El domingo pasado, en la Iglesia me pidieron que hablara sobre la Restauración, un tema que no me sorprendió que me asignaran, ya que el Presidente Nelson nos ha recordado repetidamente que lo estudiemos en preparación para nuestra próxima Conferencia General.

Sin embargo, a pesar de no estar sorprendida por el tema que me asignaron, no sabía cómo abordarlo: ¿Tenía que revisar la Primera Visión? ¿Debía echar un vistazo a la apostasía y la necesidad de la restauración de la verdad? ¿Debía hablar sobre las mujeres inspiradoras de la Restauración?

El día anterior a mi mensaje sentí pánico, todavía no había encontrado un tema que me pareciera correcto. De pronto sentí que necesitaba hablar sobre el estado actual de la Restauración y las implicaciones que conlleva.

El gran patrón de la Restauración: La adversidad

José Smith

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Entonces, ¿qué significa exactamente el término “restauración en curso”? Si bien abordaré este tema más a fondo en una próxima publicación, la esencia es esta: Todavía queda, como nos dice el noveno artículo de fe, más verdad por revelar.

Si la Restauración es un proceso continuo en lugar de un evento terminado, seguramente en la actualidad seguiremos viendo patrones de la Restauración en nuestras vidas. Uno de los patrones más claros y constantes es que con mayor revelación y espiritualidad, aumenta la adversidad.

Permíteme ilustrar esto con algunos ejemplos. Primero, con un ejemplo de la historia de la Iglesia y, luego, con un evento más recientemente.

1. La Primera Visión

jose smith hermano de Jesús

Todos estamos familiarizados con la historia de la Primera Visión. Sin embargo, a veces pasamos por alto algo que sucedió antes, el encuentro de José Smith con el adversario.

Antes de que José Smith recibiera la visión que cambiaría el curso de la historia, Lucifer trató de detenerlo. José escribió lo siguiente sobre este evento:

Después de apartarme al lugar que previamente había designado, mirando a mi derredor y encontrándome solo, me arrodillé y empecé a elevar a Dios el deseo de mi corazón. Apenas lo hube hecho, cuando súbitamente se apoderó de mí una fuerza que me dominó por completo, y surtió tan asombrosa influencia en mí, que se me trabó la lengua, de modo que no pude hablar. Una densa obscuridad se formó alrededor de mí, y por un momento me pareció que estaba destinado a una destrucción repentina.

Mas esforzándome con todo mi aliento por pedirle a Dios que me librara del poder de este enemigo que se había apoderado de mí, y en el momento en que estaba para hundirme en la desesperación y entregarme a la destrucción —no a una ruina imaginaria, sino al poder de un ser efectivo del mundo invisible que ejercía una fuerza tan asombrosa como yo nunca había sentido en ningún otro ser— precisamente en este momento de tan grande alarma vi una columna de luz, más brillante que el sol, directamente arriba de mi cabeza; y esta luz gradualmente descendió hasta descansar sobre mí.

Primera Visión

Satanás intentó impedir que ocurriera este maravilloso evento. No quería que el mundo recibiera más luz y verdad, así que hizo todo lo posible para ponerle fin.

 

El enemigo hace esto todo el tiempo. De hecho, solo unos meses antes de que José Smith recibiera la Primera Visión, alguien, claramente motivado por el adversario, intentó asesinar a José sin razón aparente.

Más adelante en su vida, José recibiría las palabras maravillosas de consuelo de Cristo, conocidas como DyC 121 y 122. Estas palabras han consolado a cientos de miles de almas desde este evento.

Sin embargo, antes de esta experiencia, José recibió el trato más terrible de su vida: seguramente Lucifer intentó vencer a José a través de la sumisión.

El adversario  siempre  intentará evitar que sucedan cosas maravillosas y aún más cuando se trate del crecimiento de la Iglesia. Él sabe qué es lo más perjudicial para su objetivo de hacer que todos se sientan miserables e incapaces de regresar a la presencia de Dios y tratará de frustrarlo de cualquier manera que pueda.

2. Las noticias de la Iglesia en los medios de comunicación

Solo piensa en esto: Desde que el Presidente Nelson se convirtió en profeta hace dos años, la Iglesia ha experimentado muchos cambios considerables. ¡Estamos en medio de una época de gran luz y crecimiento! Entonces, ¿es realmente sorprendente que Satanás esté intentando, más que nunca, difamar a la Iglesia? ¿Estamos experimentando más adversidad?

Está claro que, como siempre lo ha hecho, el adversario está intentando de todo para mancillar el nombre de la Iglesia, generalmente a través de imprecisiones y sensacionalismo.

Consuelo y constancia

la leyenda de las minas perdidas de los mormones

La verdad es que este patrón no se detendrá pronto. La Iglesia probablemente estará en los medios de comunicación con más frecuencia por una supuesta mala conducta. El mundo comenzará a vernos mal.

Aunque eso puede parecer un poco aterrador, hay algo reconfortante al saber que este es el patrón que el adversario siempre ha usado, especialmente desde el comienzo de la Restauración. El enemigo siempre intenta frustrar el plan de Dios y siempre falla. A medida que llega más adversidad, también aumenta la revelación y la luz.

Básicamente, todo se reduce a esto: Cada vez que sucede algo malo, cada vez que los medios mancillan el nombre de la Iglesia, algo grandioso está por venir. Lo hemos visto en los últimos años y lo seguiremos viendo, porque el adversario sabe que cada segundo que pasa es un segundo menos que tiene hasta que el Señor regrese.

 

Creer en Jesucristo

El adversario está absolutamente desesperado por arruinarnos y causar estragos en el mundo. Es por eso que este patrón de mayor adversidad no se detendrá hasta que culmine en el momento de luz más grande e importante: la Segunda Venida del Salvador.

Estamos en medio de la Restauración. Eso significa que viene más verdad, por lo que, naturalmente, también vienen más adversidades y oposición. Eso está bien porque sabemos que no importa qué intentos haga el adversario para frustrar la obra y la gloria de Dios, el Señor siempre saldrá victorioso.

Así que abróchate el cinturón, ¡será un viaje loco!

Esta es una traducción del artículo que fue escrito originalmente por Amy Keim y fue publicado en thirdhour.org con el título “Why It’s Not Surprising That the Church Is Seeing More Adversity”.