Por favor, no me preguntes cuando voy a tener hijos

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Debido a que como pizza y papas fritas a menudo, nunca me sorprendo cuando alguien pregunta: “¿Vas a tener un hijo?”. Yo sólo respondo: “Lo siento, pero es sólo un bebé de comida”.

Sin embargo, con toda seriedad, me han preguntado una infinidad de veces cuándo es que mi esposo y yo vamos a tener hijos, y aunque no hay una mala intención detrás de la pregunta, eso me molesta. En primer lugar, eso no es asunto de nadie más que de mi esposo y mío, y en segundo lugar, ¿y si no pudiera tenerlos?

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No es asunto de nadie

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Hace varios años, mucho antes de que estuviera pensando en tener hijos, el Elder Neil L. Andersen dijo:

“Cuándo tener un hijo o cuántos hijos tener son decisiones privadas entre el esposo, la esposa y el Señor. Éstas son decisiones sagradas, decisiones que se deben tomar en sincera oración y realizarse con gran fe.”

Permítanme decirlo una vez más para quienes no lo entendieron: Esta es una decisión PRIVADA. El Elder no dijo: “La decisión de tener hijos es un asunto entre usted y su cónyuge, Dios, y la persona que conocieron en el barrio hace tres semanas.”

Es una decisión demasiado privada y debe ser tratada con respeto. Yo nunca pensaría en preguntarle a alguien: “¿Cuánto dinero ganas?”, sin embargo, por alguna razón, a veces pensamos que la pregunta “¿Cuándo vas a tener hijos?”, que es igual de privada, como algo que todos deberían preguntar.

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Similar a la declaración del Elder Andersen, el manual de la Iglesia instruye:

“La decisión con respecto a cuántos hijos tener y cuándo tenerlos es extremadamente íntima y privada y debe quedar entre los cónyuges y el Señor. Los miembros de la Iglesia no deben juzgarse unos a otros en este asunto.(énfasis agregado).

Me encanta esa última línea en particular; los miembros de la Iglesia no deben juzgar las decisiones de alguien con respecto a cuándo deben tener hijos o cuántos desean tener.

Eso también significa que no debemos juzgar a alguien que ha tomado la decisión de no tener hijos aún, y en el caso contrario, tampoco debemos juzgar a alguien que ha tomado la decisión de tener muchos hijos. A nosotros no nos corresponde juzgar.

Mi historia

divorcio

Antes de continuar, déjame contarte sobre el por qué este tema es tan importante para mí. 

Mi esposo y yo hemos estado casados ​​por tres años y medio. Durante todo este tiempo, hemos estado orando para que podamos saber cuándo comenzar nuestra familia. ¿Y adivina qué? Nunca nos hemos sentido como si fuera el momento adecuado. Nunca hemos tenido ningún tipo de impresión espiritual que nos diga que ya podemos empezar, o si quiera algún deseo por tener hijos.

Durante todo nuestro matrimonio, he tenido muchos problemas de salud. A veces siento que no siempre puedo cuidar de mí misma, y ​​mucho menos a un niño, pero sí creo firmemente que el Padre Celestial me permitiría cuidar de él si ese fuera Su plan para mí en este momento.

Incluso a pesar de esos problemas de salud, que me han hecho ponerme de rodillas en miles de ocasiones, y lo mucho que afectan mi salud física y emocional, me sentí como un fracaso por no querer tener hijos en ese momento.

manos

Cuando todos mis amigos comenzaron a tener hijos, le expresé mi preocupación a mi madre por mi falta de deseo. Me preocupada estar fallándole al Padre Celestial al no hacer lo que Él quería que hiciera, que era una egoísta y desconsiderada.

Afortunadamente, la amorosa respuesta de mi madre alivió mis temores: “Si todavía no deseas tener hijos, entonces no es hora de que los tengas.”

Su respuesta me hizo darme cuenta de que el tiempo del Padre Celestial no es nuestro tiempo. Pensé erróneamente que los buenos Santos de los Últimos Días se casaban y tenían hijos uno o dos años después, sin embargo no es así de simple, hay diferentes caminos que son los adecuados para diferentes personas.

Ciertamente no esperaba que llevara casi cuatro años de matrimonio y todavía no sintiera ninguna impresión del Padre Celestial para comenzar a tener hijos. El Padre Celestial nos conoce perfectamente a mí y a mi esposo, Él sabe cuándo será el momento adecuado para nosotros.

El Padre también conoce a cada niño que aún no nace y cuándo deben nacer. Él ayudará a los futuros padres a saber, siempre y cuando se esfuercen por cumplir Su voluntad, cuándo será el momento adecuado para que expandan sus familias.

No hacer suposiciones

sumisión

Uno de los más grandes desafíos para mí es saber que, como no tenemos hijos, la gente asume que tengo problemas para salir embarazada. Eso probablemente suene algo paranoico, pero créeme, han habido diferentes personas que me lo han insinuado.

Tal vez tengo problemas para quedar embarazada, pero no lo sé porque ni siquiera lo hemos intentado. En mi experiencia, la gente parece asumir que la razón por la que una pareja no tiene hijos es porque deben tener problemas de fertilidad, cuando en realidad puede que la ausencia de hijos sea intencional.

