A veces hay etapas en la vida que se sienten como un desierto. No porque falten cosas a nuestro alrededor, sino porque, por dentro, todo parece seco, pesado y sin salida. En esos momentos, es fácil pensar que no hay alivio cerca, que no hay respuestas o que simplemente no alcanza la fuerza para seguir.
Maria Eckersley conoce muy bien ese tipo de experiencias. Durante casi una década, su familia ha enfrentado una dura prueba: su esposo ha luchado contra el cáncer de páncreas. En medio de ese proceso largo y exigente, ella ha aprendido a apoyarse más profundamente en Jesucristo y en el poder de Su expiación.
Una imagen sencilla cambió su forma de ver las dificultades. Cuando era niña, aprendió sobre los acuíferos, depósitos de agua que existen bajo la superficie de la tierra, casi en cualquier lugar.
Aunque desde arriba todo se ve seco, el agua está ahí. Solo hay que excavar lo suficiente.

Con el tiempo, ella entendió que algo parecido ocurre en la vida espiritual. Aunque haya momentos que parezcan vacíos o áridos, la ayuda de Dios sigue presente. La diferencia está en que, muchas veces, requiere esfuerzo encontrarla.
Un ejemplo que refuerza esta idea aparece en la historia de Isaac, en el libro de Génesis. Él cavó pozos una y otra vez para poder sostener a su familia y a su ganado. Sin embargo, en repetidas ocasiones, otras personas reclamaban esos pozos y lo obligaban a moverse y empezar de nuevo. Aun así, Isaac seguía cavando.
Así también puede ser la búsqueda de paz, dirección o fortaleza. No siempre llega de inmediato. A veces implica intentar varias veces, cambiar de lugar, insistir aun cuando parece que no funciona. Pero con el tiempo, ese esfuerzo revela algo importante: el apoyo sí está ahí.

Maria lo explica de forma muy clara: Dios no promete que todo será fácil, pero sí asegura que, si acudimos a Él y hacemos nuestra parte, encontraremos lo que necesitamos. Tal vez no de forma instantánea, pero sí de forma real.
Además, hay una verdad aún más profunda. La conexión con Cristo no es algo externo que se obtiene solo en ciertos momentos o lugares. Es algo que puede crecer dentro de nosotros. Jesús enseñó que Su «agua viva» se convierte en una fuente interior, algo constante que no depende de las circunstancias.

Eso significa que incluso en medio de pruebas intensas, no estamos desconectados. Su presencia puede ser cercana, accesible y continua.
Quizá no podamos evitar atravesar momentos difíciles, pero sí podemos decidir cómo enfrentarlos. Y, como enseña esta analogía, aunque el terreno parezca seco, si seguimos excavando con fe, paciencia y esfuerzo, siempre encontraremos agua.
Fuente: LDS Living
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@masfe.org Hay críticas a José Smith que, si te detienes a analizarlas, en realidad solo afianzan su posición como un hombre llamado por Dios, inspirado y lleno del Espíritu Santo. Por ejemplo: la idea de que él solo haya inventado toda la historia del Libro de Mormón, un libro que contiene más de 188 nombres propios, más de 100 estilos literarios múltiples que varían de acuerdo a cada profeta del libro, un sistema calendárico y monetario congruente, estilos literarios hebreos propio de los judíos de la época de antes de Cristo, etc. Pensar que un simple granjero sin mucha educación como José Smith pudo inventarse todo eso, dictándolo a sus escribas de manera corrida y sin correcciones durante 65 días, es simplemente ilógico si no creemos en la divinidad de su llamamiento profético. Te invitamos a repasar estas 10 críticas que, como la que te mencionamos antes, solo confirman la veracidad del llamamiento de José Smith. Este video es una versión en español de Keystone. #josesmith #criticas #sud ♬ sonido original – Masfe.org
