Nos estamos solos; caminamos en medio de un gran ejército de ángeles de Dios

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A veces, en el viaje de nuestra vida nos sentimos solos, olvidados o desahuciados. Aunque quizás puedas sentirte así, eso no es cierto.

La verdad es que, seamos conscientes de ello o no, cuando surge la necesidad, Dios con frecuencia envía a Sus ángeles para sostenernos en nuestro momento de necesidad.

Una playa llena de ángeles

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Por J. Kirk Richards

Janet Johnson compartió una experiencia maravillosa en la que estuvo rodeada de muchos ángeles que la ayudaron en un momento de necesidad.

Ella estaba en la playa con su familia y, por diversión, decidieron cavar grandes pozos en la arena, uno al lado del otro, para luego hacer un agujero entre ambos y poder tocarse las manos. 

Ella compartió:

“Mi esposo cavó la mayor parte de los dos pozos de un metro y medio cada uno. Él estaba en un pozo y nuestra hija de 7 años, Kristie, en el otro. Acababan de tocarse los dedos y reír cuando de pronto mi esposo escuchó un sonido extraño.

Rápidamente se puso de pie, pero se dio cuenta que ya no había señal alguna del pozo donde estaba mi hija. El agujero de arena se había desmoronado sobre nuestra hija. 

Mi esposo cavó enérgicamente mientras que yo pedía ayuda. Reuní a mis otros tres hijos e hice una oración. Sabía que nadie puede respirar bajo la arena durante 20 minutos por lo que oré para que todos pudiéramos aceptar lo que iba a suceder.

Mientras trataba de buscar las palabras para mi oración, llegó la ayuda y encontraron los dedos de Kristie. Gracias a su mano encontraron su brazo, su hombro y su cabeza. Los paramédicos llegaron al lugar poco después. 

Nos dijeron que ella estaba a punto de morir. Sus miembros ya estaban grises. La sacaron del agujero de arena que había estado comprimiéndole el pecho. Lo sorprendente de todo es que sobrevivió y no ha tenido ningún tipo de secuelas.

Más tarde, mientras leía sobre el ángel que se le apareció a Alma y pensaba en cómo se había salvado gracias a las oraciones de su padre, tuve una visión muy extraña de toda nuestra familia y los dos hermanos que nos ayudaron a buscar a mi hija Kristie. 

En mi mente, me encontraba por encima de aquella playa mirando hacia abajo. Me vi a mí misma. arrodillada en oración con mis hijos, y vi el agujero y a los hombres cavando para sacar a mi hija, pero también vi el lugar lleno de ángeles, todos rodeándonos. Probablemente había entre 40 y 50 ángeles, todos ministrándonos.

No creo que mi hija pudiera haber sobrevivido lo que pasó sin la ayuda de los ángeles. No los vi en el momento en que todo sucedió, pero tengo la firme convicción de que me brindaron esa información para recordarme que de hecho estoy rodeada de ayuda cuando la necesito”.

Ejércitos del cielo en nuestra defensa

El élder Jeffrey R. Holland se hace eco de la experiencia de Janet al recordamos que podemos acceder a la ayuda de los ángeles en tiempos de dificultad. Él dijo:

En el evangelio de Jesucristo, tenemos ayuda de ambos lados del velo.

Nunca debes olvidar que … si pudiéramos abrir nuestros ojos, veríamos caballos y carretas de fuego hasta donde nos alcance la vista, avanzando a una velocidad impresionante para protegernos.

Estos ejércitos celestiales siempre estarán allí, en defensa de la simiente de Abraham”.

Qué privilegio es ser objeto de la protección y asistencia de los ángeles.

El amor de una madre fallecida

Kristen Openshaw compartió cómo su madre fue el ángel que la ayudó. Ella escribió:

“Mi madre se enfermó y murió de cáncer de mama cuando yo era adolescente, pero siempre recuerdo cómo nos acariciaba y consolaba.

Durante la cirugía de cáncer de mi hija de 11 años, el miedo me invadió. Mientras esperaba que un médico viniera a la sala de espera para darnos los resultados, sentí una mano suave en mi mejilla, sosteniendo y acariciando suavemente mi rostro.

Sabía que mi madre estaba ahí en la habitación, esperando conmigo”.

Los ángeles pueden quitarnos el miedo y ayudarnos en circunstancias sumamente dolorosas.

El abrazo de un ángel

Una mujer llamada Kathy compartió esta trascendente experiencia que tuvo en un momento de gran agitación emocional.

“En el verano de 2011, mi esposo me confirmó que había tenido una aventura. Después de sellarme en el templo, tener 3 hijos y 21 años de felicidad, simplemente no esperé que suceda algo así. 

Estaba devastada y él estaba confundido. Mi primer instinto fue salir corriendo, así que me subí al auto y conduje una cuadra y media cuesta arriba hasta un parque cercano.