Por otro lado, también he escuchado de personas que tienen el problema opuesto, la gente asume que debido a que una pareja no tiene hijos es porque simplemente no lo intentan, cuando en realidad eso es lo más alejado de la verdad. La pregunta “¿cuándo van a tener hijos?” puede ser un gran golpe para quienes anhelan ser padres.

mujer

La escritora Kim Christensen escribió un artículo hace unos años titulado “El problema con la frase “¿Cuántos hijos quieres tener?”. En el artículo, ella conversó con varias mujeres que tienen desafíos con la infertilidad y sobre su experiencia al escuchar esa pregunta. Sus respuestas fueron a menudo desgarradoras. 

Una mujer explicó:

“Por lo general, mi corazón se estremece, luego respondo lo siguiente: ‘Bueno, si tuviera la opción, tendría un total de 10. Pero estaríamos agradecidos si por lo menos pudiéramos tener uno.’”

Otra mujer compartió que las personas han hecho suposiciones sobre su capacidad para tener hijos:

“De alguna manera, ser una madre adoptiva hace que la gente piense que está bien hacer suposiciones sobre por qué decidimos adoptar. Creen saber cosas sobre mi fertilidad, pero simplemente no es así…

Yo opté por la adopción en lugar de buscar tratamientos de fertilidad. Fue la elección perfecta para mí. Y porque también soy la mamá de un ángel, por mi bebé en el cielo, incluso la pregunta “¿Cuántos hijos vas a tener?” es muy sensible para mí.

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Se siente como una traición decir cuatro, pero causa confusión decir cinco. He aprendido a decir “Cuatro más un ángel”, algo que siempre trae un poco de incomodidad a la conversación, pero se siente sincero y real.”

El mensaje subyacente es este, no hagas suposiciones sobre la ausencia de hijos en una pareja. El hecho de que hayan estado casados ​​por un tiempo determinado no significa nada, pueden estar intentando sin éxito tener hijos o pueden no estar intentándolo en absoluto.

Sé sensible y reconoce que su decisión de tener hijos o no es una conversación que se da entre ellos y el Señor.

Todos somos de inmenso valor, con o sin hijos

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La ex presidenta de las Mujeres Jóvenes, Ardeth G. Kapp, una mujer increíble, y su esposo no pudieron tener hijos algo que para ella fue muy doloroso por mucho tiempo. Ella escribió sobre la experiencia:

“Año tras año, muchas parejas padecen el sufri­miento y la preocupación de no tener hijos, hasta que, finalmente, llegan a decir: “Está mi alma has­tiada de mi vida” (Job 10:1), creyendo que si no son padres, no pueden cumplir la medida de su creación. Y si no pueden cumplir la medida de su creación, muy bien se pueden decir para sus adentros, ¡Nada me importa ya!

Nunca olvidaré el día en que un niño que recien­temente se había mudado a la vecindad llamó a la puerta de nuestra casa y me preguntó si mis hijos podían salir a jugar con él. Le expliqué, al igual que a otros jóvenes y adultos cientos de veces, que noso­tros no teníamos hijos. 

El pequeño me miró de sos­layo, con sorpresa y con una mirada llena de curiosi­dad, y me hizo la pregunta que yo nunca me había atrevido a hacerme: “Si usted no es madre, entonces, ¿qué es?”

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En mis momentos más oscuros, me he preguntado valía la pena como persona porque no tengo hijos y, sinceramente, en ocasiones he sentido que no lo tenía. Si bien los hijos son una hermosa y maravillosa bendición, tampoco definen nuestro valor como persona. La hermana Kapp explicó:

“Mi esposo y yo no tenemos hijos. Nuestras bendiciones al respecto se han postergado, pero no me interpreten mal, aun así cons­tituimos una familia. 

Esta fue establecida por la autoridad de Dios en el preciso momento en que nos arrodillamos ante el altar del templo. Los hijos son una extensión y una expansión de la unidad familiar. 

Cuando un hombre y una mujer se unen en matrimo­nio, automáticamente pasan a formar un núcleo fa­miliar, que permanece siendo tal aun cuando, en forma temporaria, no tengan hijos.”

Si aún no has tenido hijos o tienes desafíos al concebir, ten en cuenta que eres una hija amada de Dios, importante y de inmenso valor. Nuestro Padre Celestial nos ama.

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En uno de mis discursos favoritos, el Presidente Thomas S. Monson nos recordó:

“Mis queridas hermanas, su Padre Celestial las ama, a cada una de ustedes. Ese amor nunca cambia, y en él no influye su apariencia, sus posesiones ni la cantidad de dinero que tengan en su cuenta bancaria. 

No lo cambian sus talentos y habilidades; simplemente está allí. Está allí para cuando se sientan tristes o felices, desanimadas o esperanzadas. El amor de Dios está allí ya sea que sientan que merezcan amor o no; simplemente siempre está allí.”

Dios nos ama sin importar si hemos expandido nuestras familias o no. Entonces, por favor, no me preguntes cuándo voy a tener hijos, eso es sólo entre mi esposo, Dios y yo. 

Honestamente, todo lo que realmente importa en esta vida es que procuremos hacer Su voluntad.

Todo lo demás son sólo pequeños detalles.

Este artículo fue escrito originalmente por Amy Keim y fue publicado originalmente por thirdhour.org bajo el título “Please Don’t Ask Me When I’m Having Kids

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