Élder Holland responde: Mi matrimonio atraviesa por dificultades, ¿qué debo hacer?

Mantén el sentido del humor en tu matrimonio, porque no podrás sobrevivir sin él.

Tendrás que reírte de algunos de los problemas, algunas de tus reacciones y algunas de las reacciones de tu cónyuge.

Tendrás que ver el lado positivo de las cosas. Siempre intenté hacer eso con Pat y ella conmigo.

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Sin embargo, también, en el matrimonio, no hay nada provisional.

Tenemos que sentarnos, abrocharnos los cinturones de seguridad y entrar a la carretera. No tomes ninguna ruta de escape. No digas cada 20 minutos:

“¡Sí, supongo que ya no estoy tan emocionado por nuestro matrimonio como pensé que lo estaría! No es como me dijeron que sería”.

No es justo para nadie, no es justo para ti, no es justo para tu cónyuge y no es justo para Dios que sigas haciendo esa pregunta.

Hacemos esa pregunta una vez, en cierto modo, cuando tomamos la decisión de casarnos. Luego, nos esforzamos y nos mantenemos fieles a nuestros convenios eternos.

Es una verdad del evangelio que puedes construir el matrimonio que deseas. Esto es cuestión de albedrío.

No significa que no habrá días malos, porque si habrá. No significa que no habrá tristeza, dificultades, discusiones, algunos altibajos y cosas que no funcionarán. Así es la vida.

No quiero que nadie malinterprete lo que estoy diciendo. Me doy cuenta de que puede haber una situación violenta o abusiva que dé una razón legítima para dejar un matrimonio.

Cuando haya una excepción legítima, lo sabrás, tus líderes del sacerdocio lo sabrán y Dios lo sabrá.

Sin embargo, la regla es trabajar, orar, servir, amar, reír, perdonar y aguantar. Esa es la regla.

Es posible que tengas el matrimonio que desees. Esa es una verdad del evangelio.

Fuente: Facebook

Comentarios
Can I have the copy of this in english?
Jaime Liwanag
Keep a sense of humor in your marriage, because you can’t survive without it. You’re going to have to laugh at some of the problems and some of your reactions and some of your spouse’s reactions. You’re going to have to see the bright side of things. I’ve always tried to do that with Pat and she with me. But also, in marriage, there is nothing tentative. We must sit down, buckle up, and get on the road. Do not leave yourself an escape route. Don’t say every 20 minutes, “Well, I’m not as excited about this as I thought I’d be! This isn’t how they told me it would be.” It’s not fair to anybody—it’s not fair to you, it’s not fair to your spouse, it’s not fair to God—for you to keep asking that question. We ask it once, in a sense, when we make the decision to marry, and then we buckle down and stay true to our eternal covenants. It is a gospel truth that you can make the marriage you want. That’s the issue of agency. It doesn’t mean that bad days won’t come, because they will. It doesn’t mean there isn’t going to be sorrow and sadness and arguments, some highs and lows, and some things that don’t work out. That’s life. I would not want anyone to misinterpret what I’m saying—I realize there may be an abusive or violent situation giving a legitimate reason to get out of a marriage. When there is a legitimate exception, you’ll know, your priesthood leaders will know, and God will know. But the rule is, you work and pray and serve and love and laugh and forgive and hang in there. That’s the rule. You can make the marriage you want. That is a gospel truth.
sgutierrez

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