9 cosas que sabemos sobre el manuscrito perdido del Libro de Mormón

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La escritura más antigua revelada en la Restauración, las “116 páginas perdidas” del Libro de Mormón, desapareció hace 193 años. Sin embargo, ha surgido evidencia que proporciona nuevos descubrimientos sobre esas páginas perdidas.

Aquí te mostramos 9 de esos descubrimientos:

1. José y Emma trabajaron juntos como marido y mujer en la primera parte de la traducción. 

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Se sabe desde hace mucho tiempo que Emma Hale Smith fue escriba de José Smith durante la traducción del Libro de Mormón.

Al usar los detalles que dio en entrevistas, ahora podemos identificar qué parte registró del texto.

Emma dijo que cuando fue escriba de José, él no podía pronunciar el nombre “Saríah” y se sorprendió al descubrir que Jerusalén tenía muros.

Debido a que se menciona a Saríah y los muros de Jerusalén al principio del Libro de Mormón y que sabemos por el manuscrito original del Libro de Mormón que Emma no escribió 1 Nefi… Esto significa que Emma asistió a José al comienzo de la historia de Lehi en el manuscrito perdido y, por tanto, fue su primer escriba en la obra de traducción.

2. Martin Harris consideró tan importante la traducción de este manuscrito que hizo grandes sacrificios por él.

Martin Harris

José Smith dijo que Martin fue su escriba en Harmony, Pensilvania, aproximadamente del 12 de abril al 14 de junio de 1828.

Durante ese mismo período, en su casa en Palmyra, Martin se perdió la boda de su hija y la temporada de siembra en su granja.

Martin consideraba tan importante y sagrado el manuscrito que estaba transcribiendo que sacrificó su asistencia a dichos eventos.

3. La historia de que la esposa de Martin Harris, Lucy, quemó el manuscrito, surgió décadas después del evento.

Lucy Mack Smith

Cuando Martin llevó el manuscrito a su casa por primera vez, su esposa Lucy lo mantuvo bajo llave en su escritorio. Luego, Martin lo trasladó a un cajón cerrado con llave en su propio escritorio. Sin embargo, el manuscrito desapareció misteriosamente.

Más tarde, las revelaciones describieron una confabulación de “hombres perversos” que habían tomado el manuscrito para alterar sus palabras y crear aparentes contradicciones si José lo volvía a traducir (DyC 10: 8–18).

Una versión muy conocida al respecto señala que el manuscrito no fue alterado por hombres perversos, sino quemado por Lucy Harris.

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El análisis de los relatos que repiten esta historia muestra que apareció por primera vez casi un cuarto de siglo después del hecho, cuando Orsamus Turner lo ofreció en 1851 como una conjetura junto con la posibilidad de que el manuscrito estuviera simplemente oculto.

La conjetura de Turner se repitió cada vez con mayor certeza a lo largo del tiempo.

Entonces, cuanto más se alejan los relatos del robo real y la versión de los que realmente sabían lo que sucedió, toma más relevancia el relato de que Lucy Harris quemó el manuscrito.

4. Lucy Harris negó en su lecho de muerte haber tomado el manuscrito.

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Es evidente que mientras Lucy Harris cuidó el manuscrito, bajo llave en un escritorio al que solo ella tenía acceso, permaneció perfectamente seguro.

Lo mencionado solo debería poner en duda su responsabilidad en lo sucedido. Sin embargo, quizás la razón más convincente para cuestionar su papel en la desaparición del manuscrito es su firme declaración de inocencia, que preservó dentro de la familia Harris.

En una oportunidad, en Ricks Academy, ahora BYU-Idaho, Martin Harris, hijo, relató la respuesta de Lucy Harris con respecto al robo del manuscrito según lo describió “muchas veces” su padre:

“Ella declaró positivamente que no había tocado [el manuscrito] y que no sabía nada sobre eso. Además, en su lecho de muerte declaró que no lo había visto y no sabía nada al respecto, y llamó a Dios para que fuera testigo de la verdad de su declaración”. 

José Smith y Martin Harris.

Como una cristiana fiel cuyas palabras debían ser pronunciadas bajo juramento, es casi seguro que Lucy Harris no habría acudido a Dios mientras decía mentiras.

¿Qué debemos hacer con la enfática declaración que hizo Lucy Harris en su lecho de muerte?

Haríamos bien en señalar las conclusiones de alguien que conocía bien su carácter y que en ese momento no se habría sentido inclinado a concederle el beneficio de la duda: su ex esposo Martín.