 Mientras me aparcaba en una colina con vistas a la ciudad, pensé en cuál debería ser mi próximo paso. Solté uno de esos gritos que te salen de lo más profundo, de esos que hacen que todo tu cuerpo se estremezca con solo intentar respirar.

Derramando mi corazón en oración a mi Padre Celestial, comencé a pedirle que me ayudara a saber qué hacer y que por favor bendijera a mis hijos. Mientras suplicaba fervientemente, preguntando entre lágrimas: “¿Qué hago?” ¡Me sentí tan sola! 

Gradualmente, comencé a sentir un calor que comenzaba en mi pecho y se incrementaba hacia afuera. Entonces sentí unos brazos que me envolvían y me daban el abrazo más grande y reconfortante que jamás había experimentado. 

Sentí amor puro. Estaba sola, sentada en el asiento del conductor de mi camioneta, y sabía que el volante estaba frente a mí, sin embargo sabía que si abría los ojos, vería quién estaba allí, abrazándome.

Abrí mis ojos bruscamente. Mis ojos físicos no podían ver a nadie, pero mi cuerpo y mi corazón sabían lo contrario. No sé a quién le permitió el Padre Celestial que viniera a consolarme, pero sentí un amor tan fuerte que supe que un miembro de mi familia estaba delante de mí, y supe en ese momento que no estaba sola y que el Padre Celestial estaba al tanto de mí. 

Escuché claramente, “Mantén a tu familia unida”, y supe que podía continuar, pase lo que pase. Entonces comencé a agradecerle a mi Padre Celestial… Me fortalecí con una resolución que nadie o nada podía quebrantar.

Estaré eternamente agradecida con mi Padre Celestial por enviarme un consolador personal que me ayudó en el momento más difícil de mi vida. ¡Nunca estamos solos!”.

Ángeles asignados para cuidarnos

El élder John A. Widtsoe confirma los sentimientos de Kathy cuando enseñó:

“Muchos otros seres inteligentes, superiores a nosotros, sin duda asisten al hombre en su obra en la tierra. Hay ángeles y espíritus que, sin duda, han sido asignados al cuidado de los hombres y mujeres que caminan sobre la tierra. 

El hombre no está solo; camina en medio de un gran ejército celestial del que puede esperar ayuda si la busca adecuada y firmemente”. -John A. Widtsoe, Rational Theology

Pidiendo ángeles

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La hermana Wendy Nelson está de acuerdo en que podemos buscar y esperar ayuda angelical “adecuada y firmemente”. Ella declaró:

“Oren … a nuestro Padre Celestial, en el nombre de Jesucristo, para que los del otro lado sean ‘enviados’ a ayudarnos. Quizás sea enviado un ser querido fallecido para que nos ayude con lo que necesitemos.

¿Se imaginan el esfuerzo que les tomó a esos ángeles empujar desde la parte trasera de los carromatos mientras ayudaban a los pioneros a atravesar el terreno escarpado, nevado, ventoso, helado e irregular de Rocky Ridge? 

Si los ángeles pudieron hacer eso, ¡ciertamente pueden ayudarnos a ustedes y a mí en nuestros Rocky Ridges actuales!”.- Wendy Watson Nelson, Covenant Keepers

Dudo que haya habido un momento en la historia de la tierra en el que haya más necesidad de ayuda de los ángeles. Sólo necesitamos pedirla.

Nunca están solos

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El presidente Russell M. Nelson nos dejó un maravilloso discurso donde dijo:

“Cuando José [Smith] fue repetidamente traicionado por personas cercanas a él o acusado falsamente o encarcelado injustamente, nunca estuvo solo. Él confiaba en el Señor y confiaba en los “muchos ángeles” que había llegado a conocer con el paso de los años. 

Ustedes también pueden y serán guiados por los cielos en su obra mientras buscan dirección, guía e inspiración desde lo alto… De la misma manera… nunca se les dejará solo…

La experiencia del profeta José también puede ser su experiencia, al buscar y prepararse para recibir la ayuda de los cielos. Les prometo que esto es cierto”.– Russel M. Nelson, Seminario de Liderazgo Misional 2020

Cuanto más busquemos la ayuda de los cielos, más cerca estaremos de ella y menos miedo tendremos. ¡No estamos solos! 

Como hemos visto en este artículo, con frecuencia somos defendidos y consolados por seres que son maravillosas extensiones del gran amor de Dios por nosotros.

¿Estamos buscando y preparándonos para recibir la ayuda de los cielos? Está ahí para nosotros si tan solo la pedimos.

Fuente: Meridian Magazine

| Para meditar, Profetas Modernos
Publicado por: Sabina Mujica Estrada
Graduada de Turismo, Hotelería y Gastronomía, apasionada por los libros y los idiomas, profesional armando rompecabezas.
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