La geografía del Libro de Mormón ha despertado preguntas durante casi dos siglos. ¿Dónde estaban Zarahemla y la tierra de Nefi? ¿La colina Cumorah de Nueva York es la misma que aparece en el relato? ¿Los acontecimientos ocurrieron en Norteamérica, Mesoamérica o Sudamérica?
Existen diferentes teorías, pero debemos aclarar desde el principio que la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días no tiene una posición oficial sobre la ubicación geográfica específica de los acontecimientos del Libro de Mormón.
Entonces, ¿qué podemos saber realmente?
¿Qué dice la Iglesia sobre la geografía del Libro de Mormón?

La Iglesia enseña que los acontecimientos del Libro de Mormón ocurrieron en algún lugar de las Américas, pero el Señor no ha revelado dónde estaban exactamente las tierras, ciudades y lugares mencionados en el libro.
En su recurso oficial sobre el tema, la Iglesia advierte que las especulaciones geográficas pueden convertirse en una distracción del propósito principal del Libro de Mormón.
Los miembros pueden estudiar estas propuestas y tener sus propias opiniones. Sin embargo, la Primera Presidencia y el Cuórum de los Doce Apóstoles han pedido que las teorías personales no se presenten como si tuvieran respaldo profético o de la Iglesia.
Esto también ayuda a entender las declaraciones de líderes de distintas épocas. George Q. Cannon explicó en 1890 que existían enormes diferencias entre las teorías geográficas y que la Primera Presidencia había decidido no elaborar un mapa oficial porque no contaba con suficiente información para hacerlo.
En 1923, James E. Talmage relató algo similar después de escuchar diferentes propuestas sobre el tema. Y en 1954, el élder Mark E. Petersen fue aún más directo: si una Autoridad General había especulado sobre la geografía del Libro de Mormón, esa opinión no representaba necesariamente la posición de la Iglesia.
¿Cómo describe el propio Libro de Mormón su geografía?

Aunque el libro no menciona países o ciudades modernas, sí presenta una geografía interna bastante detallada.
Habla de una tierra del norte y una tierra del sur, conectadas por una pequeña franja de tierra, además de mares, ciudades, ríos y montañas.
Uno de los pasajes más importantes se encuentra en Alma 22:27–34. Allí se explica, entre otras cosas, que la distancia entre el mar del este y el mar del oeste, entre la tierra de Abundancia y la tierra de Desolación, equivalía aproximadamente a un día y medio de viaje para un nefita.
También se describe la tierra de Nefi y la tierra de Zarahemla como regiones casi rodeadas de agua.
Estas descripciones son la base de las diferentes teorías. Los investigadores primero intentan reconstruir el mapa interno del texto y después buscan posibles equivalencias con lugares actuales.
¿Cuáles son las principales teorías?

A lo largo de los años han surgido numerosos modelos. Los cuatro más conocidos son:
Modelo hemisférico: propone que los acontecimientos abarcaron grandes partes de Norteamérica y Sudamérica, identificando la pequeña lengua de tierra con el istmo de Panamá. Fue popular entre algunos de los primeros líderes, como Orson Pratt, aunque posteriormente surgieron cuestionamientos relacionados con las distancias descritas en el libro.
Modelo mesoamericano: sitúa los acontecimientos principalmente en el sur de México y Guatemala, relacionando la pequeña lengua de tierra con la región del istmo de Tehuantepec. Ha recibido bastante atención por las características geográficas y culturales de Mesoamérica, aunque también enfrenta dificultades, como la interpretación de los puntos cardinales y la relación con la ubicación tradicional de Cumorah en Nueva York.
Modelo del “heartland”: ubica los acontecimientos principalmente en el este de Estados Unidos, especialmente cerca de los valles de los ríos Mississippi y Ohio. Se apoya en declaraciones históricas y posibles evidencias arqueológicas, aunque algunas de las piezas utilizadas para respaldarlo han sido identificadas posteriormente como falsificaciones.
Modelo sudamericano: propone regiones de Chile, Perú y Bolivia como escenarios de diferentes acontecimientos. Sus defensores han señalado evidencias arqueológicas y culturales, además de declaraciones de líderes del siglo XIX que relacionaban el desembarco de Lehi con Sudamérica.
Ninguno de estos modelos ha sido declarado oficial por la Iglesia.
¿Joseph Smith enseñó dónde ocurrió el Libro de Mormón?

Joseph Smith hizo comentarios relacionados con la geografía y las antiguas civilizaciones de América, pero nunca presentó una revelación que estableciera un mapa definitivo del Libro de Mormón.
La propia Iglesia señala que Joseph aceptó evidencias que relacionaban las civilizaciones del libro tanto con Norteamérica como con Centroamérica.
En 1834, durante el Campamento de Sion, escribió a Emma hablando de que estaban recorriendo las antiguas tierras de los nefitas.
Años después, en 1842, Times and Seasons, publicado bajo su dirección, presentó artículos que relacionaban antiguas ruinas de México y Centroamérica con posibles evidencias del Libro de Mormón.
Por eso, no es correcto convertir una de estas referencias en una declaración definitiva de Joseph Smith sobre la geografía.
¿Y qué pasó con Zelph?
Durante el Campamento de Sion, en 1834, algunos hombres encontraron restos humanos en un montículo de Illinois. Según relatos de personas cercanas a Joseph Smith, él identificó los restos como pertenecientes a un guerrero lamanita llamado Zelph.
El episodio es importante en los debates sobre geografía, pero existen diferentes relatos escritos por participantes como Wilford Woodruff y Heber C. Kimball, y no todos coinciden en los detalles.
Por eso, los historiadores continúan analizando qué dijo exactamente Joseph Smith y qué implicaciones podría tener el episodio para la geografía del Libro de Mormón.
¿La Cumorah de Nueva York es la misma del Libro de Mormón?

