Esto es lo que debes hacer para que tu matrimonio fracase

matrimonio feliz

Estoy locamente enamorada de mi maravilloso esposo, Chad, y es muy común que yo lo presente a los demás como “mi novio”. No me disculpo por ello. 

La salud y vitalidad de nuestra relación no se debe a quiénes somos como personas, debido a que cada uno de nosotros somos personas imperfectas. Por el contrario, tiene todo que ver con las elecciones conscientes que ambos hemos hecho para:

  • Aplicar los consejos del Señor sobre el matrimonio, dado por medio de Sus profetas, como nuestra guía.
  • Observar y seguir el ejemplo de las parejas que hemos visto a nuestro alrededor y que obviamente encuentran gozo y satisfacción en sus matrimonios.
  • Y hacer de “nosotros” nuestra máxima prioridad.

Un consejo profético

proclamaciones

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El presidente Spencer W. Kimball fue el profeta de mi juventud y durante el surgimiento de mi testimonio personal. Lo amo y todavía confío en su consejo. Él y su dulce esposa, Camilla, tienen (sí, lo digo en tiempo presente) un hermoso matrimonio. Disfruté verlos juntos.

Cuando él hablaba sobre el matrimonio, yo escuchaba con atención. En su discurso titulado “Unidad en el matrimonio”, este amado profeta hizo esta promesa llena de esperanza:

“Existe una fórmula infalible, la cual garantiza a toda pareja un matrimonio feliz y eterno; pero al igual que en todas las fórmulas, no se deben eliminar, reducir ni limitar los ingredientes principales”.

“Una fórmula infalible… garantiza… a toda pareja… un matrimonio feliz y eterno”. 

¿Llamó esto tu atención? A mí sí. Y voy a compartir contigo esta fórmula para crear el tipo de matrimonio que soñaste cuando eras joven, y que ahora como adulta tienes el poder de crear. Es breve, simple y sin complicaciones; aunque, debido a que somos humanos, no siempre es fácil.

1. NO debe existir una actitud adecuada hacia el matrimonio

Esto es todo lo contrario a lo que el profeta nos dice:

“Debe existir una actitud adecuada hacia el matrimonio”

El matrimonio es el primer paso hacia la formación de una familia, que es la unidad central en el plan de Dios para nuestra felicidad tanto en esta vida como en las eternidades. Cuando esto se comprende, debería ayudarnos a tomar muy en serio esta sagrada institución y la elección de un compañero.

En esa “elección”, el presidente Kimball aconsejó:

“La persona debe tratar de seleccionar el cónyuge que alcance, hasta donde sea posible, el pináculo de la perfección en todos los aspectos que tengan importancia para ella como persona”.

Nadie va a cumplir con todos tus sueños, necesidades o expectativas. Si no crees eso, prepárate para una búsqueda muy larga o para tomarte una gran dosis de decepción. 

La lista de “cosas imprescindibles” en tu futuro esposo debería ser corta en comparación a tu lista de “sería fantástico que tuviera”. Y si es que lo olvidaste … ¡él también tiene una lista! Por lo tanto, asegúrate de trabajar en elementos “imprescindibles” que aparecen en su lista, ya que lo más probable es que él también los tenga en su lista.

2. NO debe abundar la generosidad 

Lo que el presidente Kimball dijo, demuestra que para tener un matrimonio feliz necesitamos exactamente lo opuesto.

“Debe abundar la generosidad olvidándose del “yo”, dirigiendo toda la vida familiar y lo que a ella corresponde hacia aquello que sea de beneficio para la misma, y subyugando así el egoísmo”.

A veces suele verse como un 50-50, 100-100, o como desees verlo, un buen matrimonio requiere mucho para dar. A veces das más y otras veces das menos.

En mi matrimonio, a veces es 40-60, luego 75-25, y cualquier otra combinación de porcentajes que te puedas imaginar. Pero, siempre y cuando ambos nos comuniquemos sobre nuestras necesidades, problemas y deseos, podemos ser pacientes con lo adicional que necesitemos hacer durante un tiempo porque sabemos que en el futuro todo será recíproco.

3. El cortejo y las expresiones de afecto, amabilidad y consideración NO deben continuar a fin de que el amor se mantenga vivo y crezca

Una de las razones por las que un matrimonio puede deteriorarse es por la falta de afecto y muestras de amor. El presidente Kimball aconsejó:

“El cortejo y las expresiones de afecto, amabilidad y consideración deben continuar a fin de que el amor se mantenga vivo y crezca”

(¡Esta es mi parte favorita!)

Cuando damos charlas sobre el matrimonio, usualmente usamos lo siguiente en una diapositiva:

“Un matrimonio exitoso…. se establece y mantiene sobre los principios de la fe, oración, arrepentimiento, perdón, respeto, amor, compasión, trabajo y actividades recreativas saludables”.*

*(Incluyendo, pero no limitado a: coqueteo, salir en citas, besos, pequeñas sorpresas, grandes sorpresas, sorpresas comestibles, sorpresas sedosas, pequeñas notas, tarjetas, mensajes de texto durante el día, llamadas telefónicas, compartir nuestros platos favoritos, partidos de fútbol, salir de compras y otras actividades divertidas de tipo ‘cortejo’ que le demuestran a la otra persona el amor que sientes por ella).

