Cómo no excluir a los solteros en la Iglesia de Jesucristo

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A continuación se ofrecen algunas sugerencias que permitirán a usted y a su barrio a ayudar a los miembros solteros a sentirse más cómodos en la iglesia.

Al comenzar la próxima reunión de la conferencia de barrio, siéntense con sus familias”.
Comentarios como este siempre me dan un poco de vergüenza. Como miembro hombre de la Iglesia que es soltero, ¿dónde debería sentarme? A veces siento que otras personas no están seguras de dónde debería sentarme o encajar tampoco.
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Foto: Sala de Prensa – México

¿Qué podemos hacer como familia en el evangelio para ayudar a todos, ya sea que estén casados o no, a sentirse bienvenidos e incluidos? A continuación se presentan tres ideas que pueden ayudar.

Reconsidere los hábitos del barrio

El Evangelio restaurado nos ayuda a comprender las hermosas doctrinas sobre las familias eternas. Pero he visto cómo algunos hábitos culturales que rodean la doctrina hacen que las personas solteras se sientan como miembros marginados de la Iglesia.

Por ejemplo, he asistido a barrios que solo piden a las parejas casadas que den las oraciones de apertura y cierre en las reuniones. Escuché a miembros del barrio expresar preocupación cuando un hombre soltero es llamado al obispado. Estas y otras pequeñas acciones pueden crear una barrera emocional que las personas solteras deben superar antes de sentirse cómodos en la iglesia.

¿Hay algún hábito que usted o su barrio puedan cambiar para ser más inclusivos? Ésta podría ser una buena pregunta para que la considere un obispado o un consejo de barrio.

Tenga cuidado con la exclusión involuntaria

A veces, incluso aquellos de nosotros que pensamos que practicamos la inclusión podemos ser involuntariamente excluyentes. Por ejemplo, cuando servía como líder de la Primaria, a menudo me perdía los anuncios que se compartían durante la segunda hora de las reuniones de la Iglesia. Cuando le conté a un líder sobre esta preocupación, dijo: “¿Pero no escucha su esposa los anuncios en la Sociedad de Socorro?”

En ese momento, solo me reí. Pero la respuesta de este buen hombre representó una mentalidad que me excluyó. ¿Vemos a nuestros compañeros miembros de la Iglesia como parte de un “barrio familiar”, formado por hombres y mujeres casados con hijos?

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¿O nos vemos unos a otros como parte de una “familia de barrio”, formada por personas que se cuidan y fortalecen unas a otras? Ambos puntos de vista son importantes. Sin dejar de ser conscientes de las familias de nuestro barrio, también podemos llegar a conocer a las personas de forma individual —sus circunstancias, intereses, necesidades— y tal vez prevenir la exclusión involuntaria.

Amplíe su círculo familiar

Después de que el miembro del obispado invitó a las familias a sentarse juntas durante la conferencia de barrio, alguien me tocó el hombro.

“Supongo que estarás en mi familia durante la próxima hora”, dijo una amable hermana, invitándome a sentarme con su esposo e hijos. Agradezco a personas como ella que demuestran que se preocupan por mí y quieren que me sienta bienvenido.

Otra de esas personas era un obispo que me invitaba con regularidad a la noche de hogar semanal con su familia, sin embargo aveces aun esas muestras de “inclusión” son excluyentes, ¿Realmente es necesario sentarnos como familia en una reunión sacramental?  Debemos ser cautelosos y evitar que la cultura de la iglesia sobrepase a la doctrina de amor e inclusión a todos sus hijos.

Santos solteros: una poderosa fuerza para el bien

estar soltero

Tengo una vida plena con muchas relaciones significativas, pero tengo muchos momentos solitarios y vacíos en los que anhelo más. Según mis conversaciones con otros santos solteros, creo que estos sentimientos son comunes, pero estos sentimientos de soledad no son por no estar casado, puede haber una madre de familia con 5 hijos que sufre de soledad.

 Trato de no sentir lástima por mí mismo. Las personas solteras podemos ser una fuerza poderosa para el bien en la vida de los demás. Podemos ayudar a fortalecer a los amigos, las familias que amamos, barrios y estacas enteros. ¡La Iglesia nos necesita! No debemos dejar la responsabilidad de la conexión en manos de otros. Podemos presentarnos en nuestros barrios, ofrecernos como voluntarios para servir y defender lo que necesitamos.

Los momentos solitarios y vacíos vendrán sin importar dónde estemos en la vida o en qué tipo de relación estemos (o no). Cuanto más cerca estemos de nuestro Padre Celestial y más podamos sentir Su amor, más poder tendremos para hacer el bien, encontrar gozo y conectarnos con nuestros hermanos y hermanas.

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