¿Si no se puede, seguirás creyendo en Dios?

El siguiente artículo fue escrito por Michelle McCullough para mormon.org y traducido al español por Angélica Mora para mormonsud.org.

Parece que todos los días me entero de un amigo que está pasando por desafíos. Yo tengo un amigo que está atravesando un divorcio, un amigo que perdió su trabajo y luego su casa, un amigo cuyo nieto falleció en un accidente de auto, otro amigo quien está luchando contra el cáncer, e incluso un amigo quien perdió esa batalla y falleció a la edad de 29. ¡Esto es solo el comienzo! Yo estoy segura que si todos nosotros estuviéramos juntos en una habitación,  podríamos pasar alrededor un micrófono de uno a uno y podríamos hablar  sobre las dificultades a las que nos enfrentamos en nuestra propia salud, relaciones, vidas profesionales, e incluso dentro de nuestros propios hogares.

Aunque creo que la alegría puede existir a pesar de los desafíos,  no significa que dejé de preguntarme por qué estos desafíos existen y por qué la angustia es una parte tan importante de la vida. ¿Te has preguntado alguna vez esto al pensar en tus propias circunstancias? Con los años, he tenido mis propias dificultades y he aprendido que los desafíos te hacen más fuerte. Pero a principios de este año recibí un entendimiento que me enseñó bastante.

Yo estaba sentada en la iglesia durante la reunión sacramental. Era un domingo de ayuno y tenía un deseo grande por el cual ayunaba y oraba muchas veces. Pero esta vez fue un poco diferente. En lugar de ayunar para que Dios me bendiga con un bebé, como lo había hecho muchas veces, ayuné para que si no podía tener un bebé, se llevara el deseo de querer tenerlo.

Me senté allí sintiendo un poco de lástima por mí misma y tenía una pequeña batalla entre lágrimas conmigo misma donde me preguntaba, qué yo quería más. ¿Quiero un bebé o quiero que el deseo se vaya? Eso me llevó a una oración profunda y sincera. Yo quería otro hijo. Era un “justo deseo de mi corazón”. Y una vez más, le supliqué que si esa era su voluntad, que me bendiga con este deseo.

Luego, durante mi oración en la mitad de mi reunión sacramental yo sentí que me decía, “¿si no se puede, seguirás creyendo?”

Fue en ese momento que realmente entendí el lugar de los desafíos en mi vida. Dios no nos desea tristeza, pero Él sí quiere que tengamos una fe sólida como una roca. Nosotros también tenemos que aprender a confiar en que Él está tratando de hacernos fuertes y fieles. No se llaman pruebas de nuestra fuerza o pruebas de nuestra salud; Moroni las llama pruebas de nuestra fe (véase Éter 12: 6).

Desde ese domingo que cambió mi vida, mis oraciones no han cambiado, pero mi decisión de elegir la fe me ha sostenido. Enfocándome en creer,  es donde he encontrado mi paz.

Boyd K. Packer (1924-2015), del Quórum de los Doce Apóstoles, dijo: “la fe es un poder real, no sólo una expresión de la creencia”. Así que mientras yo espero,  yo me recordaré a mí misma que al final del día yo sé que Dios quiere que yo sea feliz y que Él quiere bendecirme. Yo también sé que Él quiere enseñarme y hacerme humilde en mis pruebas. Él también sabe que con los desafíos y pruebas que están por venir voy a necesitar de mi fe para que yo y mi familia podamos sobresalir. Si podemos optar por ejercer la fe y confiar en él, no sólo vamos a ser capaces de pasar los desafíos a los que nos enfrentamos ahora, sino también estar mejor preparados para los desafíos que están por venir, y vamos a ser capaces de afrontarlos con poder.

Sé que no todas las oraciones serán contestadas tan rápidamente como nosotros queremos. Sé que no todo deseo, así sean cosas buenas, puede ser contestado en la forma en que nos gustaría. La verdad es que muchas de nuestras oraciones quedarán sin respuesta. Sin embargo, la pregunta para todos nosotros es: “¿si no se puede seguirás creyendo?”

| Fe en Jesucristo

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