Reconocerás la primera parte de “La familia: una proclamación para el mundo”; aunque subrayé “y mantiene” porque de eso es de lo que estamos hablando aquí. El asterisco representa nuestra interpretación de “actividades recreativas saludables” cuando se trata de mantener un matrimonio vivo y divertido. Con un poco de ideas, ¡la lista se vuelve interminable!

En 1997 me desempeñaba como Presidenta de las Mujeres Jóvenes de estaca. Debido a esto,  en muchas ocasiones no asistía a nuestro barrio. Un domingo, entré en el estacionamiento de nuestro edificio un poco tarde al salir de otra reunión. Allí se encontraba la camioneta blanca y grande de Chad. Me emocioné de solo verla y saber que él estaba en casa.

Quería que supiera que había estado pensando en él, así que saqué mi lápiz labial y lo pasé por mis labios, luego me subí a la camioneta, agarré su espejo retrovisor, lo giré y le di un gran beso. 

Sabía que cuando él subiera a la camioneta y lo viera sonreiría, se sentiría amado y querido. Bueno, lo creas o no, aún después de 20 años, ¡ese beso todavía sigue en el espejo! ¡En serio! Aunque esa camioneta se ha lavado un millón de veces desde entonces, él ha dejado ese beso intacto.

El coqueteo NO debe continuar

relación

Sólo porque ya estés casada con tu cónyuge no significa que no debas mantener viva la llama.

En mi matrimonio, algunas de las otras cosas que hacemos son simples y sencillas… Al principio acompañaba a mi esposo al auto todas las mañanas cuando se iba al trabajo y le daba un beso de despedida y ahora que está jubilado, sigo haciendo el mismo ritual cuando sale de nuestra casa. 

Si estamos separados, nos llamamos o nos enviamos mensajes de texto varias veces durante el día. Nos damos al menos un abrazo largo todos los días (la ciencia ha demostrado que un abrazo de al menos 20 segundos libera la hormona oxitocina que hace que te sientas unido y confíes más en la persona que te abraza).

Buscamos actividades en las que podamos participar juntos. Las citas de los viernes por la noche son sagradas para nosotros. Cuando nuestra familia era pequeña, nos sentábamos en las bancas de la capilla, uno al lado del otro y sentábamos a nuestros hijos uno a cada lado.

Tenemos bromas internas, palabras clave o expresiones que nos gusta usar; esto nos da una manera de comunicarnos en privado y coquetear entre nosotros incluso en medio de la multitud. 

Lo que sea que hagas junto con tu cónyuge para mostrarse mutuamente que todavía se eligen y que todavía se causan mariposas en el estómago, haz más haz de ello. Si has dejado el hábito, empieza de nuevo hoy. No esperes a que tu cónyuge dé el primer paso.

4. NO se deben vivir plenamente los mandamientos del Señor

Mantenernos siempre en el camino del Señor nos ayudará a mantenernos unidos con un sólo propósito. Que sea nuestra meta llegar juntos a nuestro hogar eterno.

“A fin de ser realmente felices en el matrimonio debemos observar fiel y continuamente los mandamientos del Señor; nadie, ya sea soltero o casado, ha logrado ser feliz a menos que haya sido justo”.

La lista de mandamientos que se “deben hacer y no hacer” es una que cualquier niño podría guardar, pero no te dejes engañar por esa simplicidad. Nuestra obediencia a ellos beneficiarán nuestros matrimonios. 

¿Cómo así? Porque a medida que vivimos los mandamientos, comenzamos a desarrollar los atributos de Cristo que liman nuestras propias asperezas y pulen nuestras propias imperfecciones. Y cada uno de nosotros seremos un mejor cónyuge cuando nos esforzamos por ser mejores.

Un matrimonio feliz

Entonces, ahí lo tenemos, la fórmula del Señor para un matrimonio feliz y exitoso. Trabajamos duro para aplicar estas cosas en nuestra relación y, como es de esperarse, está funcionando. No solo nos amamos, sino que todavía estamos enamorados y felices de estar juntos. 

Esto también funcionará para ti. Pero, en caso de que sientas que tu situación o tu cónyuge sería una excepción a esto, permíteme terminar con las últimas palabras del presidente Kimball:

“Hermanos y hermanas, quisiera decirles que ésta es la palabra del Señor; es de suma importancia y no hay nadie que deba argumentar con Él. Él creó la tierra; Él creó la humanidad; Él conoce las condiciones; Él estableció el plan, y nosotros no somos lo suficientemente inteligentes ni listos para ser capaces de discutir con Él respecto a estas cosas tan importantes. Él sabe lo que es correcto y verdadero.

Les suplicamos que mediten en estas cosas; asegúrense de que su matrimonio marche en la forma debida; asegúrense de que su vida esté en orden, de que cumplen con su parte en el matrimonio de manera apropiada.”

¡Sí se puede! Coquetea, comparte, abraza, perdona, quiere y sé ferozmente leal al que elegiste para ser tu novio eterno. No solo hará feliz a tu esposo, sino que también te hará más feliz a ti.

Fuente: Latter-day Women 

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