Él creyó en la declaración que Lucy Harris hizo en su lecho de muerte.

5. José Smith reveló a otras personas parte del contenido de las 116 páginas perdidas.

El apóstol Franklin D. Richards una vez escuchó a casualidad al profeta José Smith relatar información del manuscrito perdido, que se describe a continuación.

No es sorprendente que el profeta también compartiera esa información con su padre, José Smith. A su vez, su padre compartió parte de esa información en una entrevista en 1830 con Fayette Lapham, un residente de Palmyra

planchas

La entrevista publicada de Lapham brinda información sobre la aparición del Libro de Mormón, tal como el orden correcto de traducción de las planchas menores y el compendio de Mormón, que los eruditos tardaron otro siglo en descubrir.

José Smith, padre, también compartió con Lapham detalles de las historias de Lehi, Nefi y Mosíah que no se pueden encontrar en el texto disponible del Libro de Mormón, pero que tienen las marcas de autenticidad.

Estos nuevos detalles encajan perfectamente con esas historias y responden a las preguntas planteadas por el texto disponible del Libro de Mormón.

6. Ismael era de la tribu de Efraín.

Franklin D. Richards escuchó a alguien preguntarle a José Smith cómo el Libro de Mormón podía ser la “vara de Efraín” si Lehi era de la tribu de Manasés.

El profeta explicó que el manuscrito perdido decía que Ismael era de la tribu de Efraín, por lo que los pueblos del Libro de Mormón eran una mezcla de Manasés y Efraín, los dos hijos de José.

7. La liberación temporal de Lehi de la destrucción de Jerusalén ocurrió durante una fiesta judía que simbolizaba la redención del mundo gracias al Mesías.

En su entrevista de 1830, José Smith, padre, contó que hubo una “gran fiesta”, una fiesta religiosa, en Jerusalén en el momento de la partida de Lehi y dijo que esa fue la razón de la embriaguez de Labán.

Esto encaja con el relato de Nefi de que Labán había salido “de noche” con “los ancianos de los judíos” (1 Nefi 4:22).

Otros detalles en el relato de Nefi nos permiten identificar la fiesta y su relación con la obra redentora del Salvador.

Visto desde esta perspectiva, la primera historia del Libro de Mormón, la de la liberación temporal de Lehi, es un “tipo” de la redención del mundo gracias al Cordero de Dios.

Desde el manuscrito perdido, el Libro de Mormón es un testamento de Cristo.

8. Las 116 páginas perdidas respondieron preguntas planteadas en el texto disponible del Libro de Mormón.

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Una de las preguntas sin respuesta del Libro de Mormón es cómo los nefitas obtuvieron los intérpretes o Urim y Tumim que se le entregaron al hermano de Jared.

El texto disponible del Libro de Mormón nos dice que antes de que los nefitas encontraran las 24 planchas jareditas, ya habían adquirido los intérpretes (Mosíah 8: 6–14).

¿Cómo los adquirieron? Eso no lo dice. Sin embargo, José Smith, padre, le contó detalladamente a Fayette Lapham cómo uno de los antiguos nefitas fue guiado hacia los intérpretes jareditas en la tierra prometida con la ayuda de la Liahona. Evidentemente, este relato se tomó del manuscrito perdido.

9. El manuscrito perdido identifica el templo como un lugar para conversar con Dios a través del velo.

En la narración anterior de José Smith, padre, quien descubrió los intérpretes – probablemente Mosíah I – los llevó a un “tabernáculo” o templo portátil para preguntarle al Señor cómo usarlos.

Cuando Mosíah I entró al tabernáculo, el Señor preguntó: “¿Qué es lo que tienes en las manos?” Mosíah respondió que “no sabía, pero había venido a preguntar”, y el Señor reveló la respuesta.

Entonces, al igual que ahora, el templo era un lugar para conversar con el Señor y buscar entrar a Su santa presencia.

El manuscrito perdido todavía está “perdido”. No obstante, no nos hemos quedado sin evidencia de lo que había en él.

El uso de la información que se nos ha proporcionado sobre este texto perdido del Libro de Mormón puede profundizar nuestro estudio y comprensión del texto del Libro de Mormón que tenemos y fortalecer nuestro testimonio de este segundo testamento de Jesucristo.

Esta es una traducción del artículo que fue escrito originalmente por Don Bradley y fue publicado en ldsliving.com con el título “9 things we now know about the lost manuscript of the Book of Mormon”.

| El Libro de Mormón

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