La inteligencia artificial está cambiando la manera en que las personas trabajan, buscan información y toman decisiones, y las universidades también enfrentan el desafío de preparar a sus estudiantes para este nuevo escenario. En ese contexto, docentes de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) participaron en Lima en una capacitación especializada impartida por expertos de Brigham Young University (BYU).
La actividad se realizó los días 8 y 9 de septiembre de 2026, en los laboratorios de la Facultad de Ciencias Contables de la UNMSM, y tuvo como ejes principales el diseño inverso, la inteligencia artificial y el desarrollo del juicio profesional.
La capacitación buscó ayudar a los docentes a reflexionar sobre cómo debe evolucionar la enseñanza universitaria ante la rápida incorporación de herramientas de inteligencia artificial en el ámbito profesional.
Un mundo donde la IA ya es parte del trabajo

El taller, denominado “Diseño inverso para la era de la IA: preparando a los estudiantes para el desempeño profesional”, planteó una pregunta fundamental para la educación actual: ¿qué necesitan aprender los estudiantes para desenvolverse adecuadamente en un entorno profesional donde la inteligencia artificial tendrá cada vez mayor presencia?
Para responderla, los especialistas de BYU presentaron el enfoque conocido como diseño inverso. En lugar de comenzar pensando únicamente en los contenidos que debe cubrir un curso, esta metodología parte de las competencias que los estudiantes necesitarán cuando ingresen al mundo profesional.
A partir de esas capacidades se diseñan posteriormente los objetivos, las actividades y las experiencias de aprendizaje que permitirán desarrollarlas.
La idea adquiere especial importancia con la llegada de la inteligencia artificial, porque muchas tareas que antes requerían tiempo y esfuerzo humano ahora pueden realizarse, al menos parcialmente, mediante herramientas digitales.
Esto significa que la universidad no solo debe enseñar a utilizar estas tecnologías, sino también preparar a los estudiantes para evaluar sus resultados, detectar errores, analizar información y tomar decisiones responsables.
La inteligencia artificial no reemplaza el criterio profesional

Uno de los aspectos centrales de la capacitación fue precisamente la necesidad de mantener el juicio profesional como una parte fundamental de la formación universitaria.
La inteligencia artificial puede generar respuestas, analizar grandes cantidades de información o ayudar a desarrollar determinados trabajos, pero sus resultados necesitan ser revisados y evaluados por personas capaces de comprender el contexto y asumir la responsabilidad de las decisiones tomadas.
Por ello, durante las jornadas se trabajó en cómo incorporar herramientas de IA al proceso educativo sin convertirlas en un sustituto del pensamiento crítico de estudiantes y docentes.
Los participantes realizaron ejercicios prácticos relacionados con el diseño curricular, la identificación de competencias profesionales y la creación de experiencias de aprendizaje vinculadas con situaciones reales que los futuros profesionales podrían enfrentar.
De esta manera, la tecnología se presentó como una herramienta que puede complementar la enseñanza, mientras que capacidades como el análisis, el criterio, la ética y la toma de decisiones continúan ocupando un lugar esencial.
Expertos de BYU compartieron su experiencia

La capacitación estuvo dirigida por los doctores Ken Plummer y Richard Swan, directores asociados del Centro de Enseñanza y Aprendizaje de BYU.
Ambos compartieron experiencias y herramientas relacionadas con la innovación educativa y con metodologías orientadas a preparar a los estudiantes para situaciones que encontrarán en su ejercicio profesional.
El enfoque no estuvo limitado al uso técnico de la inteligencia artificial. La propuesta buscó que los docentes analizaran cómo pueden diseñar cursos que permitan a los estudiantes aprender a utilizar estas tecnologías de manera responsable y, al mismo tiempo, desarrollar las capacidades que necesitan para cuestionar, interpretar y evaluar aquello que reciben de ellas.
En otras palabras, el desafío no consiste únicamente en enseñar a los estudiantes qué puede hacer la IA, sino también en ayudarles a comprender cuándo utilizarla, cómo evaluar sus resultados y qué decisiones deben seguir dependiendo de su propio criterio.
Una colaboración entre San Marcos y BYU

La actividad forma parte de una relación de cooperación académica entre la UNMSM y BYU que comenzó con un convenio suscrito en noviembre de 2025.
El acuerdo contó con la participación de la rectora de San Marcos, Dra. Jeri Ramón, y la vicepresidenta internacional de BYU, Dra. Renata Forste, y busca promover la cooperación académica, el intercambio de conocimientos y el desarrollo de iniciativas que contribuyan a la formación universitaria.
En esta ocasión, la coordinación de la capacitación estuvo a cargo de Francisco Zorrilla, miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y presidente de la Asociación de Egresados de San Marcos del Exterior.
También participaron la rectora Jeri Ramón y el decano de la Facultad de Ciencias Contables, Dr. Adrián Flores.
La iniciativa representa así un espacio de intercambio entre dos instituciones universitarias para abordar el desafío de formar profesionales preparados para trabajar junto con tecnologías que están transformando rápidamente diferentes industrias.
¿Qué significa esto para los estudiantes?

Aunque la capacitación estuvo dirigida a docentes, sus posibles efectos apuntan directamente a los estudiantes.
Un universitario que se prepara para ejercer una profesión en los próximos años probablemente encontrará herramientas de inteligencia artificial en su lugar de trabajo. Por ello, aprender únicamente contenidos técnicos puede no ser suficiente.
Será necesario saber formular preguntas, interpretar información, reconocer respuestas incorrectas, contrastar fuentes, identificar problemas y tomar decisiones teniendo en cuenta factores que una herramienta tecnológica no puede asumir por sí sola.
Ese es precisamente uno de los puntos que busca fortalecer el diseño inverso: comenzar por las habilidades que un profesional necesitará en la vida real y diseñar la enseñanza para que esas habilidades puedan desarrollarse.
La capacitación entre BYU y San Marcos pone así sobre la mesa una discusión que va mucho más allá de una nueva tecnología. La pregunta no es solamente cómo utilizar inteligencia artificial en las aulas, sino qué tipo de profesionales deben formar las universidades en una época en la que la IA ya forma parte de la vida cotidiana.
Educación, innovación y responsabilidad

Para La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, la educación y el desarrollo del conocimiento forman parte de una visión que busca contribuir al crecimiento de las personas y al bienestar de la sociedad.
Desde esa perspectiva, la colaboración académica entre San Marcos y BYU abre un espacio para compartir conocimientos y explorar nuevas formas de enseñanza frente a los cambios tecnológicos.
La capacitación realizada en Lima muestra que incorporar inteligencia artificial también implica enseñarles a utilizarlas con responsabilidad y desarrollar en ellos las capacidades necesarias para pensar por sí mismos.
En una época en la que una herramienta puede generar una respuesta en cuestión de segundos, el verdadero desafío educativo puede estar en formar personas capaces de detenerse, analizar esa respuesta, cuestionarla cuando sea necesario y tomar decisiones fundamentadas.
Ese equilibrio entre innovación tecnológica, conocimiento y criterio profesional fue uno de los principales temas abordados durante las jornadas de capacitación que reunieron a docentes de una de las universidades más importantes del Perú con especialistas de BYU.
Fuente: newsroom.churchofjesuschrist.org