La identificación de la colina cerca de Palmyra, Nueva York, como Cumorah se convirtió en una tradición entre los primeros Santos de los Últimos Días y se remonta al menos a la década de 1830.
Joseph Smith hizo referencia a la colina en 1842, en un texto posteriormente canonizado como Doctrina y Convenios 128. Sin embargo, no existe una revelación que establezca de manera definitiva que esa colina sea el lugar de la batalla final descrita en el Libro de Mormón.
Por esta razón, algunos modelos, especialmente el mesoamericano, proponen que la Cumorah original podría haber estado en otra región.
¿Zarahemla estaba en Iowa?

No.
Doctrina y Convenios 125 habla de establecer una ciudad en Iowa que recibiría el nombre de Zarahemla, pero no dice que esa ciudad fuera la antigua Zarahemla del Libro de Mormón.
El nombre fue dado por los Santos de los Últimos Días de aquella época; no fue una revelación que identificara geográficamente la ciudad del Libro de Mormón.
¿Existió un altar nefita en Missouri?

La historia también es más compleja de lo que suele contarse.
La obra “History of the Church” atribuyó a Joseph Smith la identificación de una estructura cerca de Adam-ondi-Ahman como un “altar o torre nefita”. Sin embargo, el registro original de su diario, escrito por George W. Robinson en 1838, utilizaba el término “nefítico”, no “nefita”.
El historiador Alexander L. Baugh explica que “nefítico” probablemente hacía referencia a una estructura antigua relacionada con pueblos indígenas, sin afirmar que hubiera sido construida por los nefitas del Libro de Mormón.
Este caso demuestra por qué es importante revisar las fuentes originales y no asumir que una tradición posterior tiene necesariamente el mismo significado que el registro inicial.
¿Estados Unidos es la tierra prometida del Libro de Mormón?

No específicamente.
El Libro de Mormón habla de una “tierra de promisión” relacionada con las promesas hechas a la posteridad de Lehi y con los acontecimientos de los últimos días.
Líderes de la Iglesia han hablado de esta tierra en términos amplios, relacionándola con las Américas y no exclusivamente con Estados Unidos.
Por eso, identificar automáticamente la “tierra prometida” con una nación moderna va más allá de lo que el texto establece.
¿La Iglesia apoyó investigaciones de Mesoamérica?

Sí, pero eso no significa que haya respaldado oficialmente el modelo mesoamericano.
Durante la década de 1970, la Iglesia, a través de la Universidad Brigham Young, apoyó investigaciones y produjo un documental que exploraba esta propuesta.
Además, la Fundación Arqueológica del Nuevo Mundo, vinculada a BYU, realiza investigaciones arqueológicas en Mesoamérica desde la década de 1950.
Apoyar una investigación académica no equivale a convertir sus conclusiones en doctrina.
¿Las teorías afectan la autenticidad del Libro de Mormón?

No necesariamente.
Las diferentes propuestas reflejan la dificultad de relacionar las descripciones internas del texto con lugares específicos del mundo actual. Además, algunas afirmaciones históricas han sido precisadas con el tiempo.
Un ejemplo aparece en la introducción del Libro de Mormón. En 1981 se describía a los lamanitas como “los principales antepasados de los indios americanos”. En 2006, la frase cambió a “entre los antepasados de los indios americanos”, evitando una afirmación más específica de lo que el texto permite establecer.
Esto nos recuerda que no necesitamos hacer que las Escrituras digan más de lo que realmente dicen para fortalecer nuestra fe.
Lo más importante al estudiar el Libro de Mormón

Investigar su historia y geografía puede ser interesante. Podemos estudiar mapas, comparar teorías y analizar evidencias arqueológicas.
Pero el propósito principal del Libro de Mormón es mucho más importante.
El presidente Russell M. Nelson enseñó que, aunque estos temas pueden ser interesantes, el estudio del Libro de Mormón es más provechoso cuando nos enfocamos en su propósito principal: “prestar testimonio de Jesucristo”.
Y esa perspectiva puede cambiar la manera en que vemos estas preguntas.
Quizás algún día tengamos más respuestas sobre Zarahemla, Cumorah o la ubicación exacta de las tierras descritas en el libro. Por ahora, podemos reconocer honestamente lo que sabemos, lo que no sabemos y lo que sigue siendo objeto de investigación.
Porque nuestra fe en el Libro de Mormón no depende de encontrar cada lugar en un mapa. Depende del testimonio que encontramos en sus páginas sobre Jesucristo.
Podemos estudiar su geografía por curiosidad, pero lo estudiamos, sobre todo, para acercarnos a Cristo.
Fuente: maisfe.org
