia. En lugar de extender el conflicto a todos los aficionados, el entrenador reconoció que muchos seguidores de Colorado State habían mostrado una actitud positiva y pidió no atribuir a toda la comunidad las acciones de unos pocos.
En un escenario deportivo donde las rivalidades suelen generar emociones intensas, este encuentro deportivo dejó también una conversación sobre los límites de esa rivalidad.
Competir, animar a un equipo y celebrar una victoria forman parte del deporte, pero atacar la fe de una persona es otra cosa. Y en esta ocasión afortunadamente, la propia universidad anfitriona fue la primera en reconocerlo.
Fuentes: The Athletic, CBS News
