En estos últimos meses, somos testigos de las consecuencias por los desastres naturales que ocurren en cualquier momento y en cualquier lugar. Mucho antes de  estas terribles situaciones,  los líderes locales y generales de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días nos han aconsejado estar preparados temporal y espiritualmente.

El presidente Thomas S. Monson enseñó: “Nosotros, los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, debemos hacer frente a los peligros que nos rodean tanto a nosotros como a nuestras familias”.

 Preparemos las mochila de emergencia

Una buena oportunidad para organizarnos sería en la noche de hogar, el presidente Gordon B. Hinckley  enseñó: “El hogar es el fundamento de una vida recta y ningún otro medio puede ocupar su lugar ni cumplir sus funciones esenciales”.

La mochila de emergencia o la mochila de 72 horas es una mochila por cada miembro de la familia.  La mayoría de los elementos de la mochila de emergencia los tenemos en el hogar o son de fácil acceso. Además, muchos de los objetos son de uso compartido, como la linterna, las velas, el mapa, la radio.

A continuación un listado los artículos que deberían conformar nuestra mochila de emergencia sud:

-Botiquín de primeros auxilios y medicinas indispensables para la familia. Por ejemplo: Un inhalador si un familiar nuestro tiene asma.

– Artículos de higiene: Gel antibacterial, papel higiénico (2 unidades), toallas de mano y cara (4 unidades) y paños húmedos.

– Alimentos: Comida enlatada (2 unidades mínimo), paquetes de galletas de agua, agua embotellada sin gas (2 litros) y chocolate en barra (2 unidades).

– Abrigo: Mantas polares (2 unidades), pantuflas.

– Dinero: Monedas.

– Aceite consagrado.

– Escrituras.

– Documentos legales.

– Cargadores portátiles.

Si hay bebés o adultos mayores (tercera edad), debe incluirse productos específicos como biberones, papillas, latas de leche, pañales, medicinas y ropa de cambio.

Nuestros líderes también nos han aconsejado almacenar alimentos, agua y todo lo necesario para cualquier eventualidad. Este almacén debe ser considerado para sostener a nuestra familia y a otras personas más que lo necesiten.

Sigamos el consejo de nuestros líderes ya que ellos son los que reciben instrucción para nosotros en estos tiempos y seamos como aquellas novias prudentes de la Biblia que llenaron sus lámparas con aceite a tiempo.